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TEMA
CENTRAL
Eduardo
Montiel, catedrático del INCAE,
valora perspectivas de negocios del 2001:
“Enorme
incertidumbre frena inversión”
Sistema judicial “simplemente no funciona”
Inversionistas esperarán “desenlace final”
de contienda electoral
Impacto de crisis financiera “será enorme”
Presupuesto elevado de 2001 sugiere “enorme
gasto público” para compensar descenso de la actividad privada
Oliver
Bodán
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Catedrático
del INCAE y conocedor del clima de negocios de Nicaragua, Eduardo Montiel
vaticina un panorama poco prometedor para los negocios en el 2001.
“El presupuesto tan elevado que ha presentado el gobierno para el 2001
sugiere un enorme gasto público para reactivar la economía este año y
compensar el descenso en la actividad privada. Sin embargo, mientras no
se dinamice la inversión privada productiva tendremos otro año de enormes
déficit fiscales y en cuenta corriente y una dependencia mayor de la ayuda
externa y las remesas”, afirmó Montiel.
¿Cómo valora el desarrollo de los negocios en el 2000 y cuales son
las perspectivas para el 2001?
Existe una enorme incertidumbre en el ambiente que está frenando la inversión
tanto nacional como extranjera. En el entorno internacional nos encontramos
un deterioro de los términos de intercambio con el descenso en los precios
de muchos de nuestros productos de exportación, especialmente el café
y un incremento en los precios del petróleo.
Internamente, nos enfrentamos a una crisis bancaria, varios escándalos
de corrupción y una pérdida de la institucionalidad del país con la politización
de muchas instituciones claves. Todo esto, aunado a un panorama electoral
incierto y excluyente y un sistema judicial que simplemente no funciona,
definitivamente no abona mucho a la confianza necesaria para los negocios.
Un inversionista extranjero, comentando sobre la famosa raya a Pedro Solórzano,
se preguntaba retóricamente: “Si esto le pueden hacer a un político popular,
¿qué no me podrán hacer a mí?” Esta pregunta encapsula el efecto económico
del colapso institucional que con frecuencia ignoramos. Sin un Estado
de derecho, sin reglas de juegos claras y estables e instituciones que
las respalden, no atraeremos la inversión que tanto necesitamos.
¿Cuál es y será el impacto del año electoral en el clima
de negocios del 2001? Me refiero tanto a las elecciones municipales recién
pasadas como a las nacionales del próximo año.
Toda elección aumenta la incertidumbre y sólo veamos el caso actual de
los Estados Unidos. La gran diferencia en Nicaragua es el altísimo grado
de riesgo percibido que ya tenemos y que aumentará más mientras no se
aclare el panorama electoral. Las opciones todavía no están definidas
y aunque pronto conoceremos los candidatos y los distintos programas de
gobierno, estos no son ninguna garantía de lo que podemos esperar a futuro.
Por ejemplo, el Frente Sandinista presentó en 1996 un programa con el
que difícilmente en papel podríamos estar en gran desacuerdo, pero sus
líderes no dieron indicaciones que habían cambiado. Por otro lado, uno
de los pilares de las promesas electorales del doctor Alemán fue fortalecer
el Estado de derecho y luchar contra la corrupción. Ante este panorama
de candidatos indefinidos y promesas dudosas creo que desafortunadamente
muchos inversionistas van a esperar el desenlace final de esta contienda.
¿Existen a la fecha cálculos del impacto (en cifras) que tuvo la crisis
financiera del 2000?
Es todavía difícil de cuantificar el impacto de la crisis bancaria ya
que considero que no conocemos todavía el fin de la historia. He escuchado
estimados superiores a los US$200 millones pero aunque no sea tan grande
el agujero, el impacto será enorme.
No sólo la confianza en el sistema bancario fue afectada sino que nuestro
Sistema Judicial fue reprobado con un vergonzoso sobreseimiento definitivo
en uno de los escándalos financieros más importantes en Centroamérica
en los últimos años.
Casi no existe país en el mundo que no haya tenido crisis bancarias por
una combinación de errores estratégicos, fallas administrativas, alta
exposición al riesgo, deficiente supervisión, factores externos o fraude.
No olvidemos que hasta un Citibank, símbolo de la banca moderna, estuvo
al borde de la quiebra en 1996, siendo rescatado a última hora por un
inversionista de Arabia Saudita.
Sin embargo, estas crisis deben ser juzgadas no sólo por su magnitud sino
por su resolución y es en esta última que no pasamos la prueba mientras
no se aclare lo que realmente sucedió y se lleve a los tribunales a los
culpables.
¿Cuales son las perspectivas económicas del próximo año?
Las bolas de cristal se empañan mucho en circunstancias como la de Nicaragua
y tratar de leerlas es una actividad que no me atrae mucho. Dicho lo anterior,
espero que entremos al punto de decisión del HIPC pronto lo que nos dará
por lo menos un respiro ante las otras malas noticias.
El presupuesto tan elevado que ha presentado el gobierno para el 2001
sugiere un enorme gasto público para reactivar la economía este año y
compensar el descenso en la actividad privada. Sin embargo, mientras no
se dinamice la inversión privada productiva tendremos otro año de enormes
déficits fiscales y en cuenta corriente y una dependencia mayor de la
ayuda externa y las remesas.
Al final del año, en el mejor de los casos podríamos tener una situación
similar al año pasado con ciertos indicadores macroeconómicos aceptables
como el crecimiento del PIB de cerca de 5% que pronostica el gobierno,
pero una situación de país mendigo que simplemente no es sostenible. El
nuevo gobierno creo que se va encontrar una situación bastante compleja
que
solucionar.
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