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SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS
AÑO 5/ No. 219/ Del 26 de noviembre al 2 de diciembre de 2000

 

 
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Profesionales, comerciantes y empresarios
en Comité de Ahorrantes

Anatomía de una rebelión

Lourdes Arróliga

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Profesionales, comerciantes y empresarios en Comité de Ahorrantes: Anatomía de
una rebelión

 
 

Roy Mejía, representante de los cuentahabientes del BANCAFE
 

Sus nombres eran completamente desconocidos entre los liderazgos gremiales y la opinión pública. Pero en cuestión de horas, varios centenares de profesionales, comerciantes, pequeños y hasta medianos empresarios, encabezaron la “rebelión de los ahorrantes”, un movimiento que se tomó los medios de comunicación, estremeció al sistema financiero e hizo retractarse a los más soberbios tecnócratas del gobierno.

“La gente comenzó a reaccionar a raíz de esta noticia tan desagradable. Varios de los que estábamos en las afueras de la Plaza del Banco del Café decidimos que era necesario que cinco o seis personas conversáramos en un lugar más tranquilo para recapacitar, ver qué otra información había, medir las consecuencias de lo que estaba pasando y ver qué acciones se iban a tomar”, dijo Roy Mejía Townsend, miembro del comité.

Mejía es ingeniero civil, y se dedica al comercio de bebidas y comidas. Tenía un depósito de aproximadamente 51 mil dólares en Bancafé, pero confía en que recuperará su dinero. Mejía descartó cualquier trasfondo político de su lucha, a pesar de que en el pasado fue militante del Frente Sandinista, y “desde 1995 soy afiliado al Partido Liberal Constitucionalista (PLC)”.

“En ningún momento a nadie se nos ocurrió mencionar cuestiones políticas. El objetivo era claro, recuperar el dinero. Estábamos un poco asustados, no sabíamos cómo manejar esa situación, habían una explosión de emociones y teníamos miedo de que se descontrolara y fuera a caer sobre una responsabilidad por algún acto de violencia , entonces preferimos trabajar con grupos pequeños y no hicimos llamados masivos”, dijo Mejía.

Otro miembro del comité, Ricardo Chávez, reveló que sus depósitos en Bancafé, eran de aproximadamente cien mil dólares, “era dinero familiar y de la empresa donde soy gerente”, mencionó. Chávez valoró que el giro timón en la decisión gubernamental se debió “no sólo a la protesta, sino también a la presión que hubo por parte de los depositantes que estaban retirando dinero en todas las sucursales de los bancos y del Banic”.

Chávez, también expresó que la Superintendencia de Bancos, “debe tener un papel fiscalizador más estricto y asegurarle al país que los bancos que están funcionando sean buenos porque el nivel de educación que uno tiene es difícil para conocer el estado financiero de un banco.”

Por su parte, el ingeniero José Ángel Nicaragua, quien dirige una pequeña firma constructora, reveló que a partir de esta experiencia están contemplando convocar a la constitución de un comité nacional de cuentahabientes del sistema financiero con representantes de los ahorrantes de todos los bancos. “La idea está comenzando a barajarse, pero por el momento estamos concentrados en recuperar nuestros ahorros, una vez cumplida esa etapa veremos si la idea madura”, explicó Nicaragua.

El resto del comité lo integraban el ingeniero José Ángel Nicaragua, de una firma constructora, Berta de León, socióloga, Alba Rosa González, una arquitecta que labora en la Alcaldía de Managua, Santos Bravo, comerciante y Magda Zeledón, entre otros.



Capacidad organizativa, dice sociólogo

Para el sociólogo Freddy Quezada, Director Ejecutivo del Centro de Interuniversitario de Estudios Latinoamericanos y Caribeños, (CIELAC) de la Universidad Politécnica de Nicaragua (UPOLI), la rápida organización del comité de cuentahabientes, es producto de “la desesperación por recuperar el dinero y porque gran parte de los depositantes eran de organizaciones con tradición de izquierda y comunitaria. Es gente acostumbrados a trabajar y organizarse bajo fuego, por eso hicieron una organización rápida”, valoró Quezada.

Según él, entre los depositantes de Bancafé había al menos 45 ONGs. “Son líderes de opinión o actores sociales emergentes con capacidad de improvisación”, indicó.

Quezada señaló que la respuesta favorable del gobierno evitó los brotes de violencia.“No se dio porque el gobierno respondió. Se hubieran organizado en cuadrillas y los directivos del banco lo saben. Pregúntales si aumentaron su seguridad personal en estos días. El pánico es tan grande que la gente era capaz de acciones de terror porque estaban jugando ahorros de su vida, dinero por el cual eran responsables. De no tener una solución eficaz muchos hasta se hubieran suicidado”, mencionó Quezada.



Organismos a la zaga

Benjamín Pérez, procurador de Derechos Humanos, admitió que la acción de la Procuraduría no fue enérgica, porque “en realidad no se recibieron denuncias de los afectados. Se iban a pedir trámites legales a la Superintendencia de Bancos, pero no vinieron personas a denunciar, pero teníamos pensado poner a la Procuraduría de oficio, y llevar a la Junta Directiva a los tribunales de justicia por estafa”, dijo Pérez.

Sin embargo manifestó que el pronunciamiento de esa institución fue “enérgico y crítico al punto que muchos me dijeron que se me había pasado la mano”.

En tanto la Liga de Defensa al Consumidor (LIDECONIC), cuyo principal objetivo es garantizar la calidad de los servicios de los proveedores privados y estatales, no tuvo ninguna participación en la lucha de los cuentahabientes del Banco del Café. La doctora Esther Alguera, responsable de Atención al Consumidor, de esa institución, justificó que “estábamos analizando la situación y redactando un pronunciamiento invitando a los afectados a continuar la lucha, pero para poder salir al frente teníamos que prepararnos a lo interno”, dijo Alguera. Ahora las aguas están calmas, y LIDECONIC seguirá la “batalla” porque “la situación no ha finalizado”.


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