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Profesionales,
comerciantes y empresarios
en Comité de Ahorrantes
Anatomía
de una rebelión
Lourdes
Arróliga
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Roy
Mejía, representante de los cuentahabientes del BANCAFE |
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Sus nombres
eran completamente desconocidos entre los liderazgos gremiales y la opinión
pública. Pero en cuestión de horas, varios centenares de profesionales,
comerciantes, pequeños y hasta medianos empresarios, encabezaron la “rebelión
de los ahorrantes”, un movimiento que se tomó los medios de comunicación,
estremeció al sistema financiero e hizo retractarse a los más soberbios
tecnócratas del gobierno.
“La gente
comenzó a reaccionar a raíz de esta noticia tan desagradable. Varios de
los que estábamos en las afueras de la Plaza del Banco del Café decidimos
que era necesario que cinco o seis personas conversáramos en un lugar
más tranquilo para recapacitar, ver qué otra información había, medir
las consecuencias de lo que estaba pasando y ver qué acciones se iban
a tomar”, dijo Roy Mejía Townsend, miembro del comité.
Mejía es
ingeniero civil, y se dedica al comercio de bebidas y comidas. Tenía un
depósito de aproximadamente 51 mil dólares en Bancafé, pero confía en
que recuperará su dinero. Mejía descartó cualquier trasfondo político
de su lucha, a pesar de que en el pasado fue militante del Frente Sandinista,
y “desde 1995 soy afiliado al Partido Liberal Constitucionalista (PLC)”.
“En ningún
momento a nadie se nos ocurrió mencionar cuestiones políticas. El objetivo
era claro, recuperar el dinero. Estábamos un poco asustados, no sabíamos
cómo manejar esa situación, habían una explosión de emociones y teníamos
miedo de que se descontrolara y fuera a caer sobre una responsabilidad
por algún acto de violencia , entonces preferimos trabajar con grupos
pequeños y no hicimos llamados masivos”, dijo Mejía.
Otro miembro del comité, Ricardo Chávez, reveló que sus depósitos en Bancafé,
eran de aproximadamente cien mil dólares, “era dinero familiar y de la
empresa donde soy gerente”, mencionó. Chávez valoró que el giro timón
en la decisión gubernamental se debió “no sólo a la protesta, sino también
a la presión que hubo por parte de los depositantes que estaban retirando
dinero en todas las sucursales de los bancos y del Banic”.
Chávez, también expresó que la Superintendencia de Bancos, “debe tener
un papel fiscalizador más estricto y asegurarle al país que los bancos
que están funcionando sean buenos porque el nivel de educación que uno
tiene es difícil para conocer el estado financiero de un banco.”
Por su parte, el ingeniero José Ángel Nicaragua, quien dirige una pequeña
firma constructora, reveló que a partir de esta experiencia están contemplando
convocar a la constitución de un comité nacional de cuentahabientes del
sistema financiero con representantes de los ahorrantes de todos los bancos.
“La idea está comenzando a barajarse, pero por el momento estamos concentrados
en recuperar nuestros ahorros, una vez cumplida esa etapa veremos si la
idea madura”, explicó Nicaragua.
El resto del comité lo integraban el ingeniero José Ángel Nicaragua, de
una firma constructora, Berta de León, socióloga, Alba Rosa González,
una arquitecta que labora en la Alcaldía de Managua, Santos Bravo, comerciante
y Magda Zeledón, entre otros.
Capacidad
organizativa, dice sociólogo
Para el sociólogo Freddy Quezada, Director Ejecutivo del Centro de Interuniversitario
de Estudios Latinoamericanos y Caribeños, (CIELAC) de la Universidad Politécnica
de Nicaragua (UPOLI), la rápida organización del comité de cuentahabientes,
es producto de “la desesperación por recuperar el dinero y porque gran
parte de los depositantes eran de organizaciones con tradición de izquierda
y comunitaria. Es gente acostumbrados a trabajar y organizarse bajo fuego,
por eso hicieron una organización rápida”, valoró Quezada.
Según él, entre los depositantes de Bancafé había al menos 45 ONGs. “Son
líderes de opinión o actores sociales emergentes con capacidad de improvisación”,
indicó.
Quezada señaló que la respuesta favorable del gobierno evitó los brotes
de violencia.“No se dio porque el gobierno respondió. Se hubieran organizado
en cuadrillas y los directivos del banco lo saben. Pregúntales si aumentaron
su seguridad personal en estos días. El pánico es tan grande que la gente
era capaz de acciones de terror porque estaban jugando ahorros de su vida,
dinero por el cual eran responsables. De no tener una solución eficaz
muchos hasta se hubieran suicidado”, mencionó Quezada.
Organismos
a la zaga
Benjamín Pérez, procurador de Derechos Humanos, admitió que la acción
de la Procuraduría no fue enérgica, porque “en realidad no se recibieron
denuncias de los afectados. Se iban a pedir trámites legales a la Superintendencia
de Bancos, pero no vinieron personas a denunciar, pero teníamos pensado
poner a la Procuraduría de oficio, y llevar a la Junta Directiva a los
tribunales de justicia por estafa”, dijo Pérez.
Sin embargo manifestó que el pronunciamiento de esa institución fue “enérgico
y crítico al punto que muchos me dijeron que se me había pasado la mano”.
En tanto la Liga de Defensa al Consumidor (LIDECONIC), cuyo principal
objetivo es garantizar la calidad de los servicios de los proveedores
privados y estatales, no tuvo ninguna participación en la lucha de los
cuentahabientes del Banco del Café. La doctora Esther Alguera, responsable
de Atención al Consumidor, de esa institución, justificó que “estábamos
analizando la situación y redactando un pronunciamiento invitando a los
afectados a continuar la lucha, pero para poder salir al frente teníamos
que prepararnos a lo interno”, dijo Alguera. Ahora las aguas están calmas,
y LIDECONIC seguirá la “batalla” porque “la situación no ha finalizado”.
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