Portada impresa Búsqueda
Ediciones AnterioresCorreo
Home
 
SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS
AÑO 5/ No. 219/ Del 26 de noviembre al 2 de diciembre de 2000

 

 
Click!


 

 

 

 


Ulrich Laechler,
representante del Banco Mundial

“No es correcto
que siga impunidad financiera”

Oliver Bodán

Ver También

Lic. William Graham, presidente del BDF: “Fue un error cambiar las reglas del juego sin aviso”

Dr. Ernesto Fernández H., Presidente Banexpo: “Justicia y sanidad financiera son indispensables”

Guillermo Lugo, gerente del BANIC: “Hubo pánico y desinformación en el caso del BANIC”

Dr. Eduardo Montiel, experto en finanzas: Seguro de depósitos debe evitar incentivos perversos


Ulrich Laechler, representante del Banco Mundial:
“No es correcto
que siga impunidad financiera”

Profesionales, comerciantes y empresarios en Comité de Ahorrantes: Anatomía de
una rebelión

 
 
Ulrich Laechler  

Cauteloso sobre el desempeño del gobierno en la crisis financiera del BANCAFÉ, el representante del Banco Mundial en Nicaragua, Ulrich Laechler, recomienda aplicar el rigor de la ley para aquellos directivos responsables de la liquidación forzosa de dicha institución.

Laechler afirma que para recuperar la credibilidad del sistema financiero deben reforzarse los programas de fortalecimiento de la Superintendencia de Bancos. “Cuando se hayan hechos cosas malas o cosas en contra de la ley, que el peso de la ley recaiga sobre esas personas, que se reduzca la impunidad”, sugirió.



¿Cómo analizan ustedes la crisis que acaba de pasar el sistema financiero?

En un proceso que refleja algunas debilidades que ya habíamos reconocido y mencionado un tiempo atrás. Nicaragua se caracterizó y se caracteriza todavía por una economía relativamente pequeña con un alto número de bancos, y cuando hay muchos bancos en una economía no tan grande, generalmente éstos no pueden llegar a sus economías de escala.

Quizás el tamaño total de todos los bancos en Nicaragua hoy en día sería un banco mediano en Estados Unidos o en otros países de la región, y cuando hay diez bancos es obvio que no pueden tener esa eficiencia que sería deseable en un sistema que llamaríamos eficiente.


¿Deberían haber menos bancos?

Básicamente sí o no necesariamente menos bancos, sino más negocios. Eso sería lo más deseable: que el ingreso per cápita y el número de transacciones en esta economía sea el doble o el triple de lo que es ahora, entonces a lo mejor el número de bancos existentes pudieran operar en una forma aún más eficiente.



¿A ustedes qué les pareció la primera medida del gobierno de no respaldar el 100% de los ahorrantes?

Esas son decisiones difíciles donde hay argumentos a favor y en contra; el pensamiento nuestro del tema era que el Banco del Café era un banco en dificultades y se necesitaba hacer algo. La decisión sobre si respaldar el 100% o menos del 100% esa es una segunda decisión bien importante, pero allí nosotros diríamos que era defensible, es en cierto modo defensible, pero también la revisión que tiene ahora de esa política, también la consideramos defensible y aceptable.



Le pregunto esto porque muchos sectores atribuyeron
a presiones de organismos internacionales, la decisión del gobierno de no respaldar el 100% de la cartera de BANCAFÉ.


No, eso sí, las dos posiciones en principio fueron y son aceptables.



¿Aunque la segunda decisión implique un costo para el Estado y por ende al pueblo nicaragüense?

El costo está y una cuestión en primer lugar es a quién recae ese costo, si es distribuido a toda la sociedad o también es distribuido a un gran número de depositantes del Banco del Café. Si uno quiere reducir el número a quien les cae esa decisión, pudiera causar algo más de preocupación e inestabilidad y en el futuro hay un riesgo de que cause costos más altos. No se puede decir a priori si esta decisión al final le va a costar más al país que la decisión anterior.



¿Quién es el gran perdedor?

El perdedor, como en cualquier crisis o catástrofe o fenómeno no natural en este caso, son muchos de los habitantes de Nicaragua que se ven perjudicados. Es un fenómeno como en cualquier economía donde no todos los negocios salen como uno desearía por razones o voluntades ajenas. Quebró un banco y claro que hay muchas personas afectadas.

A largo plazo pienso que es una buena manifestación: que un banco ineficiente cierre porque como cualquier empresa si es ineficiente está costando a la economía, mejor que cierre y es el proceso obviamente de transición mientras cierra y los recursos liberados por esa empresa se apliquen a otras actividades más eficientes. Ese proceso, la transición es lo difícil.

A largo plazo es un proceso correcto, a corto plazo claramente que lleva ciertos cortes de ajuste; no quiero decir necesariamente que toda la razón por el quiebre es por causas ajenas, causas naturales: se habla del precio del café que se desplomó, el precio de petróleo que es más alto, el Mitch, esos seguramente influyeron pero tengo entendido que también hubo decisiones de individuos que posiblemente no encajan con la ley y que también contribuyeron con esto. También es importante que a estas personas se les aplique el peso de la ley.



Hasta el momento ha habido una impunidad financiera, ¿es correcto que siga?

No, no es correcto que eso siga, allí nuestra posición ha sido que se aplique la ley y que la Procuraduría ejerza su mandato y que lo aplique correctamente y también las cortes hagan su trabajo, ya que para eso están.

Una cosa que quería mencionar es que cuando hablamos sobre el quiebre de este banco, que es preocupación que tenemos sobre el Sistema Financiero, hay que añadir también que con todas las debilidades que éste tiene ahora, si lo comparamos con el sistema financiero a inicios de los años 90 es bastante más fuerte.

Aunque últimamente hubo varios bancos que sufrieron como el BECA, Banco Sur y el Interbank, en su totalidad es hoy en día un sistema mucho más fuerte de lo que fue hace cinco o seis años, cuando teníamos el BANADES o el BANIC y el Banco Popular, los que en su conjunto tenían pérdidas multimillonarias anualmente.

Claro que no quebraron porque siempre estaban respaldados por el gobierno, que tenía que seguir añadiendo dinero, pero esas pérdidas acumuladas son más altas de lo que estamos viendo en las pérdidas ahora.

Lo bueno es que cuando cierra un banco está cerrado y no puede continuar haciendo a pérdidas, como fue el caso con el BANADES, que muchos años hacía pérdidas y tuvo que ser recapitalizado por el Estado.



¿Usted cree que en la primera decisión pesó el aspecto numérico y faltó calcular el impacto que iba a tener esta crisis en la credibilidad de la gente, que corrió a sacar su dinero, y las consecuencias del coletazo?

No tengo opinión al respecto, como mencioné, tanto la decisión al comienzo como el cambio de política que se hizo, son defensibles.



¿Ustedes apoyaron la primera decisión?

La decisión que se tenía que hacer algo en relación al Banco del Café sí, esa decisión sí fue apoyada, no sabíamos que después el Banco Central o el gobierno iba a limitar la cobertura de garantías de depósitos, pero como mencioné es defensible.



¿Cómo ven el proyecto de Ley de Seguros de Depósitos?

No sé los parámetros específicos de esa ley, pero apoyamos el principio de esa ley, es algo que hemos estado incorporando en nuestras conversaciones con el gobierno, ya estaba hace algún tiempo sobre la mesa de discusión y lo único sería que quizás en un momento inmediatamente de una crisis con un banco, quizás no es lo más conveniente apresurar las deliberaciones sobre la ley misma, sino esperar que se calmen las emociones que siempre surgen en este tipo de situaciones, y después, con una deliberación algo más de distancia, tomar la decisión sobre los parámetros específicos y los mecanismos de ese seguro de depósito.



En el Sistema Financiero hay por lo menos dos propuestas: una que el Estado ayude a formar un
fondo inicial para comenzar a andar la ley, y la otra,
que a través de préstamos de los organismos internacionales se desarrolle esta iniciativa, ¿ustedes
qué piensan?

No hemos firmado todavía nuestro pensamiento al respecto; creo que básicamente las dos opciones serían factibles, habría que ver en los detalles, en un caso el Estado estaría poniendo inmediatamente un monto, y en otro, se estaría endeudando para financiar ese fondo. Ese es un aspecto más bien de detalle que hubiera que analizar, lo que todavía no hemos hecho, pero en principio estaría abierto a las dos propuestas.



¿Hay cálculos de cuánto podría costar el arranque?

No, por lo menos no es de mi conocimiento, seguramente hay ciertas proyecciones, pero no sé.



¿Tiene conocimiento de informaciones sobre una supuesta devaluación?

No, no he oído nada al respecto.



¿Y qué consecuencias podría tener una devaluación
en la economía?


Esa es una pregunta que no he visto analizada, mencionada en una de las discusiones que han tenido recientemente (con el gobierno), entonces no pudiera opinar, no es algo sobre lo cual nosotros estamos seriamente analizando en este momento, porque no está sobre la mesa.



¿Cómo recuperar la credibilidad del Sistema
Financiero?


Varios pasos: uno, reforzar nuestros programas de fortalecimiento de la Superintendencia de Bancos, ese es un trabajo arduo, de largo tiempo, no es una cuestión de cambiar una ley u otra sino es entrenamiento, exponer los que hacen las inspecciones de bancos, que acumulen experiencias.

Posiblemente hay necesidad de darles asistencia técnica en términos de la computadora o algo así en la Superintendencia. Yo creo que es más una cuestión del entrenamiento del capital humano de la Superintendencia, ese es un aspecto bien importante.

El otro aspecto importante es el aspecto legal, el aspecto de que cuando se hayan hechos cosas malas o cosas en contra de la ley, que el peso de la ley recaiga sobre esas personas, que se reduzca la impunidad, eso es quizás algo más fácil dicho que hecho, pero es un aspecto central y va más allá de sólo el sector financiero.

Es para toda la economía, un aspecto central para el fortalecimiento de la confianza que tiene el público tanto en el sistema bancario de los bancos como en la economía en general; es decir, el desempeño de una economía no es independiente del Estado de derecho y el Estado de derecho implica que se ejerzan las leyes y se apliquen.


VOLVER AL COMIENZO