|
|
|

Dr.
Eduardo Montiel,
experto en finanzas:
Seguro
de depósitos
debe evitar incentivos
perversos
Oliver
Bodán
 |
|
| Dr.
Eduardo Montiel |
|
Catedrático
de INCAE y experto en finanzas, el Dr. Eduardo Montiel recomienda estudiar
bien el proyecto de Ley de Seguro de Depósitos, para evitar que un mal
diseño produzca efectos indeseados.
¿Cómo afecta toda la crisis la credibilidad del sistema financiero?
Creo que es muy temprano para juzgar. En otros países con crisis similares,
el público ha recobrado la confianza rápidamente incluso cuando no han
sido pagados todos los depositantes. Incluso ha tenido a la larga el efecto
beneficioso de una mayor prudencia en los banqueros y de una mayor diferenciación
del público de la calidad de los bancos. En Nicaragua, sin embargo, es
importante para la estabilidad deseada una mayor prudencia en los comentarios
de personalidades públicas que no abonan a la estabilidad del sistema.
¿Qué mensaje le manda a los inversionistas el cambio de seña del gobierno
al asegurar de última hora que todos los depósitos de los ahorrantes?
¿Esto confirma que las reglas del juego en Nicaragua son frágiles?
Los
casos de BECA y Bancosur sentaron precedentes en cuanto a la cobertura
de depósitos del público en bancos en problema. En el caso de Interbank
se fue incluso más allá al asegurar el Presidente del Banco Central en
varias ocasiones que era el banco más seguro del país después de la intervención.
Cuando menos se ha creado una confusión en las reglas de este juego que
se debería aclarar con la ley propuesta de protección a los depósitos.
¿El gobierno fue sorprendido por el efecto dominó de
los depositantes, que sacaron grandes cantidades de dinero del BANIC y
otros bancos?
No debería haberlos sorprendido ya que era de esperarse. Ignoro si en
la decisión del viernes pasado se tomó en cuenta todas las repercusiones
que tendría.
¿Que efectividad podría tener la ley que aseguraría los depósitos de
los clientes del sistema financiero?
Depende de cómo se estructure esta ley. Estados Unidos ha tenido un seguro
de depósitos desde 1934 y están precisamente en el proceso de reformarlo
al reconocer que tiene ciertos incentivos incorrectos. En parte lo que
se discute es la importancia que bancos de mayor riesgo paguen más por
este seguro y que los depositantes valoren los distintos niveles de riesgos
en los bancos. De lo contrario existe un incentivo a que los bancos tomen
un mayor riesgo del necesario cuando la prudencia y la calidad no es recompensada.
¿Esa ley podría ser un incentivo para que los bancos quiebren?
Depende como esté estructurada la ley y debe ponerse suma atención a los
incentivos que se crearán tanto para los depositantes como para los bancos.
Es enteramente posible que una ley mal estructurada resulte irónicamente
en una banca mucho más vulnerable. Alguien dijo que un seguro de depósitos
ideal es aquel que hace que todos se comporten como si este seguro no
existiera. Quisiéramos evitar cualquier incentivo para que los bancos
asuman mayor riesgo, situación que fácilmente se puede dar cuando existen
seguros. El problema fundamental es que si todos los bancos son percibidos
como de riesgo idéntico sin serlos, no estamos recompensando la calidad
y solidez. Siempre que un agente económico obtiene todos los beneficios
de una situación arriesgada mientras un tercero asume los costos si los
resultados no son favorables existirá un incentivo a asumir mayor riesgo.
Esto a la larga puede ser sumamente peligroso.
¿Fue correcto que el Estado respaldara otra quiebra bancaria?
Dadas las circunstancias no existían muchas alternativas. Lo que podemos
discutir es la forma de este respaldo. Creo que hay consenso que depositantes
pequeños deben ser protegidos pero el proteger todos los depósitos sin
restricciones puede tener incentivos perversos y un enorme costo para
la sociedad. A futuro creo que es importante que cuando menos grandes
depositantes que fueron atraídos por las tasas de interés más altas de
bancos más arriesgados paguen algo por su error. Si todos los bancos son
percibidos como de igual riesgo sin serlos, definitivamente existirá un
incentivo a ser menos prudente.
¿Quiénes son los afectados al final del camino?
En casos como éstos al fin del día difícilmente encontramos ganadores.
Los socios se quedan sin banco y los empleados sin trabajo. Los depositantes
un poco más temerosos y colectivamente como sociedad pagamos los platos
rotos de una fiesta en la que no participamos.
VOLVER
AL COMIENZO |
|