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SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS
AÑO 5/ No. 217/ Del 12 al 18 de noviembre de 2000

 

 
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ESPECIAL ELECCIONES 2000

Liberales disminuyen considerablemente
su caudal de votos en comparación a 1996

FSLN gana con
menos votos

Alta abstención y división de voto
antisandinista, favoreció a candidatos
FSLN

PLC ganó en zonas rurales: hay obras,
pero también más clientelismo político

Resultado no extrapolable a las
presidenciales del 2001, muchas variables
en juego

Oliver Bodán

Ver También

FSLN gana con menos votos

PLC culpa a los medios por “desgaste”

Recriminaciones
en PC ante
modesto resultado


CSE no pasó
la prueba


Liberales buscan causas de la derrota

 

Con una tendencia que apunta a obtener un caudal de votos menor al de 1996, (575,723 hasta las 3:00 PM de este martes 14) el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) es el gran ganador de las elecciones municipales, porque además de estar separado por 9 mil 825 votos de su rival el PLC (585,548 a la misma fecha), obtiene 11 de 17 cabeceras departamentales.

El perdedor en estos comicios es el presidente Arnoldo Alemán, que actuó como virtual jefe nacional de campaña del gubernamental Partido Liberal Constitucionalista (PLC), que —contrario al triunfalista discurso oficial— disminuye considerablemente su caudal de votos en varios cienes de miles, en relación a los resultados que obtuvo en las votaciones de 1996, cuando alcanzó más del 50% de la preferencia popular. (Ver cuadro "Caudal histórico de votos")

Según una actualización de los datos oficiales del Consejo Supremo Electoral (CSE), el FSLN tenía 11 cabeceras departamentales: Managua, León, Chinandega, Ocotal, Somoto, Estelí, Matagalpa, Juigalpa, San Carlos, Bluefields y Puerto Cabezas. En tanto, el PLC controlaba cinco: Rivas, Jinotepe, Masaya, Jinotega, Boaco. Por su parte, los conservadores se limitaban a Granada.

Resultados por departamentos*
Depto.
PLC
FSLN
Rivas
21,086
21,0672
Granada
17,763
17,696
Carazo
20,699
19,209
Masaya
33,691
30,106
Managua
113,950
161,091
León
42,774
52,941
Chinandega
33,988
48,472
Nueva Segovia
34,749
29,497
Madriz
24,013
22,012
Estelí
35,615
36,627
Jinotega
41,225
28,559
Matagalpa
56,853
46,333
Boaco
19,863
10,618
Chontales
21,026
11,455
Río San Juan
10,018
7,678
RAAS
41,479
16,150
RAAN
16,756
16,212
TOTAL
585,548
575,723
*Hasta las 12:41 p.m. del martes 14 de noviembre de 2000


 

Rodolfo Delgado
 
"Obviamente el PLC pierde fuerte, el Frente queda bien posicionado, está casi taco a taco, y el Partido Conservador gana cuantitativamente, de un 3% en el 96 a un 14% ahorita", interpretó Rodolfo Delgado, director del Instituto de Estudios Nicaragüense (IEN).

Según Delgado, el Frente técnicamente "empata" con los liberales al haber ganado en las principales plazas electorales:. "Por eso es que a pesar de que los liberales ganan más alcaldías, el hecho es que salen empatados porque el FSLN gana en municipios más grandes, las cabeceras departamentales tienen mucha más población".

Cualitativamente el FSLN "aparece como un gran ganador", al dominar hasta el momento 11 de las 17 cabeceras departamentales, con la posibilidad de triunfar en Jinotega. El director del IEN brindó las posibles razones de este triunfo sandinista:

"La campaña del FSLN fue más propositiva y menos ostentosa que la del PLC, los candidatos jugaron con cierta independencia, quizás por falta de recursos, pero tuvieron que desarrollar sus propias campañas, y siguieron en alguna medida el discurso de Herty Lewites, de involucrar a la gente, propositivo, no confrontativo".

"Mientras que los liberales siguieron apelando al pasado, a la noche oscura, y eso no le interesa a la gente, que quiere estabilidad y no confrontación.

El FSLN aprendió la lección del 96 en cuanto a escogencia de candidatos, trabajaron muy significativamente en poner buenos candidatos, sobre todo en las cabeceras departamentales. En cambio, el dedazo afectó al PLC. Parte del voto que siguen manteniendo los liberales es en zonas de guerra, que más que liberal es contra el Frente", opinó el especialista.

Delgado también consideró que el partido rojinegro tuvo pocas dificultades en materia de liderazgos, "salvo el problema que generó en alguna medida Tomás Borge, que fue la única excepción". "En cambio, la dirigencia del PLC, en concreto Arnoldo Alemán, perjudicó enormemente: en plena campaña dijo cosas que sensibilizó al Ejército y eso a la población no le gustó, porque el Ejército es una de las instituciones más respetadas".

"Además, en plena campaña mencionó que si algún ente del Departamento de Estado venía a decir cosas de soberanía, lo declaraba non grato..., el tema de la corrupción misma que no adoptó una postura de estadistas, sino de diluir las cosas, y el hecho de que —aún cuando la Contraloría determinó presunción administrativa y penal contra su amigo Byron Jerez—, lo mantuvo contra viento y marea en el PLC. Y la población es muy sensible en el tema de la corrupción", agregó.



¿El nuevo mapa político influirá en las nacionales?,
le preguntamos


"Es muy prematuro. Depende, si el CSE responde al criterio de democracia y no excluye a organizaciones y nuevos partidos que se quieren formar, dependerá en alguna medida de eso. Pero definitivamente, esto no es una cuestión lineal y no quiere decir que el FSLN va a ganar en las nacionales. Lo que sí se nota es que el pacto afectó más al PLC que al FSLN. Parte de la abstención tiene que ver con problemas del Padrón Electoral, pero también con la cuestión del pacto".

Delgado afirmó que al dominar el sandinismo las plazas fuertes, "si vos cruzás el mapa político con el económico, te da una ventana adicional al FSLN, dependerá de la capacidad y calidad de gestión en la materia de las alcaldías". "Estoy seguro que se sigue manteniendo la tendencia de a más escolaridad, más voto para el FSLN, a menos escolaridad más votos para los liberales. Una cosa que quizás los antropólogos puedan indagar", estimó.



Pierde opción autoritaria del PLC

 

Manuel Ortega
 

A la luz de los resultados, Manuel Ortega, del Centro de Análisis Sociocultural de la UCA, coincide con Delgado y afirma que los sandinistas son los grandes ganadores: "Aquí hay dos ganadores claros y un perdedor claro. Pierden los liberales y su opción más autoritaria. El FSLN, por un lado, mejora su posición. Eso estaba previsto, y aquí yo creo que hay que hacer justicia a las encuestas que se habla muy mal de ellas, pero me parece que las encuestas fueron bastantes certeras en señalar realmente lo que iba a ocurrir".

"Para el liberalismo es una pérdida muy importante, porque independientemente del número de alcaldías que logren retener, primero son menos que las tenían antes, perdieron las plazas fuertes y perdieron al contrario de cómo entraron a estas elecciones. Es decir, el FSLN tenía cinco y ellos tenían 13-14; en este momento están casi al revés: ellos tienen cinco y el FSLN tiene al menos 11", dijo Ortega.

De acuerdo el especialista, más que un triunfo conservador, gana "una tercera opción que abre una puerta a la reflexión" para flexibilizar la "Ley Electoral y toda la regulación política".

"Esto muestra claramente que hay otras fuerzas y que el espectro hay que abrirlo. Pero tampoco hay que equivocarse con la victoria del FSLN: no significa necesariamente esta victoria de más plazas fuertes, más caudal de votos", indicó.

"El FSLN venía bajando sus votaciones desde 1984, en las primeras elecciones que tiene, con 67%. Pasa por 1990 con el 40% de los votos y llega al 96 con el 37%. Es decir, que viene en una tendencia declinante.

En esta ocasión, estoy seguro que el FSLN no mejoró su cuenta total, sino que se mantiene probablemente en esa tendencia declinante", agregó.

"Pero lo que hace que ese voto sea un voto victorioso es: primero, la división del voto sandinista y no sandinista y segundo, la alta abstención, que hace que una militancia disciplinada como el FSLN tenga un peso relativo mucho mayor", agregó.

Según el experto, la abstención reflejó el rechazo al cierre de ofertas electorales con el pacto: "Me parece que otro sector de gente que no llegó a votar tenía mucha desconfianza en el CSE, otra cantidad de gente no votó aunque quería votar por todo este desorden que se armó y ni siquiera sabían dónde iban a votar. Entonces, hay varias razones por las cuales se pueden estar provocando esta abstención".

"Esta abstención es la más grande que ha habido en las elecciones de carácter general en el país; es decir, de elecciones en donde todo el país vota, pero no es la más alta abstención tenida en una elección de Nicaragua en el período actual. En las últimas elecciones de la Costa Atlántica la abstención llegó al 60% del electorado; porque en las regiones locales la abstención es muy alta", señaló.



Alcaldías en segundo plano

Ortega lamentó que los "grandes problemas del nivel central" que afectan las municipalidades no fueron tomados en cuenta en la campaña, ya que "la descentralización fiscal y la transferencia de recursos a los municipios no estuvieron nunca en la agenda de estos partidos".

"Pudieron haber sido los grandes temas, porque si hay algo que es el gran obstáculo para el proceso descentralizador del país es precisamente la falta de descentralización de recursos que ya existe en Centroamérica. En Guatemala le trasladan a los municipios el 10% del presupuesto nacional; en El Salvador, 6%; Honduras, 5%; Nicaragua el año pasado por razones electorales 0.94% y este año no está previsto nada", precisó.



División urbano-rural

Ortega interpretó las razones del triunfo sandinista en el sector urbano.

"Históricamente se demostró que el Frente Sandinista fue una organización fundamentalmente urbana, con cuadros urbanos y con una presencia fuertemente urbana durante todo el proceso revolucionario. En segundo lugar, el Frente Sandinista como opción política en su momento implicaba una ideología de algún tipo de nivel académico mayor que el que podía tener en el campo; en tercer lugar, las posiciones más tradicionales tienen la posibilidad de desarrollarse más en los sectores con menos información, en los sectores más atrasados del país y esto coincide con la situación del campo", analizó Ortega.

"Me parece también que el voto ciudadano o el voto de las ciudades es un voto más informado, con mayores elementos de cultura política y afianzado menos en el atraso y un poco más en el análisis de opciones y eso no ocurre lo mismo en el campo", añadió.

El especialista interpretó que la victoria del PLC en las zonas rurales obedece a que en dichos lugares predomina el autoritarismo y clientelismo político, y no como afirma el discurso oficial, que atribuye su victoria en el campo a las "obras" del gobierno.

"Si fuera así, en Managua sin ninguna duda serían los liberales los ganadores, porque las obras de progreso están a la vista y han sido hechas y hubo una carrera impresionante durante todo el período electoral para que esas obras se vieran a la vista y todavía el día antes de las elecciones estaban inaugurando obras", explicó.

"Las razones precisamente coinciden en que el estilo tanto del gobierno como de la dirigencia más tradicional del PLC está más acorde con estos sectores de mayor atraso, en donde predomina una cultura política más tradicional que en los centros urbanos", agregó.



M&R: abstencionismo es mayor

 
Raúl Obregón  

Para Raúl Obregón, director de la firma encuestadora M&R, el crecimiento de la votación con que el Frente Sandinista ganó las elecciones municipales, es relativo, "pasó de un 37% de votación que obtuvo en el 96 a un 40% que tiene ahora". Sin embargo Obregón aclaró que este crecimiento se debe valorar a partir de la "participación absoluta". "El Padrón Electoral del 96 no es comparable con el actual y el abstencionismo es mayor", mencionó.

Por otra parte, Obregón aseguró que el caudal de votos para la izquierda y la derecha no varió, porque el Partido Liberal obtuvo un 40%, los conservadores un 16% y el Frente un 40%, "por lo que la tendencia se mantiene".

Sin embargo, Obregón reconoce ganadores cualitativos en estas elecciones. Tal es el caso del Frente Sandinista que conquistó las plazas más fuertes del país como Chinandega, León, Matagalpa, Estelí y Managua. "Otro ganador es el Partido Conservador que pasó de tener cero a ganar Granada", dijo.

La situación varió para los liberales que "es el gran perdedor"; "cuantitativamente bajaron el porcentaje de votación, de un 50% que obtuvo en el 96 a 46% de votos que tiene actualmente. Además perdió varias plazas fuertes", explicó Obregón.

El director de M&R descartó la posibilidad de hacer una proyección de las elecciones nacionales, en base a los resultados de las municipales. La situación es diferente, porque "las municipales se sustentan en el liderazgo del candidato local, sin importar la bandera del partido, pero en las nacionales es diferente, la gente ve el rostro de un candidato nacional y tiene más peso el color de la bandera", dijo.

Por otra parte indicó que los partidos políticos no aceptan los resultados preliminares que brindó el Consejo Supremo Electoral, y muestra de ello "son las constantes impugnaciones en las regiones donde pierde un determinado candidato", concluyó Obregón.



Liberales no admiten derrota

Pese a los señalamientos, en las filas del PLC oficial sus directivos se niegan a aceptar la derrota y más bien atribuyen los resultados al periodismo. "Realmente estamos sorprendidos de ver y es impresionante cómo algunos medios de comunicación tratan de confundir a la ciudadanía", dijo a mediados de la semana el jefe de campaña nacional, Edgar Quintana.

Quintana se vio involucrado en un escándalo de corrupción —una indemnización millonaria que recibió de parte de ENEL y que luego devolvió por presiones públicas— que para críticos del PLC le restó votos al liberalismo.

"Tenemos según nuestros registros 95 alcaldías controladas. Lo que les estamos diciendo hoy nadie lo puede negar, y si se manipulan las cifras en algunos medios de comunicación ya ustedes podrán tener sus propias conclusiones. Si ustedes mismos le preguntan al FSLN, el FSLN no va a desmentir lo que nosotros les estamos diciendo, porque ellos lo saben y lo saben perfectamente bien", insistió en rueda de prensa.

Quintana admitió que "el PLC supera en cuanto al número de votos totales a nivel nacional en 2%". "Esto quiere decir que si estas elecciones fueran generales, ya el Partido Liberal habría ganado la Presidencia de la República. A nosotros nos satisface haber obtenido -porque casi estamos seguros que así va a ser al final-, 95 alcaldías y el 42% de los votos", finalizó.


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