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Gramática política
No
sé si ustedes lo habrán notado, pero en esta campaña que termina apareció
un estilo de comunicación bastante curioso entre los políticos en general
y en los candidatos de la Alcaldía de Managua, aunque no sé si la moda
se extendió en otros municipios. Los
candidatos han comenzado a hablar en tercera persona de sí mismos. En
vez de “yo” hablan como si ellos fueran un “él”.
A
mi el asunto además de cómico me parece raro. No sé si fue Arnoldo Alemán
quien puso la tercera persona de moda. “Porque Arnoldo Alemán es honrado,
es un demócrata, señores...” le he oído decir con su voz estentórea y
estilo decimonónico para referirse a sí mismo. Pero la cosa pica y se
extiende, pues hasta el novel dirigente del Partido Conservador, no sólo
en sus anuncios publicitarios sino que hasta en las conferencias de prensa
no dice “yo”, sino que "Pedro Solórzano afirma esto o lo otro”; lo
mismo ha hecho el candidato del FSLN: “Herty Lewites, tal o cual”, dice
Herty muy sonriente. Menos mal que en vez de decir “yo” a don Wilfredo
Navarro no se le ha ocurrido la peregrina idea de decirse “Wil Wil”.
A
mí me da qué pensar. Imagínese por un minuto que los niños en las escuelas
tuvieran la ocurrencia de presentar sus exposiciones de clase diciendo
“Juanito Pérez cree que la pregunta del profesor está referida a...?”.
Supongo que todo el aula se vendría abajo en carcajadas y un sicólogo
diría que el niño tiene problemas para identificarse consigo mismo.
¿Será
que no hay yoes entre los políticos? ¿Es que resulta más creíble que un
tercero diga “William Báez es honesto” a que el propio William Báez diga
“yo soy honesto”? Esta forma de “lenguaje” sugiere que no hay individuos,
sólo corporaciones institucionalizadas o en vías de institucionalizarse.
Otra posibilidad es que hay tal crisis de legitimidad entre los políticos,
que se estaría expresando en esta gramática ridícula. VOLVER AL COMIENZO |
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