Portada impresa Búsqueda
Ediciones AnterioresCorreo
Home
 
SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS
AÑO 5/ No. 215/ Del 29 de octubre al 4 de noviembre de 2000

 

 
Click!


 

 

 



OJO DE MUJER

Gramática política


 

Sofía Montenegro
 

No sé si ustedes lo habrán notado, pero en esta campaña que termina apareció un estilo de comunicación bastante curioso entre los políticos en general y en los candidatos de la Alcaldía de Managua, aunque no sé si la moda se extendió en otros municipios. Los candidatos han comenzado a hablar en tercera persona de sí mismos. En vez de “yo” hablan como si ellos fueran un “él”.

 

Wilfredo Navarro, candidato, PLC
 

A mi el asunto además de cómico me parece raro. No sé si fue Arnoldo Alemán quien puso la tercera persona de moda. “Porque Arnoldo Alemán es honrado, es un demócrata, señores...” le he oído decir con su voz estentórea y estilo decimonónico para referirse a sí mismo. Pero la cosa pica y se extiende, pues hasta el novel dirigente del Partido Conservador, no sólo en sus anuncios publicitarios sino que hasta en las conferencias de prensa no dice “yo”, sino que "Pedro Solórzano afirma esto o lo otro”; lo mismo ha hecho el candidato del FSLN: “Herty Lewites, tal o cual”, dice Herty muy sonriente. Menos mal que en vez de decir “yo” a don Wilfredo Navarro no se le ha ocurrido la peregrina idea de decirse “Wil Wil”.

 

Herty Lewites, candidato, FSLN
 

A mí me da qué pensar. Imagínese por un minuto que los niños en las escuelas tuvieran la ocurrencia de presentar sus exposiciones de clase diciendo “Juanito Pérez cree que la pregunta del profesor está referida a...?”. Supongo que todo el aula se vendría abajo en carcajadas y un sicólogo diría que el niño tiene problemas para identificarse consigo mismo.

¿Por qué estos políticos se presentan a sí mismos en tercera persona? Alguien que no pueda hablar en la primera persona gramatical lo hace justamente para ocultar el yo. El nombre de “fulano de tal” es una forma de presentarse como un membrete. El verdadero yo por alguna razón está escondido y con ello al parecer, sus intenciones.

 

William Báez, candidato, PC
 

¿Será que no hay yoes entre los políticos? ¿Es que resulta más creíble que un tercero diga “William Báez es honesto” a que el propio William Báez diga “yo soy honesto”? Esta forma de “lenguaje” sugiere que no hay individuos, sólo corporaciones institucionalizadas o en vías de institucionalizarse. Otra posibilidad es que hay tal crisis de legitimidad entre los políticos, que se estaría expresando en esta gramática ridícula.

Pero además de una crisis de legitimidad, podría haber también una crisis de identidad. La primera persona del singular, el “yo”, resulta que es el centro unificador de la conciencia y lo que sostiene el sentido de sí mismo en los individuos. Un yo maduro es un yo crítico, autónomo y capaz de discernir.

Pero si aquí sólo hay “ellos”, quiere decir que nuestros políticos no han desarrollado lo suficiente las capacidades para pensar y por ende, para la madurez moral (lo cual parece ser el caso). ¡Estarían padeciendo un gran problema de autoestima y seguridad además de ser seres convencionales y conformistas, aparte de matreros!

Ante tales ausencias de yoes auténticos, al parecer no han encontrado otro recurso que copiarle el estilo “objetivista” a cierto periodismo deportivo y farandulero que, para darle categoría de “personajes” a sus entrevistados, en vez de tratarlos en segunda persona (usted/tú) les preguntan en tercera:¿Y cuál es el próximo disco que está preparando Ricky Martin”?, “¿Abandonará de La Hoya el boxeo ahora que se metió a cantante?”.

El enigma entonces quedaría resuelto. Nuestros políticos quieren erigirse en “personajes”, habida cuenta que no se sienten personas. En vez de un ego maduro, lo que tenemos es un ego inflado.

Si la idea de hablar en tercera la persona gramatical es la de ofrecer una suerte de “marca registrada”, no olvide que lo que puede haber detrás es un plural mayestático de un apabullante “nosotros”, que es como hablan los obispos en sus concilios y en general, como suelen hablar las autoridades supremas y despóticas.

Dicen que “en guerra avisada, no mueren soldados”, por lo cual me permito hacerles una sugerencia: a la hora de votar escoja aquél que le parezca más persona y más individuo con virtudes cívicas... si es
que lo encuentra, claro.


VOLVER AL COMIENZO