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ACTUALIDAD
Informe
independiente del CEI revela:
Avanza
remoción
de minas, pero se
descuida a víctimas
En septiembre 2001, Nicaragua
será sede de reunión internacional antidesminado
En septiembre
del próximo año, Nicaragua será sede de la Tercera Reunión Internacional
de Estados Suscriptores de la Convención de Ottawa, sobre la eliminación
de minas antipersonales, lo cual representa un fuerte espaldarazo internacional
para la continuación de la actual campaña de desminado.
Un informe independiente realizado por el Centro de de Estudios Internacionales
CEI, publicado en septiembre de este año, concluyó que el proceso de desminado
en Nicaragua ha logrado avances importantes en el área técnica militar,
pero ha descuidado a las víctimas y la prevención de accidentes.
De acuerdo a estimaciones de la Cruz Roja, cada año se presenta un promedio
de 50 accidentes producidos por minas. De esa cantidad, el 90 por ciento
son civiles, de ellos el 65 por ciento son niños y adolescentes.
Las limitaciones financieras y la ausencia de políticas de reinserción
laboral a las víctimas de accidentes por minas se mantienen en los principales
problemas que se suman al proceso. Durante el período de 1999 al 2000
el Ejército requería de 30 millones de dólares para el desminado.
Víctimas
están desprotegidas
El énfasis gubernamental y militar en el proceso de destrucción de minas
y su correspondiente partida de fondos, es criticado por otros sectores
que piden concentrar la atención en direcciones hasta ahora olvidadas.
Según Joel Zamora, director ejecutivo del Centro de Estudios Estratégicos
de Nicaragua (CEEN), el mayor peso de los recursos financieros, materiales
y humanos asignados al proceso de desminado, ha sido destinado principalmente
a la remoción de minas.
“El problema no es ese. Creemos que es un hecho sumamente importante saber
que el proceso de remoción se está cumpliendo y que existe voluntad de
parte del gobierno. El problema es que no hay esa misma voluntad en la
parte de prevención y atención a las víctimas”, expresó Zamora.
Ser víctima directa de minas trae como consecuencia la incapacidad física,
pero además, una serie de dificultades sociales para el afectado. El problema
del lisiado supera las dolencias físicas e implica serias repercusiones
psicológicas a causa de su entorno social.
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Según documentación
del CEEN, al lesionado no se le brindan iguales oportunidades laborales,
se tiende a encasillarlo como un minusválido, incapacitado para realizar
actividades habituales, provocando en él sentimientos de autocompasión
y limitándole su visión de futuro, llevándolo muchas veces a recurrir
a la mendicidad y hasta el suicidio.
De acuerdo a la documentación del CEEN, Nicaragua prácticamente no cuenta
con programas de rehabilitación y reinserción. La mayoría de los proyectos
han sido diseñados para las áreas preventivas, de concientización y capacitación.
Uriel Antonio Carazo García, coordinador en Madriz de la Organización
de Revolucionarios Discapacitados (ORD), es responsable departamental
de la Comisión Conjunta por la Paz y Reconstrucción de ese lugar.
Víctima en carne propia de las minas, Carazo es poco optimista sobre la
atención que reciben los lesionados por artefactos explosivos en Nicaragua.
“El gobierno no ha cumplido. Se ha dedicado solamente a la remoción de
minas y se ha olvidado de los programas de reinserción socioeconómica
y la señalización de los campos minados. No se han cubierto todos los
sectores. Por parte del Ministerio de Salud (MINSA), no conocemos la atención
como tal. Y el Ministerio de Educación sólo se ha dedicado a repartir
pasquines de la Mujer Maravilla y Supermán”, criticó.
El marco jurídico de Nicaragua estipula ciertas leyes que amparan a los
discapacitados, pero éstas se han quedado en el papel por falta de recursos
del Estado. Las pensiones que brinda el país cubren únicamente a discapacitados
de guerra, siempre y cuando hayan realizados los debidos trámites en su
momento. Las remuneraciones económicas oscilan de 80, 100, 150 a 200 córdobas.
Faltan
registros confiables sobre víctimas
Zamora aseguró que no hay voluntad de proponer una propuesta de trabajo
para atender a las víctimas. Tampoco hay registros consistentes que revelen
un porcentaje confiable de personas heridas o afectadas por minas. Al
igual que el año pasado, continúa el subregistro de víctimas civiles.
No hay datos fidedignos al respecto.
El MINSA tiene registro de personas “deshabilitadas” por minas, balazos,
accidentes etc. La OEA posee un registro a posteriori de gente víctima
de minas. Este control se realizó por medio de un censo, pero únicamente
recoge la cantidad de personas afectadas. Para Zamora estos archivos no
permiten ver si hay o no incremento.
“Además, existen datos contradictorios. El año pasado la OEA presentó
datos que argumentaban una baja del número de víctimas por minas. Sin
embargo, el MINSA presentaba datos de su programa nacional de rehabilitación
que presentaba un aumento en víctimas producidas por minas. Desgraciadamente
no existen registros confiables” explicó.
La Cruz Roja, por su parte, estima que cada año se presenta un promedio
de 50 accidentes producidos por minas. De esa cantidad, el 90 por ciento
son civiles, y de ellos el 65 por ciento son niños y adolescentes. El
Ejército reporta 22 víctimas militares, de ellas cinco fallecidas, y 17
con incapacidad. Siete de estas últimas sufren de incapacidad total y
permanente.
A la par de estos problemas, no existe una política gubernamental para
atender a las víctimas. “No hay. Los servicios que existen son los que
prestan los centros de rehabilitación del MINSA. Pero una persona víctima
de minas no tiene ningún tipo de atención especial. No hay un plan específico
de atención a víctimas por minas”, reiteró Zamora.
Igual preocupación compartió René Baltodano, director de Difusión de la
Cruz Roja Nicaragüense. El opinó que una de las debilidades del proceso
de desminado es la no reinserción social de las víctimas.
La cantidad de lesionados por minas registrada en la industria de prótesis
y órtesis es de 617 personas, hasta septiembre de 1999. El MINSA reconoce
que no hay una política específica de atención a las víctimas de minas.
El paciente afectado por éstas se integra a la atención general y son
atendidos de la misma forma que los otros pacientes, ya sea una persona
amputada por diabetes, un niño con parálisis cerebral infantil.
Comisión
Nacional de Desminado
Uno de logros alcanzados en el proceso fue la conformación de la Comisión
Nacional de Desminado, luego que el presidente, Arnoldo Alemán, firmara
su decreto creador el cuatro de diciembre de 1998, en presencia del secretario
general de la OEA, César Gaviria Trujillo.
Según el CEEN, es necesaria una ley que obligue a las instituciones que
conforman la Comisión, a presentar un plan periódico de acción que garantice
el desarrollo eficaz del programa y la estipulación de un presupuesto
para la atención, rehabilitación y reinserción de las víctimas de minas,
así como una atención especial a los zapadores.
“La Comisión solamente ha aceptado los planes formulados por el Ejército
(remoción de minas). No existe en el seno de la Comisión un esfuerzo por
articular propuestas en los otros dos componentes (prevención y atención
a víctimas)”, afirmó.
Según Phillipe Diquemare, representante de Handicap Internacional en Nicaragua,
a pesar de que el proceso desminado lleva un buen desarrollo, falta todavía
una encuesta del impacto socioeconómico que provocan las minas.
Este tipo de encuesta, según Diquemare, es una absoluta prioridad, porque
el proceso de desminado es “carísimo, lento y es casi una utopía” pensar
que un país puede liberarse de todos los artefactos explosivos.
La encuesta permitiría definir cuales son las áreas más peligrosas para
la gente y priorizar los problemas más graves.
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