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TEMA
CENTRAL
Parlamento carece de un registro de votaciones para evaluar a diputados
Diputados
sin record, ¿Quién los controla?
Grandes inversiones en modernización
física, pero el control parlamentario sigue ausente
Daniel Ortega es un “faltón profesional”,
sólo cuatro diputados tienen cero inasistencia
Lourdes
Arróliga
Vienen
tiempos de elecciones legislativas el próximo año, y le interesa saber
si vale la pena reelegir a algunos de los actuales diputados de la Asamblea
Nacional, o simplemente, usted quiere pedirle cuentas a los diputados
que eligió en 1996. Bueno, usted hace clic en la página web de la Asamblea,
o hace una consulta directa en el Parlamento, y si tiene un partido de
su preferencia, le preguntará al jefe de bancada sobre el record de votación
de sus diputados. ¿Elemental, no? Pero le advierto que ninguna de estas
fórmulas le dará resultado, porque en la Asamblea Nacional nadie lleva
un registro depurado de como votan los diputados que deciden las leyes
sobre el rumbo político, económico y social del país.
Para conocer cómo votó cada diputado en las leyes promulgadas en la legislatura
anterior, el interesado debe navegar entre más de 600 páginas, que contienen
el registro de votación de las sesiones, en las cuales se describen los
votos a favor, en contra y las abstenciones de las leyes aprobadas en
la última legislatura. Y posteriormente someter los datos a un análisis
cuantitativo y cualitativo.
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| Asamblea
Nacional de Nicaragua. |
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Según datos
de la Primera Secretaría de la Asamblea Nacional, en la última legislatura,
que comprende el período de enero a julio de 2000, los parlamentarios
aprobaron 28 leyes. (Ver Cumplidores
y faltones). Sin embargo obtener un informe del comportamiento
de votación individual de los diputados y un estudio sobre la relevancia
social de las leyes, es misión imposible porque no representa una prioridad
parlamentaria.
Sin embargo, Pedro Joaquín Ríos, primer secretario, sostiene que el trabajo
de un diputado no se mide por los votos que emita o por las intervenciones
en el Parlamento, “lo serio está en las comisiones”. “El diputado trabajador
no es el que está pegando gritos y brincos en un asiento o el que es al
estilo de Bayardo Arce que tiene que intervenir forzosamente con un discurso
de veinte minutos a cada rato. No por levantarse más temprano va a amanecer
más rápido”, dijo.
Bajo este criterio, la información disponible son actas de las sesiones
parlamentarias con descripción de las intervenciones y mociones presentadas,
lo que se complementa con un “diario debate”, que según el tercer secretario
de la Asamblea, Wálmaro Gutiérrez, —en lugar del conglomerado de las votaciones
individuales—, contiene “textualmente las intervenciones de los diputados
y sus votaciones, pero no se publicita, aunque considero que es de interés
público”.
En el Departamento de Informática del recinto legislativo tampoco existen
datos conglomerados de la votación. “No se procesa. A nadie le interesa
conocer como votó cada diputado. Es un trabajo grande y sólo se tienen
actas de cada sesión”, refirió el técnico Javier Pupiro.
Record
para pedir cuenta a diputados
Esta práctica conocida como Congresional Record en el Congreso de Estados
Unidos, refleja la participación de cada congresista: “permite apreciar
su inconsistencia en la aprobación o rechazo de cada ley, su independencia
de las líneas partidarias o de algún poder del Estado, y además sirve
para catalogar sus ideologías”, explicó el doctor Emilio Alvarez Montalván.
También es un mecanismo de control de la actividad de los congresistas,
que pueden ganar o perder simpatía de los electores, según los resultados
de la información. Sin embargo, pese a su importancia, sólo dos países
latinoamericanos: Chile y Colombia, lo realizan. “En Nicaragua no se hace
esa bitácora porque los diputados no quieren que los controlen”, mencionó
Alvarez.
“Por ejemplo los diputados de Chontales no les informan a la gente que
los eligió como votó, a favor de quien están y en contra. Hay poca comunicación
con los electores. No tienen reuniones periódicas con la gente ni les
informan en tal ley voté así y en la otra asá”, dijo el politólogo.
Con un récord de votación el electorado puede cuestionar a los diputados:
“un momentito por qué votaste así cuando sabés que pensamos así. Vos
no estás defendiendo mis derechos”, añadió Alvarez, y precisó que
para impulsarlo la Asamblea Nacional requiere de un equipo técnico especial
que procese el registro de las votaciones y lo interprete y una comisión
que supervise el material, para evitar la manipulación de los resultados.
“En la Asamblea hay suficiente personal para hacerlo”, insistió.
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| Carlos
Tünnermann |
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Por su parte,
Carlos Tünnermann, presidente de Etica y Transparencia, manifestó que
la trascendencia del récord de votación en Nicaragua es menor en relación
a los Estados Unidos “porque aquí la gente no conoce quienes son sus representantes”.
En cambio en la Cámara del Congreso norteamericano, el congresista es
electo por un período de dos años y “se interesan por dar a conocer su
votación e interpretar la voluntad de los votantes para que los vuelvan
a elegir”, mencionó.
Ante esto no sólo se evalúa el comportamiento de votación, se incluye
la pertinencia de las leyes aprobadas, la trascendencia social, las prioridades
de la agenda parlamentaria, expuso Tünnermann, quien ve la necesidad de
reformar los mecanismos de elección de diputados y reglamentar sus funciones.
Bancadas
tampoco registran votaciones
Al realizar un ejercicio sobre el comportamiento de votación de algunos
diputados en la aprobación de las reformas a la Ley Electoral, que cambió
el escenario político del país, Confidencial obtuvo los siguientes
resultados.
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| Edwin
Castro |
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Se tomó
como muestra a Edwin Castro, jefe de la bancada sandinista, que emitió
47 votos a favor y una abstención, de un total de 51 votaciones. Similar
votación obtuvo el diputado por el Partido Liberal Constitucionalista
(PLC) y presidente del mismo, Leopoldo Navarro, que dio 46 votos a favor
y un voto en contra, siempre en la misma ley. Una variante en la aprobación
de esta ley fue la línea de votación de Eliseo Núñez, del Movimiento de
Salvación Liberal, quien marcó tres votos a favor, cuatro en contra y
diez abstenciones, a lo largo de las sesiones.
Al abordar
a Edwin Castro, mencionó que en su bancada estudian la votación de los
diputados, “desde que tenemos disidentes como Mónica Baltodano y Angela
Ríos”. “Nos reunimos todos los lunes para tomar posición de bancada y
tenemos un control estadístico que iniciamos desde que ellos están votando
en contra”, aseguró.
Para Castro el acercamiento entre parlamentarios y electores, con el fin
de lograr mayor consenso en la aprobación de leyes, debe iniciarse con
una aproximación física, “pero se han cerrado los espacios. Primero doña
Violeta colocó las vallas y ahora este gobierno nos encerró entre abarrotes
y es muy restringido”.
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| Carlos
Hurtado |
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Cuando Confidencial
solicitó las declaraciones de Carlos Hurtado, dirigente de la bancada
conservadora, sobre el comportamiento de votación, dijo “si usted tiene
los datos podemos hablar”. “El consolidado de la votación de cada uno
no existe, pero sería magnífico y estoy totalmente de acuerdo en que se
haga porque como diputados somos responsables y estamos sujetos al escrutinio
público”, mencionó Hurtado.
Las cosas
no varían en la bancada liberal, que preside José Dámisis Sirias: “No
hay control de todo, pero sí. Control estricto no. Cuando se quiere cosas
específicas pedimos las actas de votación a la Secretaría”, señaló Sirias,
quien considera que el récord de votación no es parte de la realidad legislativa.
“En otros países los diputados tiene oficinas completas con secretarios
privados. Aquí estamos rezagados con eso. Con un reconocimiento económico
se puede hacer. Para llegar ahí estamos lejos”.
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| Guillermo
Osorno |
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En el caso
de la bancada Independiente, que encabeza el reverendo Guillermo Osorno,
expresó que manejan un récord de las leyes “que impulsamos y la forma
en que votamos”. ¿Tienen porcentajes con información individual?, preguntamos.
“No lo tenemos, sólo por el tipo de leyes. En Nicaragua no se hace, aunque
es trascendental porque algunos partidos tratan de desprestigiar la votación
y la posición que uno asume cuando vota en contra o a favor”, respondió
Osorno.
Y en la bancada por la Dignidad y el Cambio, que preside Eliseo Núñez,
la situación tampoco varía. “No existe un conglomerado de la votación
individual de los diputados, pero debería hacerse para que la gente pueda
medir su comportamiento”.
Hagamos
Democracia: es un trabajo complejo
A pesar de que existen Organismos No Gubernamentales (ONG’s), como Hagamos
Democracia, que realizan seminarios, divulgación de leyes y documentos
sobre la Asamblea Nacional y sus diputados, y la elaboración del anteproyecto
de la Ley de Iniciativa Ciudadana de Leyes, tampoco realizan un
análisis del comportamiento de votación de los diputados.
Edgard Pereira, presidente de la Junta Directiva del organismo, dijo que
el sistema de aprobación de leyes en Nicaragua es muy complejo. “Se realiza
artículo por artículo y a la vez, por cada artículo se pueden presentar
varias mociones distintas que también son sometidas a votación, por lo
que es complejo disponer de un sistema que recoja esta información”.
“Si hay interés en un artículo determinado, se puede recurrir a la hoja
de votaciones para conocer como votaron los diputados”, mencionó Pereira,
quien compartió el criterio de que la gestión parlamentaria no se limita
a la votación, también incluye la presentación de iniciativas legislativas,
participación en comisiones y gestiones a favor de los representados,
entre otras.
Una de las críticas a la Asamblea Nacional es la aprobación de leyes que
no tienen identidad ciudadana. Ante ello Hagamos Democracia en
conjunto con otros ONG’s están impulsando La Ley de Participación
Ciudadana, que permitirá “consultar los proyectos de ley con los
sectores que puedan ser afectados con su aplicación. De tal manera que
el plenario decida que si un proyecto de ley no ha sido consultado, el
dictamen pueda ser declarado insuficiente y devuelto a comisión”, indicó
María Gabriela Serrano, directora ejecutiva del organismo.
Hasta la fecha no existe una institución que recoja todas las demandas
de la ciudadanía hacia la Asamblea Nacional, por lo que las inquietudes
se canalizan a través de trabajos de logística: materializar citas, reuniones,
información y entrega de documentación. Un experto solitario en el área
es el Grupo Legis, una firma de cabildeo que a lo largo de cuatro años
ha logrado impulsar 38 proyectos de ley a través de una interacción directa
con los parlamentarios. (Ver Control
de asistencia)
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