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SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS
AÑO 5/ No. 212/ Del 8 al 14 de octubre de 2000

 

 
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TEMA CENTRAL

Parlamento carece de un registro de votaciones para evaluar a diputados

Diputados sin record, ¿Quién los controla?

Grandes inversiones en modernización
física, pero el control parlamentario sigue ausente

Daniel Ortega es un “faltón profesional”,
sólo cuatro diputados tienen cero inasistencia

Lourdes Arróliga

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Vienen tiempos de elecciones legislativas el próximo año, y le interesa saber si vale la pena reelegir a algunos de los actuales diputados de la Asamblea Nacional, o simplemente, usted quiere pedirle cuentas a los diputados que eligió en 1996. Bueno, usted hace clic en la página web de la Asamblea, o hace una consulta directa en el Parlamento, y si tiene un partido de su preferencia, le preguntará al jefe de bancada sobre el record de votación de sus diputados. ¿Elemental, no? Pero le advierto que ninguna de estas fórmulas le dará resultado, porque en la Asamblea Nacional nadie lleva un registro depurado de como votan los diputados que deciden las leyes sobre el rumbo político, económico y social del país.

Para conocer cómo votó cada diputado en las leyes promulgadas en la legislatura anterior, el interesado debe navegar entre más de 600 páginas, que contienen el registro de votación de las sesiones, en las cuales se describen los votos a favor, en contra y las abstenciones de las leyes aprobadas en la última legislatura. Y posteriormente someter los datos a un análisis cuantitativo y cualitativo.

 
Asamblea Nacional de Nicaragua.  

Según datos de la Primera Secretaría de la Asamblea Nacional, en la última legislatura, que comprende el período de enero a julio de 2000, los parlamentarios aprobaron 28 leyes. (Ver Cumplidores y faltones). Sin embargo obtener un informe del comportamiento de votación individual de los diputados y un estudio sobre la relevancia social de las leyes, es misión imposible porque no representa una prioridad parlamentaria.

Sin embargo, Pedro Joaquín Ríos, primer secretario, sostiene que el trabajo de un diputado no se mide por los votos que emita o por las intervenciones en el Parlamento, “lo serio está en las comisiones”. “El diputado trabajador no es el que está pegando gritos y brincos en un asiento o el que es al estilo de Bayardo Arce que tiene que intervenir forzosamente con un discurso de veinte minutos a cada rato. No por levantarse más temprano va a amanecer más rápido”, dijo.

Bajo este criterio, la información disponible son actas de las sesiones parlamentarias con descripción de las intervenciones y mociones presentadas, lo que se complementa con un “diario debate”, que según el tercer secretario de la Asamblea, Wálmaro Gutiérrez, —en lugar del conglomerado de las votaciones individuales—, contiene “textualmente las intervenciones de los diputados y sus votaciones, pero no se publicita, aunque considero que es de interés público”.

En el Departamento de Informática del recinto legislativo tampoco existen datos conglomerados de la votación. “No se procesa. A nadie le interesa conocer como votó cada diputado. Es un trabajo grande y sólo se tienen actas de cada sesión”, refirió el técnico Javier Pupiro.



Record para pedir cuenta a diputados

Esta práctica conocida como Congresional Record en el Congreso de Estados Unidos, refleja la participación de cada congresista: “permite apreciar su inconsistencia en la aprobación o rechazo de cada ley, su independencia de las líneas partidarias o de algún poder del Estado, y además sirve para catalogar sus ideologías”, explicó el doctor Emilio Alvarez Montalván.

También es un mecanismo de control de la actividad de los congresistas, que pueden ganar o perder simpatía de los electores, según los resultados de la información. Sin embargo, pese a su importancia, sólo dos países latinoamericanos: Chile y Colombia, lo realizan. “En Nicaragua no se hace esa bitácora porque los diputados no quieren que los controlen”, mencionó Alvarez.

“Por ejemplo los diputados de Chontales no les informan a la gente que los eligió como votó, a favor de quien están y en contra. Hay poca comunicación con los electores. No tienen reuniones periódicas con la gente ni les informan en tal ley voté así y en la otra asá”, dijo el politólogo.

Con un récord de votación el electorado puede cuestionar a los diputados: “un momentito por qué votaste así cuando sabés que pensamos así. Vos no estás defendiendo mis derechos”, añadió Alvarez, y precisó que para impulsarlo la Asamblea Nacional requiere de un equipo técnico especial que procese el registro de las votaciones y lo interprete y una comisión que supervise el material, para evitar la manipulación de los resultados. “En la Asamblea hay suficiente personal para hacerlo”, insistió.

 
Carlos Tünnermann  

Por su parte, Carlos Tünnermann, presidente de Etica y Transparencia, manifestó que la trascendencia del récord de votación en Nicaragua es menor en relación a los Estados Unidos “porque aquí la gente no conoce quienes son sus representantes”. En cambio en la Cámara del Congreso norteamericano, el congresista es electo por un período de dos años y “se interesan por dar a conocer su votación e interpretar la voluntad de los votantes para que los vuelvan a elegir”, mencionó.

Ante esto no sólo se evalúa el comportamiento de votación, se incluye la pertinencia de las leyes aprobadas, la trascendencia social, las prioridades de la agenda parlamentaria, expuso Tünnermann, quien ve la necesidad de reformar los mecanismos de elección de diputados y reglamentar sus funciones.



Bancadas tampoco registran votaciones

Al realizar un ejercicio sobre el comportamiento de votación de algunos diputados en la aprobación de las reformas a la Ley Electoral, que cambió el escenario político del país, Confidencial obtuvo los siguientes resultados.

 
Edwin Castro  

Se tomó como muestra a Edwin Castro, jefe de la bancada sandinista, que emitió 47 votos a favor y una abstención, de un total de 51 votaciones. Similar votación obtuvo el diputado por el Partido Liberal Constitucionalista (PLC) y presidente del mismo, Leopoldo Navarro, que dio 46 votos a favor y un voto en contra, siempre en la misma ley. Una variante en la aprobación de esta ley fue la línea de votación de Eliseo Núñez, del Movimiento de Salvación Liberal, quien marcó tres votos a favor, cuatro en contra y diez abstenciones, a lo largo de las sesiones.

Al abordar a Edwin Castro, mencionó que en su bancada estudian la votación de los diputados, “desde que tenemos disidentes como Mónica Baltodano y Angela Ríos”. “Nos reunimos todos los lunes para tomar posición de bancada y tenemos un control estadístico que iniciamos desde que ellos están votando en contra”, aseguró.

Para Castro el acercamiento entre parlamentarios y electores, con el fin de lograr mayor consenso en la aprobación de leyes, debe iniciarse con una aproximación física, “pero se han cerrado los espacios. Primero doña Violeta colocó las vallas y ahora este gobierno nos encerró entre abarrotes y es muy restringido”.

 
Carlos Hurtado  

Cuando Confidencial solicitó las declaraciones de Carlos Hurtado, dirigente de la bancada conservadora, sobre el comportamiento de votación, dijo “si usted tiene los datos podemos hablar”. “El consolidado de la votación de cada uno no existe, pero sería magnífico y estoy totalmente de acuerdo en que se haga porque como diputados somos responsables y estamos sujetos al escrutinio público”, mencionó Hurtado.

Las cosas no varían en la bancada liberal, que preside José Dámisis Sirias: “No hay control de todo, pero sí. Control estricto no. Cuando se quiere cosas específicas pedimos las actas de votación a la Secretaría”, señaló Sirias, quien considera que el récord de votación no es parte de la realidad legislativa. “En otros países los diputados tiene oficinas completas con secretarios privados. Aquí estamos rezagados con eso. Con un reconocimiento económico se puede hacer. Para llegar ahí estamos lejos”.

 
Guillermo Osorno  

En el caso de la bancada Independiente, que encabeza el reverendo Guillermo Osorno, expresó que manejan un récord de las leyes “que impulsamos y la forma en que votamos”. ¿Tienen porcentajes con información individual?, preguntamos. “No lo tenemos, sólo por el tipo de leyes. En Nicaragua no se hace, aunque es trascendental porque algunos partidos tratan de desprestigiar la votación y la posición que uno asume cuando vota en contra o a favor”, respondió Osorno.

Y en la bancada por la Dignidad y el Cambio, que preside Eliseo Núñez, la situación tampoco varía. “No existe un conglomerado de la votación individual de los diputados, pero debería hacerse para que la gente pueda medir su comportamiento”.



Hagamos Democracia: es un trabajo complejo

A pesar de que existen Organismos No Gubernamentales (ONG’s), como Hagamos Democracia, que realizan seminarios, divulgación de leyes y documentos sobre la Asamblea Nacional y sus diputados, y la elaboración del anteproyecto de la Ley de Iniciativa Ciudadana de Leyes, tampoco realizan un análisis del comportamiento de votación de los diputados.

Edgard Pereira, presidente de la Junta Directiva del organismo, dijo que el sistema de aprobación de leyes en Nicaragua es muy complejo. “Se realiza artículo por artículo y a la vez, por cada artículo se pueden presentar varias mociones distintas que también son sometidas a votación, por lo que es complejo disponer de un sistema que recoja esta información”.

“Si hay interés en un artículo determinado, se puede recurrir a la hoja de votaciones para conocer como votaron los diputados”, mencionó Pereira, quien compartió el criterio de que la gestión parlamentaria no se limita a la votación, también incluye la presentación de iniciativas legislativas, participación en comisiones y gestiones a favor de los representados, entre otras.

Una de las críticas a la Asamblea Nacional es la aprobación de leyes que no tienen identidad ciudadana. Ante ello Hagamos Democracia en conjunto con otros ONG’s están impulsando La Ley de Participación Ciudadana, que permitirá “consultar los proyectos de ley con los sectores que puedan ser afectados con su aplicación. De tal manera que el plenario decida que si un proyecto de ley no ha sido consultado, el dictamen pueda ser declarado insuficiente y devuelto a comisión”, indicó María Gabriela Serrano, directora ejecutiva del organismo.

Hasta la fecha no existe una institución que recoja todas las demandas de la ciudadanía hacia la Asamblea Nacional, por lo que las inquietudes se canalizan a través de trabajos de logística: materializar citas, reuniones, información y entrega de documentación. Un experto solitario en el área es el Grupo Legis, una firma de cabildeo que a lo largo de cuatro años ha logrado impulsar 38 proyectos de ley a través de una interacción directa con los parlamentarios. (Ver Control de asistencia)


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