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MTI, entonces dirigido por “El Tigre”
Quintana, aplicó técnica de “lavado
de proyectos”
Otra
de MODULTECSA
Empresa
de Carbonell y Reboredo
beneficiada con C$3,404,127.44
Millonario
proyecto en San Pedro
del Norte se adjudicó sin licitación
Oliver
Bodán
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La empresa
MODULTECSA fue beneficiada a través del Ministerio de Transporte e Infraestructura
(MTI) con un contrato millonario por C$3,404,127.44 por supuestas
obras de construcción en San Pedro del Norte que quedaron inconclusas,
confirmaron documentos oficiales en poder de Confidencial.
El proyecto consistía en la edificación de una carretera de 120 kilómetros
en el tramo San Pedro del Norte-La Cruz de Río Grande-El Tortuguero, en
el municipio de Paiwas, 55 kilómetros al noroeste del Río Blanco, en el
Atlántico Sur. Sin embargo, en la práctica sólo se realizaron tres kilómetros
con 40 metros, revelaron nuestras indagaciones.
De acuerdo al análisis de los documentos, el MTI —dirigido entonces por
Edgar Quintana— utilizó un método que en el sector construcción se llama
“lavado de proyectos”: contrató a la estatal Empresa Nicaragüense de Construcciones
(ENIC), la que a su vez “subcontrató” a MODULTECSA para llevar a cabo
el trabajo. Todo esto con el fin de burlar la vigilancia de la Contraloría
y obviar el proceso de licitación pública que ordena la Ley de Contrataciones.
Según los documentos, dicha compañía recibió adelantos hasta por 450 mil
córdobas y 129 mil dólares, aunque no tuvimos acceso a todos los comprobantes
del proyecto. Adicionalmente, para emprender la empresa, MODULTECSA y
ENIC firmaron irregularmente tres contratos, práctica que violó los procedimientos
legales establecidos para el buen uso de los fondos públicos.
El primer contrato por “arriendo de equipos” fue firmado por Pedro Reboredo
García, ingeniero civil “casado, del domicilio de Managua, en nombre y
representación de MODULTECSA, en su carácter de gerente general” con Daniel
Blandón Rodríguez “en nombre y representación” de ENIC. Reboredo es vicealcalde
de Miami y fue financiador de la campaña del actual presidente Arnoldo
Alemán, en la campaña electoral de 1996.
En el contrato, firmado el 13 de abril de 1998, se definen que los equipos
a arrendar son cuatro tractores, un camión volquete, una cargadora frontal,
una motoniveladora, una compactadora, un camión cisterna, una excavadora
y un camión grúa, que “trabajará en labores de apoyo del proyecto San
Pedro del Norte-Cruz de Río Grande-El Tortuguero”.
“Los trabajos objeto de este arriendo tienen un valor de C$3,973,467.75.
El precio pactado en este contrato no incluye impuestos fiscales ni municipales.”
En la cláusula número tres especifica que el arrendador “recibirá un adelanto
de C$794,693.55, equivalente al 20% del valor total del contrato”.
Sin embargo, MODULTECSA recibió mucho más.
Después de este contrato, se firmó —siempre con la fecha de 13 de abril
de 1999 y con el sello del entonces Ministerio de Construcción y Transporte
(MCT)— un segundo compromiso, ahora llamado “subcontrato de arriendo de
equipos” en el que el pago disminuyó a C$3,404,127.44 (medio millón
de córdobas menos), igual que la fianza, la cual bajó a C$680,825.49.
Finalmente ENIC y MODULTECSA firmaron otro compromiso por el mismo proyecto,
esta vez llamado “subcontrato de obras”, siempre bajo la misma cantidad
de C$3,404,127.44 y con los mismos términos. No obstante, pese
a ser un contrato por costos unitarios, en el primer párrafo se mantiene
la frase: “Hemos convenido en celebrar el presente documento de arriendo
de equipo”.
Ahora se incluyeron las siguentes obras: “movilización”, “topografía”,
“abra y destronque”, “excavación común”, “nivelación y conformación”,
“revestimiento”, “construcción y rectificación de cuneta”, “adición alcantarilla”,
“adición mampostería” y “descapote de banco”.
En el documento titulado “Obras ejecutadas San Pedro del Norte” correspondiente
al período del 20 de febrero al 25 de agosto de 1998, se fijó un subtotal
de C$1,040,253.41 por actividades como “nivelación y conformación”;
“acarreo material selecto”; “filtros sobre el camino”, entre otras.
Luego, en el período del tres al 19 de septiembre de 1998, MODULTECSA
cobró C$1,674,510.23. Otro documento identifica el “alcance físico
y costo por 10 kilómetros” que la Dirección General de Vialidad del MTI
estipuló para el mismo proyecto en C$3,076,321.52
Una carta del 14 de abril dirigida por la ingeniera Karen Molina Valle,
entonces de la Unidad Ejecutora de Mantenimiento de Caminos del MTI, a
Daniel Blandón, gerente general de ENIC, informó que Eduardo Avendaño
Rampolla “es la persona que en representación de la Dirección de Mantenimiento
de Caminos supervisará las obras de construcción en el tramo de camino:
San Pedro del Norte-La Cruz de Río Grande-El Tortuguero”.
Sin embargo, la vigilancia nunca llegó.
De acuerdo a los documentos en poder de Confidencial, ENIC recibió
el tres de marzo de 1998 una “oferta de suministro de equipos” por C$1,548,110.00,
firmada por Alfredo Carbonell para “la construcción de carretera San Pedro
del Norte, La Cruz de Río Grande, Tortuguero de la estación 0+000 a la
estación 6+700”.
“Préstamo
transitorio”
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Parte
del inconcluso proyecto de San Pedro
del Norte |
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Un recibo
de la empresa MODULTECSA del 16 de abril de 1998, firmado por Pedro Reboredo,
hace constar que dicha compañía recibió “la cantidad de US$149,000.00
en concepto de adelanto en el proyecto: San Pedro del Norte-Cruz del Río
Grande-El Tortugero” a través de los cheques 002924 y 0000146.
El cheque 0000146 de la cuenta número 01-200098-02 del Banco
Mercantil fue pagado en concepto de “préstamo transitorio a la empresa
ENIC para cancelar a subcontratista de proyecto San Pedro del Norte-Cruz
de Río Grande-El Tortuguero. Este préstamo será pagado en un plazo de
30 días (al tipo de cambio de C$10,3289).”
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Para justificar
el pago anterior, el licenciado Patricio Escobar Altamirano, director
administrativo financiero de la COERCO, envió un memorándum a Daniel Arauz
Castillo, presidente ejecutivo de la misma Corporación, el 16 de abril
de 1998.
El memorándum, identificado bajo el código PE-DAC-037/98, con el
sello y membrete de la COERCO, y con copia a Edgar Quintana, entonces
ministro del MTI, Edgar Bohórquez, secretario general del Ministerio,
y Ricardo Orozco, Director de Producción; detalló:
“En vista de que la empresa ENIC contratista con el MCT en el proyecto
San Pedro del Norte-Cruz de Río Grande-El Tortugero, no ha recibido los
fondos necesarios para el inicio de las obras y siendo que la empresa
subcontratista MODULTECSA está solicitando fondos para el inicio de las
obras, por este medio le solicito proceda a la emisión de cheque a nombre
de MODULTECSA hasta por la suma de US$ 149,000.00 en concepto de
préstamo transitorio a ENIC para pagar por cuenta de ellos mismos a la
empresa subcontratista antes mencionada. Los fondos antes mencionados
deberán ser reintegrados por ENIC, tan pronto reciba de parte del MCT
la asignación respectiva”.
Otro adelanto fue pagado a MODULTECSA el cinco de noviembre de 1998 a
través de un cheque por C$300,000.00 en concepto de “préstamo transitorio
a la empresa ENIC para cubrir pago por trabajos efectuados en el proyecto
La Cruz Río Grande/El Tortuguero” de la cuenta de BANCENTRO número 100222116.
Para cancelar este último pago, Patricio Escobar Altamirano, director
administrativo de la COERCO, envió un memorándum a Manuel Flores Vásquez,
entonces contador general.
Adelantos
“parciales”
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| Tramo
de camino incompleto |
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Otro documento,
la factura de MODULTECSA número 99-712 del 12 de julio de 1999,
reveló el pago por C$320,872.11 por actividades como “nivelación
y conformación”; “abre y destronque”; “excavación común”; “filtros sobre
el camino”; “material desecho”; “descapote”; “relleno alcantarilla”, “filtro
sobre el río”; entre otras.
En dicho documento, firmado por Pedro Reboredo García, identificado como
“gerente general” de la compañía, se señalan dos adelantos: uno por 149
mil dólares (equivalentes a C$1,522,780.00 al tipo de cambio 10.22)
y otro por C$300,000.00, este último recibido en noviembre de 1998.
Además, está el cheque 0001489 por 150 mil córdobas de la Corporación
de Empresas Regionales de Construcción (COERCO), del MTI, emitido el 27
de agosto de 1999, de la cuenta corriente número 1101342172 del
Banco de la Producción. Dicha cantidad fue pagada como “abono al saldo
pendiente de cancelar por obras ejecutadas por cuenta de la empresa ENIC
(Proyecto San Pedro del Norte) según instrucciones del ingeniero Sergio
Osorno, presidente ejecutivo de COERCO, de acuerdo a soportes adjunto,
quedando pendiente de cancelar C$170,872.11.”
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Según el
recibo número 0005 de dicha empresa, los 150 mil córdobas fueron
recibidos por MODULTECSA un día después, el 28 de agosto de 1999, “en
concepto de San Pedro del Norte. Primera etapa, pago parcial”.
Prado:
sólo se ejecutó el 20% de la obra
Los documentos fueron consultados por el ingeniero José León Prado, ex
ingeniero supervisor de MODULTECSA. Según Prado, la obra inició el 12
de abril de 1998 y terminó el 16 de septiembre del mismo año, tal y como
consta en una correspondencia dirigida al viceministro Ariel Pastora,
el primero de noviembre de 1999.
“MODULTECSA fue contratada por el MTI a través de ENIC para construir
una carretera de doble vía que uniera el Pacífico con el Atlántico. Pero
eso no pasó. El proyecto debía iniciar en San Pedro del Norte, pasaba
por La Cruz del Río Grande y terminaba en El Torguero”, afirmó.
“En la práctica se hicieron tres kilómetros con 40 metros. Carbonell me
dijo que le habían adelantado 150 mil dólares. Después de la primera reunión,
hubo dos reuniones más. En la última se acordó la entrega de los 150 mil
dólares. Ahí se encontraban el secretario general, Edgar Bohórquez, director
de Producción, Ricardo Orozco, gerente general de ENIC, Daniel Blandón,
Francisco Pérez, gerente de operaciones de ENIC, Weimer Alvarado, ex director
general de Vialidad (fallecido), Pablo Rodríguez, Director de Mantenimiento
de Caminos, José Mojica, Ingeniero Supervisor, Alfredo Carbonell y Pedro
Reboredo, presidente y gerente general de MODULTECSA”, detalló.
¿Qué prueban los documentos?, le preguntamos.
“Prueban que se le pagó a MODULTECSA más de lo estipulado en la Ley de
Contrataciones (que dice que no podés dar más del 30%), y además por un
proyecto que no se realizó”, contestó.
Según Prado, se cometió una violación a la Ley de Contrataciones: “En
ese momento, según la legislación, se debía llamar como mínimo a tres
empresas privadas a participar y eso no ocurrió”. “Sin ninguna fianza
de garantía, como lo estipula la ley, se fue sin licitación. Lo único
que yo supe en ese momento era que se les entregaba a ellos directamente
el proyecto. Los mismos cubanos decían que era una orden de arriba”, manifestó.
De acuerdo a una fuente de la Cámara Nicaragüense de la Construcción,
“el MTI, utilizando el espacio que le permite la ley —que le permite contratar
sin licitación con empresas del mismo Estado—, le dio el proyecto a COERCO,
y la COERCO se lo entregó a MODULTECSA”. “Con esa forma de trabajo se
evadió la Ley de Contrataciones. A través de una figura de subcontrato,
o de alquiler, se evadió la ley”, interpretó.
“Se nota muy claramente que fue una manera de evadir de ley. Ese monto
de plata debió haber sido objeto de una licitación pública, si hubiera
sido contratada con particulares. Pero como es un organismo del mismo
Estado, le dan el contrato sin licitación”, precisó.
“Después de firmado le cambiaron el monto. Tienen tres contratos firmados
por la misma obra. Eso es irregular en el sentido del manejo administrativo.
Se nota que Reboredo llegaba como Juan por su casa”, agregó.
“Lo principal es que se utilizó un mecanismo para ignorar la Ley de Contrataciones
y asignar a un particular con vínculos con el gobierno, una obra que debió
haber sido licitada, usando como intermediario a una empresa estatal,
con la que sí pueden firmar contratos por ser organismo del Estado”, finalizó.
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