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SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS
AÑO 5/ No. 207/ Del 3 al 9 de septiembre de 2000

 

 
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INVITADO DE LA SEMANA

Tomás Delaney, asesor de EXCAN, analiza
“coletazos” del caso INTERBANK:

Urge recuperar confianza en bonos de prenda

La única salida es investigar a fondo para
superar las crisis y tomar las medidas que
deban de adoptarse; nunca politizar al
sistema financiero

Oliver Bodán

 
Tomás Delaney  

La “alerta roja” que terminó en la inter vención del INTERBANK se activó con un campanazo de alarma de la recién creada Intendencia de Almacenes, que detectó una emisión irregular de bonos de prenda a favor del emporio Centeno Roque.

En términos técnicos, el bono de prenda es un instrumento financiero muy valioso para cualquier exportador de café, por medio del cual obtiene crédito fresco para su labor productiva. Sin embargo, a raíz del escándalo bancario, ha disminuido la credibilidad de dichas herramientas.

Sobre este tema conversamos con Tomás Delaney, asesor de la Asociación de Exportadores de Café de Nicaragua (EXCAN), quien avisa que ya está en camino una Ley de Almacenes Generales de Depósitos por parte de la Superintendencia de Bancos, para tener un mayor control sobre esas instituciones.

Delaney es socio fundador de la firma Delaney & Asociados y fue durante el gobierno de Violeta Chamorro, Viceministro de la Presidencia para Asuntos de Estado, encargado de manejar las relaciones institucionales del Ejecutivo con el resto de poderes del Estado.


¿Cuál es su interpretación del problema? ¿Qué impacto tendrá en la credibilidad de los bonos de prenda?

Este caso, lo que se conoce como el caso de INTERBANK, verdaderamente tiene dos componentes desde el punto de vista del problema financiero: uno es el asunto de los bonos de prenda y el otro es la intervención misma del INTERBANK.

Según tengo entendido, realmente esto comienza cuando la Intendencia de Almacenes detecta una emisión irregular de bonos de prenda. Una Intendencia que dicho sea de paso es de reciente creación, ya que fue creada no hace más de seis meses.

Antes de eso lo que había en la Superintendencia de Bancos era un funcionario encargado de supervisar los bancos y otro encargado de supervisar las compañías de seguros y demás instituciones, entre las cuales estaban los almacenes. Pero claro, para esta persona es muy difícil estar supervisando tantas cosas y hace seis meses se creó lo que ahora se llama Intendencia de Almacenes de Depósitos, que no es muy conocida porque es de reciente creación.

Este ente comienza a desarrollar cierta actividad y detectan una emisión irregular de bonos, y empiezan a preocuparse y a averiguar. Ellos trasmiten a la Superintendencia su preocupación. La Superintendencia empieza a averiguar y al investigar esto va a dar con lo del INTERBANK.

Es decir, que el caso INTERBANK viene como consecuencia de las irregularidades en las emisiones de los bonos de prenda, es al revés de lo que la gente pensaba y eso explica en cierta forma porqué la Superintendencia poco tiempo antes había emitido una resolución aprobando las cuentas del INTERBANK y diciendo que todo estaba bien.

Por supuesto, de cara a los estados financieros y a los reportes del banco todo estaba muy bien porque estaba soportado. Todo esto se detecta cuando las garantías prendarias que están amparadas en los bonos no están respaldas por la mercancía.

De eso te das cuenta vos cuando investigás a los almacenes físicamente. Se empezó a ver que no correspondían las cantidades que decían con los tamaños de las bodegas, comienza la investigación, y efectivamente se llega a detectar que se han estado emitiendo certificados de depósitos y bonos de prendas sobre cantidades que no existían. Después viene la investigación de INTERBANK que se extralimitó en los préstamos y se cuestionan las garantías que no eran suficientes, pero eso ya es otro aspecto del asunto.


¿Cuál es la utilidad del bono de prenda?

El bono de prenda es un elemento financiero muy valioso para cualquier productor o exportador, eso funciona tanto para el café, el azúcar, el maní y tiene mucha aceptación y es muy útil.

Por ejemplo, el Ingenio San Antonio, que produce gran cantidad de azúcar, lo usa mientras está negociando sus precios internacionales. Igual pasa con los cafetaleros, que antes de fijar los precios internacionales, en lugar de tener el café retenido, metido en una bodega, lo meten en un almacén y desde el momento que entra allí, el almacén le emite un certificado de depósito y un bono de prenda.

Al mismo tiempo, es un título de crédito con el cual puede ir a cualquier lugar y sacar plata. Entonces, ese café, en vez de estar improductivo esperando su turno para salir del país, le sirve al productor como una bandera de obtener recursos adicionales para capital de trabajo o lo que sea.

Desde este punto de vista el bono de prenda es bien útil y lo usan muchos productores, pero por supuesto si todo funciona bien. Aquí lo que sucedió —y eso tiene que ser así— es que tiene que haber habido un entendimiento entre tres personas: el banco, el almacén y el que está metiendo el café, porque de otra manera no pudo haberse dado, porque los tres tienen que responder por eso.

El bono de prenda lleva la firma del responsable del almacén, que es el gerente general normalmente, y del banco. Entonces, ambos son responsables no sólo desde el punto de vista operativo: tomando en cuenta como funciona el sistema, desde el punto de vista legal, la misma ley los hace responsable a los dos.

¿Qué pasa cuando se dan cuenta que la mercancía no existe o que no es de la calidad que debería ser? Porque el almacén responde por las dos cosas: la cantidad y calidad. Cuando eso sale y revienta todo el asunto, entonces se pone en entredicho la validez de los bonos de prendas y mete ruido y desconfianza en todo el sistema financiero en general, no sólo desde el punto de vista bancario sino desde el punto de vista de los instrumentos financieros que se originan de los almacenes y eso a su vez trasciende afuera.

Hablando en la concreta de los exportadores, esta gente en sus reuniones que han tenido fuera del país ya han recibido señales de sus homólogos en Centroamérica, por un lado, y de las fuentes de recursos internacionales que ellos manejan para financiamiento, por otro. Hay preocupación de lo que está pasando en Nicaragua en el sistema y esto está preocupando mucho a esta gente.

Por otro lado, están preocupados por el hecho de que uno de sus miembros como es AGRESAMI esté involucrado. Están pidiendo a la Superintendencia y al gobierno que expliquen lo que sea, por sanidad del sistema.


¿Qué otros efectos tiene el escándalo?

Pone en entredicho el comportamiento de las casas exportadoras, porque todas operan de esa manera, mediante bonos y préstamos del banco.

Ahora, esto en lo inmediato tuvo un efecto en un gran sector de los cafetaleros, que son en gran parte esos que andan en marchas, los que se han quedado “colgados de la brocha”, como decimos popularmente, porque ellos dependían de los préstamos de AGRESAMI.

AGRESAMI se había vuelto un financiador masivo del pequeño productor de una manera casi indiscriminada, con criterios bien flexibles y bien elásticos en la clasificación de los sujetos de crédito, y al caer se queda una cantidad de gente con cheques sin fondos y eso golpea enormemente a ese sector.


¿Qué pasará con los bonos que no tienen respaldo? Estamos hablando de 30 millones de dólares.

La Superintendencia intervino al banco. Hay una pregunta: ¿por qué no interviene a los almacenes? Lo que pasa es que la Ley General de Bancos no es clara en eso, la última reforma a la ley derogó la Ley de 1963, que era la que venía dejando únicamente el título que habla de los almacenes de depósitos.

Entonces, está vigente la nueva ley con un título de la ley anterior, pero al derogar todo el resto de la ley anterior, se derogó la facultad que tenía la Superintendencia de intervenir a los almacenes.


¿Por eso sólo suspendieron la licencia de ALMACENA y SEMAR?

Claro, por eso ahora la Superintendencia te encuentra y te dice: no tengo facultades para intervenir, porque están cuestionando a la Superintendencia. Hay gente que le han dicho: ¿qué pasa? ¿por qué sólo intervienen al banco y a los otros? Pero es porque la ley actual le quitó esas facultades.

Incluso, sé que en la Superintendencia han estado discutiendo eso. Tengo entendido que en la discusión interna que han tenido han llegado a la conclusión que no tienen la facultad para poder intervenir a los almacenes.

Lo más que pueden hacer es suspender las licencias, porque así como está sólo tiene la facultad de otorgar licencia de operaciones y suspenderlas o cancelarlas.

Ahora, lo que va a suceder en la práctica es que los almacenes van tener que enfrentar los reclamos que se le van a venir por esta situación, de parte de los directamente perjudicados por la emisión de los bonos. Y eso ya es otro rollo.

Eso significa que los van a demandar, porque no van a poder pagar y ellos tienen que responder por una mercadería —por eso son depositarios— que no existe o si existe es de otra calidad. Eso es lo que va a pasar y los quebrarán, porque no van a poder cumplir con las obligaciones que ellos adquirieron. Y creo que la Superintendencia no tomará mayores acciones con los almacenes.


¿Hay que darle mayores facultades a la Superintendencia sobre las almacenadoras?

Ya hay un proyecto de ley que viene en camino, precisamente una nueva Ley de Almacenes Generales de Depósitos, lo está gestando la Superintendencia y el Banco Central y tal vez a nosotros (EXCAN) nos dieran la oportunidad de poder meter un poco las manos.

Precisamente uno de los propósitos de esa ley es darle esa facultad que no la tiene de un mayor control sobre los almacenes generales de depósitos. Ahora, es absolutamente necesario restaurar la confianza en este instrumento financiero.


¿Cómo recuperarla?

La forma de recuperarla es superando esta crisis y definitivamente haciendo todas las investigaciones que haya que hacer, y tomando todas las medidas que haya que tomar, porque otra de las lecciones que se ha sacado de esto es que estas cosas vos no las podés politizar.

Si vos politizás al sistema financiero hacés un daño al país, lo que mandás de inmediato es una señal de desconfianza. No puede ser que un banco sea vigente no por su liquidez o por su solidez económica, sino dependiendo del color político que tenga. Eso no puede ser, esa señal de desconfianza no sólo es dañina a lo interno del país sino internacionalmente.


A juicio de una de las partes involucradas, los bonos de prenda son “indubitables”. Con este razonamiento, depositan toda la culpa en la casa almacenadora. ¿Qué le parece este argumento?

El principal responsable es la casa almacenadora porque es el que emite el bono. Es decir, el bono de prenda te garantiza que allí está la mercadería, el certificado de depósito es el gran responsable de esto, lo que pasa es que en el negocio de operación, al hacer la investigación, te das cuenta que no pudo haber operado sólo porque, incluso, parte de la mercadería ni siquiera estaba en las bodegas propias de la almacenadora si no en bodegas habilitadas por otro lado. La responsable es la almacenadora, es la que te certifica que tiene la mercadería allí.


¿Pero no está sola?

En este caso, no.


¿Cuáles son las lecciones de este caso?

Por un lado demuestra una debilidad institucional tanto en los esquemas de las propias instituciones como en la parte legal. Hay que tener en cuenta que muchas de estas leyes, como la Ley General de Bancos, casi todas las leyes económicas arrancaron en el tiempo de doña Violeta en un período de transición difícil y muchas sirvieron con el propósito de facilitar el cambio de una economía estatizada a una economía de libre mercado.

Son leyes que surgieron precisamente con una mentalidad transitoria, con la conciencia clara que había en ese entonces que todo esto tenía que ser revisado posteriormente e irse ajustando poco a poco a las necesidades. El caso del Código Militar es clarísimo, e incluso, hasta en la exposición de motivos se dijo.

Igual pasó en la Ley General de Bancos. Se dijo: estamos clarísimos de que esta ley no es la ideal, pero se está haciendo en este momento únicamente para facilitar el cambio de una manera gradual.

Ha llegado el momento de revisar esto, por ejemplo, en el caso de la Ley General de Bancos la primera que surge con doña Violeta surge con una mentalidad que es liberalizar la banca y eso fue negociado claramente con la bancada sandinista.

Era un paso bien difícil porque desde el punto de vista de la Revolución Popular Sandinista la nacionalización de la banca era de los grandes logros y al liberalizarla prácticamente allí se les estaba dando el punto final al proyecto económico de lo que había sido la Revolución Popular Sandinista.

Lo único que se hizo fue liberalizar la banca, abrir las puertas para que entraran los bancos privados. Después vino la reforma ahora reciente que se hizo ya profundizando un poco más, tratando de estabilizar y consolidar más a la banca.

En mi opinión todavía esta última reforma sigue siendo muy de cara a la banca, tratando de consolidarla, pero creo que ha llegado el momento de revisar el sistema de cara al productor. Es decir, ahora hay que pensar en el productor, hay que hacer ajustes necesarios y es lo que esta gente viene reclamando.

El reclamo que están haciendo los productores no lo están sacando de la manga de la camisa, eso viene desde hace tiempo, lo que pasa es que ahora por las circunstancias actuales que se están dando es que esta cuestión está aflorando.

Ha llegado la hora y es un clamor que lo tienen todos, incluyendo a los grandes productores, sobre la absoluta necesidad que hay en este país de una absoluta revisión de las políticas financieras del país y la necesidades de leyes de incentivos al sector productivo. Hay que tener presente que la economía de este país viene montada en dos ejes, que son el industrial y el comercial desde hace tiempo.

Podemos encontrar otras lecciones que valen la pena mencionar. Una de ellas es que ha quedado evidente que la banca comercial no ha logrado llenar los espacios que dejó el cierre de la banca de desarrollo, que llenaba alguna función y transmitía al sector productivo del campo la sensación paternalista del respaldo financiero.

Y otra lección importante es que el gobierno no puede seguir viendo a la actividad cafetalera únicamente como un componente macroeconómico generador de divisas, sino que debe darle también atención al hecho de que el productor recibe por cada quintal de café un precio que ajustadamente le da para cubrir sus costos y al hecho de que esta actividad es la mayor generadora de empleo en el país. Su importancia macroeconómica y estos dos hechos que acabo de mencionar, son más que suficiente para que el gobierno revise su política hacia este sector.


¿Qué espera de las actuales investigaciones?

Creo que la investigación va en serio, espero, a pesar que en mi opinión personal hubo precipitación al comienzo con las declaraciones del Procurador (Julio Centeno Gómez). El no debió haber sido así, debió haberse actuado con más prudencia y prudencia no quiere decir que no vas a ser firme en tus análisis y decisiones.

Por lo que yo he escuchado y he oído en las conversaciones, en las reuniones que he estado, siento como una legítima preocupación dentro de las autoridades que manejan el control del sistema financiero.


¿Espera que vayan a fondo?

Por supuesto y así debería de ser.