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SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS
AÑO 5/ No. 207/ Del 3 al 9 de septiembre de 2000

 

 
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General Carrión: que no vengan a tocarnos las puertas

Actividad proselitista
no afectará al Ejército

Ejército prevé preocupante secuela económico-social en el campo, como resultado del coletazo de la crisis financiera

“Nicaragua quiere participar en
la lucha contra el narcotráfico y no
ser un espectador”

Carlos F. Chamorro

El Ejército de Nicaragua tiene cerradas sus puer- tas al proselitismo político electoral, sin embargo, lejos de ser una institución pasiva, acuartelada, participa activamente en diferentes esferas de la vida pública, dentro del marco que le establece la Ley, y el equilibrio de fuerzas del país.

“Propiciamos una acción activa de la institución militar en bienestar del país”, resumió el general de Ejército, Javier Carrión, quien explicó sus funciones como principal consejero de Seguridad Nacional del Presidente de la República.

Horas antes de la conmemoración del vigésimo primer aniversario del Ejercito, el Jefe de la institución armada brindó una amplia entrevista a Confidencial, en la que abordó las nuevas relaciones establecidas con el Ejército de Estados Unidos, y la expectativa de que ésta derive en un importante apoyo material y técnico al Ejército de Nicaragua. A continuación sus opiniones.


General, por el peso y el prestigio que tiene la institución militar hay una percepción de que juega como un factor de equilibrio para la estabilidad del país; una suerte de fiel de la balanza, ¿es correcta esa percepción?

 
General Javier Carrión M.  

Yo diría que dentro del marco de la realidad nicaragüense debe de haber algo de eso, pero no es exactamente como se puede interpretar. Creo que la institución militar tiene un papel fundamental en la transición histórica y política de Nicaragua que no ha culminado, y yo como Comandante en Jefe y principal Consejero de Seguridad Nacional del Presidente de la República con relación a este trabajo con los poderes del Estado tengo una visión amplia, con relación a los productores, de tal forma que participo en la determinación de una serie de inquietudes que pueden generar una visión del país.

Estamos hablando de un rol activo del Ejército, no es un Ejército que está simplemente acuartelado sino que de alguna manera interviene en la vida pública del país.

No intervenimos en la vida pública del país sino que las realidades de la historia nicaragüense han hecho que no estemos en los cuarteles si no que estamos con gran parte de nuestras fuerzas protegiendo la seguridad ciudadana en la zona rural principalmente, y de ahí tenemos una serie de contactos y conocimiento de lo que pasa en el campo.

Esto obviamente es informado y canalizado a las autoridades competentes. Igual tenemos otro tipo de relaciones con organismos internacionales, Organismos No Gubernamentales, que nos facilitan una visión de lo que pasa en Nicaragua.

Por mandato de ley trabajamos en muchas áreas que para 1990-95 eran nuevas para muchos ejércitos, como recursos naturales y protección del medio ambiente y conocemos a profundidad esa problemática en Nicaragua y la protección de las mismas. De tal forma que la realidad nos ha propiciado una acción activa de la institución militar en bienestar del país.


¿Puede significar eso en algunos momentos establecer ciertos límites a los excesos de otros liderazgos?

Nosotros realmente no podemos calificar ni estar en función de la vida de los otros sectores de la sociedad como los poderes políticos, los poderes del Estado, los gremios privados, no gubernamentales, la sociedad civil en general. Sin embargo, nuestra misión constitucional, nuestro Código Militar, nuestra profunda convicción de sacar adelante a Nicaragua nos permite introducir elementos que posibiliten la búsqueda de soluciones a los problemas que tiene Nicaragua.

Eso se hace en diferentes formas: hemos participado desde hace muchos años desde el inicio de la desmovilización de la contrarrevolución en los 90, en muchas áreas de trabajo que los distintos gobiernos nos han permitido participar, no por derecho propio sino por el aporte de nuestra institución, de nuestros oficiales, de nuestra capacitación, y que es en beneficio de la Nación nicaragüense.


La relación entre el problema financiero y la seguridad nacional a la que usted aludió hace algunas semanas cuando se produjo la crisis del Interbank, ¿Qué habría pasado si el Ejército no toma un rol activo en ese caso?


En ese caso concreto nuestro deber era informar al Presidente de la envergadura que nosotros veíamos venir con la crisis del Sistema Financiero. Por informaciones que nosotros teníamos de la relación con el Sistema Financiero, en la cual tenemos en un banco acciones de propiedad como Instituto de Previsión Social Militar y por otros elementos que vienen a nuestra institución, fuimos a plantear al Presidente que considerábamos grave el ambiente que se estaba desarrollando en ese momento.

Vale decir, que antes que hablara con el Presidente de la República ya se habían estado dando reacciones en dos diarios de la capital sobre supuestos temas de golpe de Estado; obviamente nosotros como principales asesores de la Seguridad Nacional tenemos que perfilar cual es el sentido de una serie de artículos o de opiniones o de acciones que se dan de cara a la estabilidad y a las metas que están propuestas por estos activistas en la acción de la Nación.


¿Y usted no corrió en ese momento el riesgo de que el Presidente hubiera dicho: “general Carrión, se está extralimitando en sus funciones y está poniéndole una presión al poder civil, de manera que podría destituirlo”?

Yo nunca le puse una presión. Con el actual Presidente hemos llegado a entendernos bajo el respeto, la subordinación y determinando claramente cual es mi función, y si mi función es decir crudamente lo que yo aprecio, puede pasar en un sentido de seguridad nacional o de la defensa de la Patria lo hago sin ningún problema, y creo que bajo ningún punto de vista se dio todo lo que se ha malinterpretado en otros medios de comunicación social.

Aquí lo importante es que si nosotros consideramos que va a haber una recesión económica, a como se puede dar con el ciclo cafetalero que se va a comprimir en el ciclo 2000-2001 y otras áreas de la economía rural, lo previsible para nosotros como Seguridad Nacional es que se incremente la actividad delincuencial. Por lo tanto, nosotros ligamos lo que se está dando en lo socioeconómico y en lo político financiero con un resultado posterior que es donde entramos en acción junto con la Policía Nacional.


¿Y cuál es el escenario que ustedes están vislumbrando producto del coletazo de esa situación financiera. Se anuncian protestas en el campo, protestas en las ciudades.

Eso todavía no está muy claro, creo que la protesta tienen derecho los ciudadanos a realizarla, sin embargo, nuestra visión va más allá de la protesta. Vemos la secuela económica que trae un problema financiero a Nicaragua, ya existe obviamente una secuela económica a futuro que se está anunciando por analistas económicos entendidos del caso, y nuestra atención va a ser que los logros de la seguridad ciudadana, de la estabilidad en el agro nicaragüense, de una zona que ha sido en los últimos años muy activa en cuanto a que hubo grupos de rearmados, de desarmados, delincuenciales, con banderas políticas o banderas delincuenciales, queremos evitar que Nicaragua retroceda en el marco de estabilidad ciudadana que hemos alcanzado.

Un proceso de contracción económica con una campaña política de por medio, con unas elecciones muy cercanas, pueden derivarse en acciones no previstas a como las teníamos antes que se dieran estas últimas actividades que se han anunciado por todos los medios y todos los partidos.


¿Cómo afectará al Ejército el proceso electoral? Hay ex militares importantes como el general Cuadra haciendo campana política y otros ex militares en distintas labores partidistas. ¿Podría eso afectar la imparcialidad del Ejercito?

Lo fundamental es que ninguna actividad proselitista política va a afectar a la institución militar, aquí está establecido claramente no sólo por la ley de la Constitución sino por la conciencia de los militares que estamos comandando la institución militar y la conciencia y los valores de los oficiales subordinados, que no va a haber forma de aferrarse, de parte de sectores políticos para venir a tocarnos las puertas.

Creo que cada militar una vez retirado tiene su opción y su derecho político pero no hay ningún tipo de relación entre la vida política de un ex militar y la institución militar, no la hay, ni la habrá.


¿Usted piensa que el Ejército o el tema de la seguridad podría convertirse en un tema de campaña? De alguna manera en el 96 pasó algo así.

El consenso que se dio en el 95 cuando se elaboró el Código de Organización Militar, la salida del general Ortega en su momento, la forma legal en que se hace la transferencia en lo militar y todo lo que concierne a ese tema en su momento, la actividad con la que ha sido vista la institución militar por los partidos, los poderes y la población en general, nos hace estar en un rango fuera de la agenda política.

Precisamente cuando hemos ido a los poderes del Estado, hemos procurado dejar claro que no queremos ser agenda política en esta campaña electoral porque la institución trasciende las campañas políticas, y yo como Comandante trasciendo las elecciones actuales, mi mandato como Comandante en Jefe termina en el 2005. Nuestra misión es soportar y apoyar las elecciones municipales y presidenciales, y apoyar al futuro gobierno en la política del Poder Ejecutivo sea quien gane.


¿En la pacificación del campo se va a requerir permanentemente la acción del Ejército? Es algo que en otras circunstancias podría ser materia de actividad policial, ¿vamos hacia eso?

 
   

Nosotros pensamos de que tiene un tiempo. Nuestra acción en la seguridad en el campo, va a depender en primer grado del fortalecimiento de la Policía en su programa de modernización, y en segundo lugar, de como el campo desarrolla actividades económicas y sociales que vayan eliminando la opción de la delincuencia como un recurso de este personal que no tiene trabajo o que ya es delincuente por hecho propio.

Estamos claros que esa meta va a llegar en su momento pero falta todavía un buen trecho, mientras tanto, nuestro esfuerzo fundamental es apoyar a la Policía Nacional en lo que corresponde sobre todo en el campo de Nicaragua.

Nosotros no justificamos nuestra existencia por esa acción. A como lo hemos estado en el pasado vamos a estar en el futuro en las misiones que la sociedad nicaragüense, sus instituciones y el poder civil del Presidente determine, en que podamos trabajar por el bien de la Nación.

 

 

Actividad proselitista no afectará al Ejército

Las relaciones con el Ejército de EE.UU.

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Política de fronteras y conflicto con Honduras