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INVITADO DE LA SEMANA
El ciudadano Agustín
Jarquín se va
“de pesca” con el comandante Ortega
“No
tengo la
alternativa ideal”
Mildred
Largaespada
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| Agustín
Jarquín A. |
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Las negociaciones entre el FSLN y la Unidad Social Cristiana han sorpren-
dido a una parte del país. Uno de sus protagonistas, Agustín Jarquín,
asegura que por ahora sólo están “intercambiando ideas” para elaborar
un futuro plan o proyecto de gobernabilidad, “en la coincidencia de que
en la condición en la que se encuentra el país es necesario una propuesta
de este tipo”. Durante esta entrevista, Jarquín pretende convencernos
de que la decisión de conversar con el FSLN es correcta y coherente con
lo que él ha hecho y dicho hasta la fecha.
Su lógica política es: diseñar en conjunto, FSLN y USC, un proyecto de
plan de gobierno realista y realizable que procure una estabilidad básica
en lo político y genere confianza en lo económico, recogiendo los intereses
sociales, que sea visto con seriedad por la comunidad internacional, con
una perspectiva no humanitaria, sino de desarrollo sostenible.
¿Pero su lógica interna? ¿Qué hacen los socialcristianos agarraditos del
dedo meñique con el FSLN de Daniel Ortega? Jarquín se arma de paciencia
y responde largo y tendido con el antecedente protagonizado por los socialcristianos
en distintas coyunturas nacionales y saca pecho con el rol de Vinicio
Cerezo durante los Acuerdos de Esquipulas. Para quienes tienen buena memoria
hay otros antecedentes socialcristianos, como el del ‘96, cuando dieron
la espalda a sus aliados programáticos naturales —los partidos con que
promovieron la reforma electoral del 95— y buscaron “raid” electoral con
el cuestionado Alvaro Robelo, del Movimiento Arriba Nicaragua. A Robelo
lo inhibieron y los socialcristianos no llegaron a tener cuota política
en el Parlamento. ¿Será que ahora están decididos a llegar a la Asamblea
Nacional a cómo sea?
Agustín Jarquín es el socialcristiano que más carne está poniendo en el
asador, a juzgar por su capital político enriquecido y bastante bien sazonado
durante su gestión como Contralor de la República. El ciudadano Jarquín,
que luchó contra la corrupción hasta parar con sus huesos en la cárcel,
hoy se muestra, al menos entusiasmado, platicando con uno de los partidos
pactistas. Entonces un columnista lo bautizó como el noble título de “caza-ratas”,
ahora un caricaturista lo ha comparado con un insecto. Para Jarquín, el
pacto le hacía daño al país ¿ahora no? Al final el “pescadito mayor” usó
un refrán para justificar su actuación: “para comer pescado hay que mojarse”.
Pero, ¿quién pesca a quién?
¿Usted cree que merece la pena entablar diálogo o negociaciones con
el FSLN?
La crisis que actualmente vive el país y la incertidumbre que se ha generado
e incrementado en las últimas semanas exige que se busque la formulación
de una propuesta de este tipo. He buscado el que pudiéramos concertar
tal iniciativa con diferentes sectores, antes del FSLN. El concepto original
de la Tercera Vía del MDN, donde concurrían sectores de la derecha, del
centro y de la izquierda tenía como agenda esa tarea para desarrollarla.
Lamentablemente, la Tercera Vía fue boicoteada de manera irresponsable
y dolorosa para los intereses del país. Hice esfuerzos porque a esta iniciativa
nos acercáramos con el Partido Conservador, pero es un partido que ha
mostrado, hasta la fecha, bastante intolerancia con respecto a los sectores
de izquierda —aunque su discurso sea diferente—, pero en términos concretos
y prácticos se han manejado como muy autosuficientes y no ha sido posible
avanzar en ese sentido.
¿Usted cree que esas ideas-gobernabilidad, generar confianza, la propuesta
humanista- las está entendiendo de igual forma el Frente Sandinista?
Estamos intercambiando con ellos. Por eso el reto está en elaborar una
propuesta que no se quede solamente en conceptos genéricos de retórica,
sino que tenga elementos muy específicos.
¿Y cómo se ve a sí mismo relacionándose con uno de los partidos pactistas?
Usted que ha dicho que el pacto no es bueno para el país. Al amarrarse
con ese partido usted se amarra con el pacto, también.
No. Del todo. No sólo eso. Yo le quiero decir: fui opositor al régimen
sandinista, fui opositor a la administración del ex presidente Ortega.
Nosotros también sensibilizamos con el Frente Sandinista en el año ‘93,
para que se le restituyera la gobernabilidad al país. Y eso le sirvió
al país. Posteriormente, se inició el proceso de las Reformas Constitucionales
que también fueron un avance en la institucionalización del país. Lo hicimos
con el Frente que inmediatamente después se dividió. El año pasado, el
Frente Sandinista busca cómo posicionarse mejor electoralmente, inicia
unas conversaciones con el gobierno y el gobierno lo sensibiliza para
coincidir y logran reformas que afectan a las instituciones. Y las reformas
allí están, son un hecho. La comunidad internacional ha sido crítica pero,
pues, hasta allí nomás. Los mismos partidos políticos que están actualmente
corriendo, o los que buscan cómo hacer un partido aceptan esas reglas
del juego.
¿Usted también las acepta?
¡Es que todo mundo las acepta! ¿Me explico? Aunque es una Ley Electoral
excluyente, que establece requisitos innecesarios y costosos para el país,
que deben modificarse pero que de hecho los acepta la comunidad internacional
y los mismos críticos de este pacto. El hecho objetivo es que se acepta,
si no, no estarían recogiendo firmas el Partido Liberal Demócrata, o el
Partido de Unidad y no hubieran recogidos firmas los otros partidos, ¿me
explico?
Entonces, yo soy una ciudadana nicaragüense y usted es uno de los líderes
políticos de mi país. ¿Me está diciendo que tengo que jugar con unas reglas
del juego viciadas?
¿Con qué otras reglas? Es que yo no es que se lo digo, porque yo no soy
la autoridad que valida eso, ni soy el autor de eso. Lo que se reconoce
y se constata es que están estas reglas del juego electoral, está la reforma
al Poder Judicial, etc. Si usted va a hacer alguna actividad en estas
elecciones esas son las reglas del juego. O su opción será abstenerse.
¿Y aquello de cambiar el país, don Agustín? ¿Qué hago si quiero cambiar
a mi país?
¡Y yo también! ¡Y mi vida la he dedicado a eso! No soy nuevo en el tema
de la política ni en el de la función pública. He tenido un desempeño
en la función pública orientado a ayudar y contribuir modestamente a la
búsqueda de que cambiemos efectivamente el país. Y para cambiar yo tengo
que partir de un diagnóstico, de una situación dada, ésta: lamentablemente
este es el país que tenemos actualmente. No hay otro país. ¿Me entiende?
Pero antes de este diagnóstico de ahora usted había hecho otro: había
diagnosticado que aquí necesitábamos un referéndum. Ahora me propone otro.
No, dispénseme, pero es en la misma línea de pensamiento. Cuando proponemos
referéndum es precisamente en la misma línea de que esto no se formalice
y que se atienda la inquietud ciudadana para que esa transformación que
se quiere hacer no se dé. Pero el hecho es que estamos hoy, el 18 de agosto,
y tenemos una Ley Electoral con cuatro partidos corriendo, seis con los
de la Costa Atlántica, de los cuales tres son de relevancia; otros partidos
que se están preparando para las nacionales. Ese es el hecho objetivo.
¿Adecuémonos a lo que nos dan?
Es que si usted quiere cambiar una realidad no puede partir de una realidad
hipotética. Yo cambio la realidad a partir de lo que yo constato. Yo no
puedo elegir en este momento: me voy a Costa Rica porque allí me gusta
la cosa. Estoy aquí y esa es la realidad, ese es el hecho objetivo. Lo
demás es demagogia, lo demás es francamente, incluso, burlarse de la gente.
Lo que tenemos es una realidad difícil y compleja que tenemos que asumirla
y cuando digo asumirla no es estar de acuerdo con la realidad. Lamentablemente
no podemos hacerlo diferente y si usted me dice cómo hacerlo diferente,
bien, veamos, a ver.
¡Pero si usted era quién decía que lo podíamos hacer distinto!
¡Pero no se hizo!
Me resisto a esa realidad
Usted tiene una realidad que allí está, que es la que existe. Entonces,
¿qué es lo que podemos hacer para al menos darle una estabilidad al país
en lo político y generar confianza en lo económico? ¿Qué es lo que, al
menos, podemos hacer?
Bueno, muchos partidos políticos hicieron ese mismo diagnóstico y decidieron
crear otra alternativa, que no pasara por hacer alianza con los pactistas.
¿Cuál era esa alternativa?
¡Les
fue mal! ¡Ya están fuera! Pero su principio fue: si estamos en contra
del pacto no vamos a hacerle el juego a los pactistas. Y entonces usted...
Quiero decirle una cosa, no, no, aquí quiero señalarle una cosa...
Usted no está creando la alternativa...
Cuando se aceptan esas reglas del juego del pacto, por ejemplo, eso de
la recolección de firmas, que es una exigencia exagerada, costosa para
el país y ridícula, pero esa era. Cuándo se acepta eso ¿se están aceptando
esas reglas del juego o no? Se están aceptando. Por eso le digo que el
hecho objetivo es que sí se acepta, si lo aceptan ellos.
Trabajando con el FSLN, ¿cree que va a tener derechos, que le van a
escuchar sus opiniones, realmente cree que va a poder hacer algo con esta
gente?
Mire, yo creo, sinceramente, que las alternativas que se presentan son
complejas y difíciles. Y son pocas. No tengo la alternativa ideal. La
que más me hubiera gustado, como le digo, era la del Movimiento Democrático
Nicaragüense cuando tenía su conceptualización original de la Tercera
Vía: que estaba un sector de la derecha, uno sandinista, uno empresarial
y uno de centro. Pero eso no está. Entonces, el asunto concreto es que
se puedan elaborar los elementos específicos de un plan a realizar, en
un período de cinco años.
Así que me está diciendo que Daniel Ortega le convence como un futuro
firmante de un acuerdo y que lo va a cumplir.
No. Lo que yo le estoy diciendo es que: acuerdos claros, específicos,
no genéricos sino puntuales y concretos, de cara a la comunidad nacional
y con un respaldo internacional son acuerdos que ameritan acompañarlos
y ver que efectivamente se realicen y se ejecuten, objetivamente hablando.
Yo sí creo en eso y le pido a Dios que me dé sabiduría. No es fácil.
¿Cómo le sientan las críticas?
Yo siempre he estado abierto a las críticas. El ejercicio de la libertad
de expresión, las críticas, los comentarios, le deben servir a uno para
reflexionar, para revisarme.
¿Qué le parece esto? (Le muestro una caricatura de Guillén, donde le
dibuja como una cucaracha a propósito de las negociaciones con el FSLN)
Sí, sí, es una crítica. Este es un criterio de, en este caso, un excelente
caricaturista y muy agudo, con sus elementos de juicio. Yo no había hablado
con él sobre este tema. Pero mire, sin ningún reclamo. El que está en
la vida pública tiene que estar claro que debe ceder o perder parte de
su intimidad para someterse al escrutinio de la gente, sobre todo de los
periodistas.
Daniel Ortega dijo que el FSLN esperaba aprovechar la buena relación
que usted tiene con los donantes. ¿Está dispuesto a asumir ese rol de
cara buena frente a los donantes y servir de cargabates para que otros
jueguen?
Del todo no. Yo sí, en la medida en que pueda tener algún activo que presentar,
que contribuir para un programa de gobernabilidad, —por eso estoy hablando
de hacer algo específico y concreto, que todavía no se ha elaborado— yo
sí estoy dispuesto a contribuir a ello. Aprovechar que si llego a tener
una relación buena con la comunidad cooperante y algún sector de la comunidad
nacional manifiesta creer en mí persona, de todas maneras mi manera de
ser es también de compromiso con que en Nicaragua salgamos adelante.
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