Portada impresa Búsqueda
Ediciones AnterioresCorreo
Home
 
SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS
AÑO 5/ No. 205/ Del 20 al 26 de agosto de 2000

 

 
Click!

 

 

 


 

Elección de presidente otra vez bajo
el tamiz político

Arrancan cabildeos
en CSJ

Dos fórmulas se manejan hasta el momento: Plata-Aguilar; Selva-Ramos

Bloques “Sandinistas”, “Liberales”, “Descalzos”, y “Granadinos”

Antesala de “muñequeo”: elección de 36 cargos judiciales

Oliver Bodán

 
Dr. Francisco Plata, actual Presidente de la CSJ  

A dos meses de que termine el período del actual presidente de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), doctor Francisco Plata —el próximo 26 de octubre— los cabildeos para escoger a su sucesor ya comenzaron. Por lo menos dos “fórmulas” se manejan en los corrillos del magno edificio, que otra vez se agita con dados “cargados” que van y vienen por los elegantes despachos judiciales.

La primera está siendo promovida por el magistrado liberal Arturo Cuadra Ortegaray, quien propone reelegir a Plata como presidente y dejar a Marvin Aguilar en la vicepresidencia de esa institución, en sustitución de Yadira Centeno. Y la otra, también desde otro sector del liberalismo representado en la Corte, sugiere a Guillermo Selva y Alba Luz Ramos.

“Si ésta fuera una fórmula (Plata-Aguilar), yo la avalaría, por supuesto, y no sólo la avalaría, la impulsaría, que es un agregadito más. No quiere decir que la doctora (Yadira) Centeno no esté bien ahí. Ella ha hecho muy bien su trabajo, pero como existe lo que dijiste: hay tendencias (políticas), entonces si una tendencia (liberal) está en la Presidencia, es lógico que otra tendencia (sandinista) esté en la Vicepresidencia para guardar la armonía”, manifestó Cuadra en entrevista con Confidencial.

No obstante, otras fuentes informan que Aguilar desea mantenerse al frente de la Sala Penal. Según Cuadra, si una tendencia política representada en la Corte no tiene “sus espacios de participación”, entonces “estás promoviendo una revolución”.

“Si nosotros escogemos al doctor Plata, que es muy posible que así sea y creo que así va a ser, y los otros escogen al doctor Marvin Aguilar, que también es muy posible que así sea y creo que así va a ser, entonces llegado el momento de la elección no tendremos problemas”, reiteró.

Cuadra justificó mantener a Plata en su cargo para continuar con el trabajo que ha realizado a la fecha: “Debería seguir la misma estructura de toda la Corte otro año más, por la razón de que un año es poco tiempo para desarrollar cualquier programa”.

En este esquema la Sala Penal continuaría bajo la dirección de Marvin Aguilar, igual que Kent Enríquez en la Sala Civil, y Julio Ramón García Vílchez en la Constitucional. Unicamente habría un ligero cambio: Plata asumiría la Sala Constitucional en sustitución de Josefina Ramos.

Empujando la otra fórmula conocida, representando al sector liberal “disciplinado” a las directrices del PLC, están Carlos Guerra y Guillermo Selva, a quien se le identifica como el “gallo tapado” del presidente Arnoldo Alemán para la próxima elección de presidente de la CSJ.

Otro “punto” a favor de Selva es que por su trayectoria parlamentaria posee experiencia como negociador. Al respecto, Guerra opinó: “Guillermo Selva es muy enérgico, inteligente, recuerdo que ha sido el artífice de unas leyes muy sensibles en este país y tiene una trayectoria liberal indiscutible, ha sido un ideólogo del liberalismo en la historia de Nicaragua y es definido como liberal, milita en un partido. Y la doctora Ramos tiene mucha experiencia”.

“El actual presidente (Plata) ha manifestado que no milita en ningún partido, todas pueden ser cualidades o defectos en su momento para la hora de la toma de decisiones. Pero la única verdad es que necesitamos una Corte Suprema que se abra más al público, que se involucre más en los problemas sociales y económicos de la Nación, que se pronuncie sobre todos los fenómenos que están sucediendo, una Corte Suprema que no se dedique únicamente a hacer sus sentencias y notificarlas”, explicó Guerra.


Magistrado confirma “bancadas”

En cualquier caso, la elección de los nuevos presidente y vicepresidente de la CSJ dependerá de la composición política a lo interno de la Corte al momento de la elección. Y también, de los “intereses institucionales” de los magistrados en el complejo juego de equilibrios internos de la Corte.

Al respecto, el magistrado Cuadra Ortegaray confirmó la existencia de “bancadas” en la Corte, mecanismo político que emplean tradicionalmente los partidos políticos en la Asamblea Nacional.

“En cualquier parte hay bancadas, en una directiva religiosa, en una directiva de un club social..., que no son precisamente bancadas, sino un grupo de personas que tienen una afinidad mayor entre sí. Esto se va formando en las relaciones humanas, por ejemplo, si uno va a una reunión a un club, al ratito vas a ver a un grupo por aquí y a otro por allá. Eso pasa siempre”, reconoció Cuadra.

Para Cuadra, la organización de los poderes del Estado, incluyendo el Judicial, “siempre es cuestión política”, ya que “la política lo envuelve todo, es como una esponja: el agua es la política y toda la esponja está llena de agua, todo tiene que ver con la política”. “Por eso, aquí vienen unos magistrados que tienen tendencia política determinada, y ya estando aquí siempre van a estar unidos por esa tendencia, y normalmente en las votaciones ellos van a tener más o menos una misma idea, esto es inevitable”, señaló.

Por su parte, la doctora Josefina Ramos reconoce que “en la Corte existen bloques, y hasta visiones partidarias, pero cuando se ven las sentencias, esos bloques no cuentan”. Ramos identificó a la “bancada sandinista” como el grupo más compacto dentro de la Corte, con seis magistrados —Rafael Solís, Marvin Aguilar, Armengol Cuadra, Yadira Centeno, Alba Luz Ramos— y en ella incluye al magistrado Francisco Rosales.

La Magistrada rechazó terminantemente que se le incluya como parte del bloque liberal, y por el contrario se reconoce como parte del “Grupo de los Cinco”, el núcleo de magistrados que en los corrillos de la Corte otros llaman “los descalzos”, y que el año pasado llevó a la presidencia al doctor Plata, luego de un impasse de mes y medio.


Los “descalzos” y los “tacón de hule”

En este Grupo participarían los doctores Arturo Cuadra Ortegaray, Julio Ramón García Vílchez, Francisco Plata, Kent Enríquez y la propia Josefina Ramos, y según la Magistrada, su identidad se deriva de que todos fueron electos a raíz de las reformas constitucionales de 1995. En el bloque liberal “leal” al PLC estarían Guillermo Selva y Carlos Guerra.

Con un poco de humor, el magistrado Guerra explica la composición de las “bancadas”: “Ha habido un grupo que le decían el grupo de los granadinos, parece que es por cuestión de origen. Y está el grupo de los descalzos —en alusión a que los granadinos eran tacón de hule— y el grupo del FSLN. Ahora que venimos nosotros (los hijos del pacto) a mí me ha gustado andar sin zapatos, pero no sé si voy a caber dentro del grupo de los descalzos”.

Guerra coincidió con Ramos al afirmar que el sandinismo es el grupo más sólido: “El único monolítico es el Frente, sus magistrados obedecen a una línea establecida ante cargos directivos, no en los fallos, que algunas veces conservan su independencia”.

Representando a este grupo “monolítico” está el magistrado Rafael Solís, quien tiene una opinión más conservadora sobre el tema. “No tenemos una conformación propiamente política partidaria, pero sí nos comunicamos entre nosotros mismos: sandinistas y liberales y los que son los independientes, los granadinos y algunos liberales que no estoy claro, porque a veces están en el grupo liberal y a veces están con ellos”, indicó.

“Dos o tres de ellos no sé si son estrictamente del grupo liberal. Por ejemplo, la Josefina siempre me ha dicho que ella tiene un criterio independiente, ya ha votado mucho por ellos y también ha votado por nosotros. Y García Vílchez, no estoy claro que esté incorporado tampoco”, explicó.

Para Solís, el grupo de los liberales es “muy difuso”. “El grupo nuestro es más compacto, somos cinco más el doctor Rosales, que se ha estado sumando a muchas votaciones para tomar decisiones. Lo consideramos que es aliado”, afirmó

¿Cuándo se “traba” la Corte? Al momento de romperse el quórum de 12 magistrados en Corte plena. “Pero nadie tiene mayoría. Cualquiera puede llegar a tener 9 votos y salir electo presidente, pero como cada grupo tiene la posibilidad de romper quórum, si no te ponés de acuerdo antes de la elección no hay quórum aunque tengás los 9 votos, o hacés un acuerdo o no llegás a tener 12 votos”, explicó Solís.

Hasta el viernes pasado, la candidatura de Plata se mantenía “firme”.

Según la magistrada Josefina Ramos “estamos haciendo una evaluación del ano 99-2,000 y esa posibilidad dependería de los resultados”.

“La Corte esta hecha para que su Presidente mantenga un liderazgo discreto, prudente, que sepa mantener los equilibrios porque es una institución esencialmente democrática. La Corte no soportaría un liderazgo estridente”, dijo Ramos.

Guerra introdujo un nuevo dato al complejo escenario: “También me había planteado el doctor Francisco Rosales que le gustaría ser presidente de la Corte. Aquí todos tenemos la calidad para ser presidente de la Corte Suprema pero en este caso exclúyame a mí: no pienso autonominarme y que otra persona me nomine para presidente de la Corte, y creo que me voy a reservar para los próximos años si acaso hay tiempo”.


Balance de la gestión de Plata

En el seno de la Corte existen preocupaciones sobre la gestión del actual presidente Plata. Retos como eliminar el “feudalismo” —”cada magistrado es dueño de un territorio”—, el efectivo cumplimiento de la carrera judicial y desaparecer la corrupción y politización en el nombramiento de jueces, todavía descansan en los escritorios de esa institución en espera de una respuesta efectiva.

Algunos atribuyen la falta de solución a dichos problemas a la gestión de Plata, caracterizado por rehuir a la prensa y “encerrarse” en su oficina. Pero otros más bien justifican que su “estilo” personal es completamente diferente al de Guillermo Vargas Sandino y tiene otras ventajas.

“Esta presidencia no es como la del doctor Vargas Sandino. El doctor Plata es una persona muy reservada, ya tiene su edad y hay que respetarlo, tiene su estilo de ser una persona muy comedida en sus declaraciones”, opina Solís.

A nivel general, los magistrados “cierran filas” para defenderse del desprestigio de la CSJ. Según Solís, “ha habido mucha campaña por un costo muy político” de quienes “han estado atacando lo que se ha llamado el pacto”. A su criterio, la retardación de justicia en Nicaragua —estimada en un 4%— es la menor de América Latina.

“No obstante, hay preocupación y la realidad es que hemos tratado de aprobar una estrategia de relaciones públicas de la Corte, de comunicación social hacia el exterior con base en un estudio que hizo el BID para tratar de aprobar los mecanismos”, agregó.

Magistrados como el doctor Cuadra Ortegaray tienen una posición similar: “Esa percepción negativa es ilusoria, en la realidad no existe eso negativo: todo es mejor, todo indica que se ha avanzado, se ha mejorado y ha aumentado la credibilidad. Entonces, ¿por qué pensar que hay percepción negativa? El número de sentencias que se han producido se ha cuadriplicado, quiere decir que se ha mejorado en 400% el trabajo jurisdiccional”.

Pero el doctor Carlos Guerra reconoció: “Es innegable que los poderes judiciales tienen un alto índice de corrupción, corrupción que hacemos lo posible por eliminarla completamente, pero se escapa de nuestras manos. Aquí hay varias causas contra jueces, acusaciones que se tienen que ir dilucidando en su momento, recuerde que hasta ahora se formó la Comisión Disciplinaria hace como un mes, y lo mismo la Comisión de Carrera Judicial”.

Por su parte, la doctora Josefina Ramos admitió que existen diferencias de personalidad entre los dos últimos presidentes de la Corte, que marcan estilos distintos de liderazgo. Con Vargas Sandino la Corte se propuso deliberadamente una apertura hacia la prensa y hacia la comunidad. Con Plata ha prevalecido la lógica del fortalecimiento institucional.

Según Ramos, en la evaluación preliminar que está realizando la Corte, destacan algunos logros positivos. Están funcionando las oficinas de Distribución de Causas y Notificaciones. Se aprobó la Ley de lo Contencioso Administrativo (aunque con un embargo legislativo). La retardación de justicia penal en los juzgados de primera instancia ha disminuido del 36 al 3%. Y de los dos mil recursos de amparo recibidos en los últimos cinco anos, falta distribuir unos 93.

Sin embargo, reconoce que la Suprema sigue padeciendo de “feudalismo institucional”, y resiente la falta de una carrera judicial, que permitiría erradicar los nombramientos de dedo de los jueces y el amiguismo. “Lo que pasa es que no se aplican las normas existentes dentro de la Ley Orgánica del Poder Judicial. Algunos alegan que primero debe aprobarse hacerse la Ley de Carrera Judicial, pero yo sostengo que podríamos empezar desde ahora”, afirmó.



¿Se repetirá crisis del año pasado?

Pocos creen que se repetirá la crisis del año pasado, cuando la elección de Plata tardó más de dos meses y fue evidente la injerencia política en la institución. Pero, calculando precisamente el factor de riesgo político, no todos lo afirman categóricamente.

“Creo que no va a haber ningún problema, vamos a ver si no nos llevamos alguna sorpresa. Todo puede suceder, la política es así, pero creo que ahora no, porque ya está más clara la situación: ese fue un momento difícil y eso indicaba que el Poder Judicial es independiente. Por ejemplo, aquí decían que la Corte Suprema estaba manejada desde afuera, si así hubiera sido la elección hubiera durado un día, porque viene la consigna y todo mundo va a votar y se terminó”, expresó el magistrado Cuadra Ortegaray.

Según Cuadra, el “cabildeo” entre los magistrados ya comenzó. Pero para otros la cosa todavía esta “verde”. “El caldero no está cocinado todavía. En el Grupo de los Cinco aún no hemos conversado sobre candidatos”, dijo Josefina Ramos.

El magistrado Carlos Guerra no pone sus manos al fuego al momento de emitir una opinión sobre la posibilidad de que se repita la crisis del año pasado. “Todo es posible, pero yo no creo porque aquí no deben primar las decisiones viscerales; no podemos dar ese espectáculo, que por una situación; de pronto empecemos a ofender a la gente; además, no nos ofendemos nosotros sino a toda la población de Nicaragua”, finalizó.

 

Arrancan cabildeos en CSJ

La puja por
36 cargos judiciales