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SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS
AÑO 5/ No. 203/ Del 6 al 12 de agosto de 2000

 

 
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Vicecanciller José Adán Guerra exalta relación estratégica con Guatemala y El Salvador


"Nicaragua está ganando con Trincional"

Lourdes Arróliga

 
José Adán Guerra  

Aunque el escenario no promete soluciones para todos los problemas de carácter económico y político de Centroamérica, una de las grandes expectativas del Decreto Trinacional, firmado entre Guatemala, El Salvador y Nicaragua el 2 de mayo pasado en Managua, es la oportunidad de mejorar la actividad comercial a través de la construcción de un ferry en el área.

“Nicaragua sí está ganando”, refirió el vicecanciller José Adán Guerra, al destacar las metas trazadas por las comisión tripartita que encabeza tal iniciativa.

La idea de la Trinacional, que nació en la Cancillería nicaragüense, se desarrolla en medio del conflicto territorial con Honduras por la ratificación del Tratado Ramírez-López, que cercena 130 mil kilómetros cuadrados del territorio nacional en el Caribe. Actualmente existe una demanda en la Corte Internacional de Justicia en La Haya. A la par están las tensiones con los costarricenses por su interés de navegar armados a través del Río San Juan.

Precisamente, Honduras y Costa Rica —dos países de la región con importantes zonas comerciales: Puerto Cortés y Puerto Limón— guardan distancia de la iniciativa. “Hay que preguntarse qué está perdiendo Honduras al quedarse al margen de la Trinacional”, planteó el funcionario.

De profesión abogado, José Adán Guerra, contempla en el Decreto Trinacional una oportunidad para vencer los obstáculos de la globalización. En su trayecto por las instituciones del Estado fungió como Viceministro de Defensa, de 1997 a 1999. Luego fue ser asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores, de octubre de 1999 a enero del 2000, hasta llegar al puesto de Vicecanciller. A continuación sus declaraciones.



¿Cómo surge la idea del Decreto Trinacional entre Guatemala, El Salvador y Nicaragua? ¿Qué se espera en concreto?

La idea nace en la Cancillería nicaragüense. El canciller Eduardo Montealegre le expone la idea al presidente Alemán, quien la acoge con beneplácito y se la plantea a sus colegas de Guatemala y El Salvador.

Asimismo, el canciller Montealegre viaja a El Salvador y se comienzan a delinear los objetivos de la Trinacional con la cancillera María Eugenia Brizuela, quien a su vez la expone a su homólogo guatemalteco, Gabriel Orellana.

Se comenzó a hablar a mediados de febrero de este año, y se maduró a nivel de cancilleres que se veían con más frecuencia. Después los presidentes de El Salvador y Guatemala viajan a Nicaragua a reunirse con el presidente Alemán una vez que la idea maduró.



¿Qué impulsó la iniciativa?

Las diferencias territoriales entre países centroamericanos, como las que existe entre Guatemala y Belice; Honduras y Nicaragua, que obstaculizan el proceso de integración centroamericana. Analizamos que es más importante poner sobre las mesas nuestras coincidencias que las diferencias, de modo que los países con más afinidades en ese momento iniciamos una cruzada para unificar a los demás países del área, que formen parte de la iniciativa. Ante el reto del tercer milenio: la globalización, no podemos caminar solos, particularmente los países pequeños y pobres.

En el Decreto Trinacional se comparten temas de la agenda internacional, como el desarrollo sostenible, la lucha contra el narcotráfico, la seguridad ciudadana, el fomento de inversión extranjera, el diseño de políticas agropecuarias.



¿Desde un inicio Honduras y Costa Rica han estado al margen de dicha iniciativa?

La idea es que los tres países que en este momento tienen una idea más clara de avanzar en el proceso de integración centroamericana, suscribieran la Declaración Trinacional, que está inspirada en el más puro espíritu integracionista. ¿Y cómo hacer que funcione? Con base en objetivos realistas y prácticos. Pasar de las declaraciones líricas con letra bonita —que se dan en todas Cumbres de presidentes y reuniones de cancilleres— a hechos concretos.



¿Cuál es el perfil del Decreto Trinacional?

Lo podemos dividir en tres áreas: política, económica e infraestructura. Hasta la fecha se han realizado tres reuniones, y se está preparando una agenda en las tres directrices que se presentará a mediados de agosto en San Salvador, pero son los presidentes de la región, en una reunión prevista para finales de septiembre, quienes determinarán qué medidas tomar.



A lo largo de las reuniones, ¿cuáles son los principales puntos que han abordado?

Hay que compartir una política migratoria común y una unión aduanera. Nicaragua tiene un libre visado, pero, ¿de qué sirve que el uso del corredor multimodar —el ferry—, que nace en Guatemala y termina en Puerto Corinto, si un ciudadano necesita visa para entrar a Guatemala, pero no aquí? Hay que uniformar las políticas aduaneras. También se contempla la uniformidad de aranceles. El Salvador y Guatemala ya tienen una unión aduanera y Nicaragua formará parte de ella.



En términos de beneficios, ¿quién gana con esta iniciativa?

La unión hace la fuerza, dice el refrán. En el aspecto político, la Trinacional plantea la creación de una sede conjunta, ante la Organización Mundial del Comercio (OMC). Otro objetivo es tener una sede conjunta ante la Unión Europea y presentarnos como países que trabajamos por la integración.



¿Algunos asumen que este proceso de la Trinacional es parte de las políticas estratégicas de cara a los conflictos que se tienen con Honduras?

Te lo voy a contestar así: nosotros trabajamos con un espíritu positivo, abierto e incluyente, tratando de identificar más las coincidencias que las diferencias.



¿Es esencial la participación de Honduras y Costa Rica en esta iniciativa?

Diría que es importante, porque tiene que ser vista como una iniciativa para que todos los países centroamericanos puedan formar parte, porque así somos más fuertes.



¿Pero la Trinacional tiene ruidos por los conflictos con esos países?

Eso es lo que no queremos. Los problemas con Honduras lo sresolvemos en La Haya. En el caso de Costa Rica hay una disposición presidencial de resolver el problema dejando en claro los derechos soberanos de Nicaragua en el Río San Juan.

La posición de estos países crea ruido a la Trinacional, pero cabe preguntarse qué está perdiendo Honduras al seguir a la zaga, quedándose atrás en una unión aduanera que nos conviene a todos, en las políticas migratorias compartidas. Lo que le puedo asegurar es que nosotros, en Nicaragua, sí estamos ganando.



¿Qué posibilidades hay de que esta iniciativa sea fuerte y duradera, dado que algunos organismos integracionistas como el PARLACEN y la Corte Centroamericana de Justicia no han sido tan eficientes?

Estamos tratando de llevar a la realidad las declaraciones bonitas y hacer que los organismos de integración sean eficaces. Estamos revisando cuáles van a ser los mecanismos para tener una integración eficaz. Examinar a la Secretaría de Integración Centroamericana (SICA), el Parlamento Centroamericano (PARLACEN) y aplicar una reingeniería. Hay gente que critica al PARLACEN como un elefante blanco.



¿Qué valoraciones tiene usted al respecto?

Según mis valoraciones, el PARLACEN debe ser un organismo político cuyas decisiones y resoluciones sean de interés para el sistema.



¿Por qué estos órganos no han sido eficientes?

No se han delimitado las funciones de estos organismos. El PARLACEN de alguna manera ha sido refugio de ex presidentes de la República y de políticos, esto no significa que me refiera peyorativamente de él, pero, ¿qué representa él en Centroamérica?

¿Cómo hacer que el SICA sea más efectivo? Una de las nuevas funciones podría ser participar en los procesos electorales en Centroamérica. ¿Por qué pedimos ayuda a los Organización de Estados Americanos (OEA), a las Naciones Unidas? Contamos con organismos de integración que pueden formar parte de eso.



Con estos antecedentes, ¿qué posibilidades existen de que la Trinacional no se quede en papel mojado?

Porque nos estamos poniendo metas claras, concretas y con tiempo determinado.



¿Puede ser una relación fuerte y duradera?

Ya usted va a ver los primeros resultados objetivos que en la primera reunión Trinacional de presidentes van a exponer.



¿Cuáles son los principales planteamientos hasta la fecha?

En Política Migratoria se toman como modelo los acuerdos del CA-4, que permiten el tránsito entre los países con sólo portar una identificación. A mediados de agosto se discutirá una iniciativa de lucha contra el narcotráfico, y en el marco económico la unificación aduanera. Estamos presentando una agenda para los presidentes, ellos son los que dirán hasta una matriz de seguimiento: “Hasta aquí nomás llegamos”.



¿Cuáles son los planteamientos de Costa Rica y Honduras respecto al Decreto Trinacional?

Costa Rica tiene una visión propia de lo que es la integración. Propone desaparecer el PARLACEN y mejorar el problema de la emigración nicaragüense. Lo importante es estar (en el Decreto), no quedarse excluido. Así comenzó en Europa hace más de 50 años. Ha sido un proceso difícil, largo y tedioso. En un mundo globalizado, es meritorio que un país como Nicaragua impulse iniciativas que coincidan en llevar el mismo ritmo de otros países.

Los hondureños se están haciendo una autocrítica. Le preguntan a su gobierno si realmente valía la pena la política territorial que han llevado a cabo, que lo aísla del resto de Centroamérica en lo político, económico.



¿Pero no es una posición oficial del gobierno hondureño?

Son artículos de opinión de la empresa privada, políticos que critican en los diarios locales, la exclusión de este país en las iniciativas centroamericanas. El gobierno hondureño mantiene la política territorial expansionista. No se conformó con ratificar un tratado con un tercer estado ajeno a la región Centroamericana, sino que no acató la orden de la Corte Centroamericana de Justicia y siguió con la ratificación.



¿Cómo marcha la creación del ferry entre El Salvador y Nicaragua?

Se trata de revivir la década de los 70 en que Nicaragua fue una ruta alterna, viable para el transporte. Es un “corredor multimodal”, que comienza en la Bahía de Amatique, donde está el Puerto de Santo Tomás de Castilla, Guatemala, bajando por tierra hasta el Puerto de la Unión, Cutuco, en el Salvador, y el trasbordador marítimo desde Cutuco a Potosí- Corinto.

Los salvadoreños ya ratificaron el Convenio, falta que lo haga la Asamblea Nacional. Mientras tanto estamos analizando los costos de operación.



¿Cuál es el monto del proyecto?

No manejo números, pero esperamos que esté funcionando a inicios del 2001. En caso de que la Asamblea Nacional ratifique, en agosto comenzamos la precalificación, y a la par se mejorarían las condiciones portuarias en ambos países.