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Vicecanciller
José Adán Guerra exalta relación estratégica con Guatemala y El Salvador
"Nicaragua
está ganando con Trincional"
Lourdes
Arróliga
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| José
Adán Guerra |
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Aunque el
escenario no promete soluciones para todos los problemas de carácter económico
y político de Centroamérica, una de las grandes expectativas del Decreto
Trinacional, firmado entre Guatemala, El Salvador y Nicaragua el 2 de
mayo pasado en Managua, es la oportunidad de mejorar la actividad comercial
a través de la construcción de un ferry en el área.
“Nicaragua sí está ganando”, refirió el vicecanciller José Adán Guerra,
al destacar las metas trazadas por las comisión tripartita que encabeza
tal iniciativa.
La idea de la Trinacional, que nació en la Cancillería nicaragüense, se
desarrolla en medio del conflicto territorial con Honduras por la ratificación
del Tratado Ramírez-López, que cercena 130 mil kilómetros cuadrados del
territorio nacional en el Caribe. Actualmente existe una demanda en la
Corte Internacional de Justicia en La Haya. A la par están las tensiones
con los costarricenses por su interés de navegar armados a través del
Río San Juan.
Precisamente, Honduras y Costa Rica —dos países de la región con importantes
zonas comerciales: Puerto Cortés y Puerto Limón— guardan distancia de
la iniciativa. “Hay que preguntarse qué está perdiendo Honduras al quedarse
al margen de la Trinacional”, planteó el funcionario.
De profesión abogado, José Adán Guerra, contempla en el Decreto Trinacional
una oportunidad para vencer los obstáculos de la globalización. En su
trayecto por las instituciones del Estado fungió como Viceministro de
Defensa, de 1997 a 1999. Luego fue ser asesor del Ministerio de Relaciones
Exteriores, de octubre de 1999 a enero del 2000, hasta llegar al puesto
de Vicecanciller. A continuación sus declaraciones.
¿Cómo surge la idea del Decreto Trinacional entre Guatemala, El Salvador
y Nicaragua? ¿Qué se espera en concreto?
La idea nace en la Cancillería nicaragüense. El canciller Eduardo Montealegre
le expone la idea al presidente Alemán, quien la acoge con beneplácito
y se la plantea a sus colegas de Guatemala y El Salvador.
Asimismo, el canciller Montealegre viaja a El Salvador y se comienzan
a delinear los objetivos de la Trinacional con la cancillera María Eugenia
Brizuela, quien a su vez la expone a su homólogo guatemalteco, Gabriel
Orellana.
Se comenzó a hablar a mediados de febrero de este año, y se maduró a nivel
de cancilleres que se veían con más frecuencia. Después los presidentes
de El Salvador y Guatemala viajan a Nicaragua a reunirse con el presidente
Alemán una vez que la idea maduró.
¿Qué impulsó la iniciativa?
Las diferencias territoriales entre países centroamericanos, como las
que existe entre Guatemala y Belice; Honduras y Nicaragua, que obstaculizan
el proceso de integración centroamericana. Analizamos que es más importante
poner sobre las mesas nuestras coincidencias que las diferencias, de modo
que los países con más afinidades en ese momento iniciamos una cruzada
para unificar a los demás países del área, que formen parte de la iniciativa.
Ante el reto del tercer milenio: la globalización, no podemos caminar
solos, particularmente los países pequeños y pobres.
En el Decreto Trinacional se comparten temas de la agenda internacional,
como el desarrollo sostenible, la lucha contra el narcotráfico, la seguridad
ciudadana, el fomento de inversión extranjera, el diseño de políticas
agropecuarias.
¿Desde un inicio Honduras y Costa Rica han estado al margen de dicha
iniciativa?
La idea es que los tres países que en este momento tienen una idea más
clara de avanzar en el proceso de integración centroamericana, suscribieran
la Declaración Trinacional, que está inspirada en el más puro espíritu
integracionista. ¿Y cómo hacer que funcione? Con base en objetivos realistas
y prácticos. Pasar de las declaraciones líricas con letra bonita —que
se dan en todas Cumbres de presidentes y reuniones de cancilleres— a hechos
concretos.
¿Cuál es el perfil del Decreto Trinacional?
Lo podemos dividir en tres áreas: política, económica e infraestructura.
Hasta la fecha se han realizado tres reuniones, y se está preparando una
agenda en las tres directrices que se presentará a mediados de agosto
en San Salvador, pero son los presidentes de la región, en una reunión
prevista para finales de septiembre, quienes determinarán qué medidas
tomar.
A lo largo de las reuniones, ¿cuáles son los principales puntos que
han abordado?
Hay que compartir una política migratoria común y una unión aduanera.
Nicaragua tiene un libre visado, pero, ¿de qué sirve que el uso del corredor
multimodar —el ferry—, que nace en Guatemala y termina en Puerto Corinto,
si un ciudadano necesita visa para entrar a Guatemala, pero no aquí? Hay
que uniformar las políticas aduaneras. También se contempla la uniformidad
de aranceles. El Salvador y Guatemala ya tienen una unión aduanera y Nicaragua
formará parte de ella.
En términos de beneficios, ¿quién gana con esta iniciativa?
La unión hace la fuerza, dice el refrán. En el aspecto político, la Trinacional
plantea la creación de una sede conjunta, ante la Organización Mundial
del Comercio (OMC). Otro objetivo es tener una sede conjunta ante la Unión
Europea y presentarnos como países que trabajamos por la integración.
¿Algunos asumen que este proceso de la Trinacional es parte de las
políticas estratégicas de cara a los conflictos que se tienen con Honduras?
Te lo voy a contestar así: nosotros trabajamos con un espíritu positivo,
abierto e incluyente, tratando de identificar más las coincidencias que
las diferencias.
¿Es esencial la participación de Honduras y Costa Rica en esta iniciativa?
Diría que es importante, porque tiene que ser vista como una iniciativa
para que todos los países centroamericanos puedan formar parte, porque
así somos más fuertes.
¿Pero la Trinacional tiene ruidos por los conflictos con esos países?
Eso es lo que no queremos. Los problemas con Honduras lo sresolvemos en
La Haya. En el caso de Costa Rica hay una disposición presidencial de
resolver el problema dejando en claro los derechos soberanos de Nicaragua
en el Río San Juan.
La posición de estos países crea ruido a la Trinacional, pero cabe preguntarse
qué está perdiendo Honduras al seguir a la zaga, quedándose atrás en una
unión aduanera que nos conviene a todos, en las políticas migratorias
compartidas. Lo que le puedo asegurar es que nosotros, en Nicaragua, sí
estamos ganando.
¿Qué posibilidades hay de que esta iniciativa sea fuerte y duradera,
dado que algunos organismos integracionistas como el PARLACEN y la Corte
Centroamericana de Justicia no han sido tan eficientes?
Estamos tratando de llevar a la realidad las declaraciones bonitas y hacer
que los organismos de integración sean eficaces. Estamos revisando cuáles
van a ser los mecanismos para tener una integración eficaz. Examinar a
la Secretaría de Integración Centroamericana (SICA), el Parlamento Centroamericano
(PARLACEN) y aplicar una reingeniería. Hay gente que critica al PARLACEN
como un elefante blanco.
¿Qué valoraciones tiene usted al respecto?
Según mis valoraciones, el PARLACEN debe ser un organismo político cuyas
decisiones y resoluciones sean de interés para el sistema.
¿Por qué estos órganos no han sido eficientes?
No se han delimitado las funciones de estos organismos. El PARLACEN de
alguna manera ha sido refugio de ex presidentes de la República y de políticos,
esto no significa que me refiera peyorativamente de él, pero, ¿qué representa
él en Centroamérica?
¿Cómo hacer que el SICA sea más efectivo? Una de las nuevas funciones
podría ser participar en los procesos electorales en Centroamérica. ¿Por
qué pedimos ayuda a los Organización de Estados Americanos (OEA), a las
Naciones Unidas? Contamos con organismos de integración que pueden formar
parte de eso.
Con estos antecedentes, ¿qué posibilidades existen de que la Trinacional
no se quede en papel mojado?
Porque nos estamos poniendo metas claras, concretas y con tiempo determinado.
¿Puede ser una relación fuerte y duradera?
Ya usted va a ver los primeros resultados objetivos que en la primera
reunión Trinacional de presidentes van a exponer.
¿Cuáles son los principales planteamientos hasta la fecha?
En Política Migratoria se toman como modelo los acuerdos del CA-4, que
permiten el tránsito entre los países con sólo portar una identificación.
A mediados de agosto se discutirá una iniciativa de lucha contra el narcotráfico,
y en el marco económico la unificación aduanera. Estamos presentando una
agenda para los presidentes, ellos son los que dirán hasta una matriz
de seguimiento: “Hasta aquí nomás llegamos”.
¿Cuáles son los planteamientos de Costa Rica y Honduras respecto al
Decreto Trinacional?
Costa Rica tiene una visión propia de lo que es la integración. Propone
desaparecer el PARLACEN y mejorar el problema de la emigración nicaragüense.
Lo importante es estar (en el Decreto), no quedarse excluido. Así comenzó
en Europa hace más de 50 años. Ha sido un proceso difícil, largo y tedioso.
En un mundo globalizado, es meritorio que un país como Nicaragua impulse
iniciativas que coincidan en llevar el mismo ritmo de otros países.
Los hondureños se están haciendo una autocrítica. Le preguntan a su gobierno
si realmente valía la pena la política territorial que han llevado a cabo,
que lo aísla del resto de Centroamérica en lo político, económico.
¿Pero no es una posición oficial del gobierno hondureño?
Son artículos de opinión de la empresa privada, políticos que critican
en los diarios locales, la exclusión de este país en las iniciativas centroamericanas.
El gobierno hondureño mantiene la política territorial expansionista.
No se conformó con ratificar un tratado con un tercer estado ajeno a la
región Centroamericana, sino que no acató la orden de la Corte Centroamericana
de Justicia y siguió con la ratificación.
¿Cómo marcha la creación del ferry entre El Salvador y Nicaragua?
Se trata de revivir la década de los 70 en que Nicaragua fue una ruta
alterna, viable para el transporte. Es un “corredor multimodal”, que comienza
en la Bahía de Amatique, donde está el Puerto de Santo Tomás de Castilla,
Guatemala, bajando por tierra hasta el Puerto de la Unión, Cutuco, en
el Salvador, y el trasbordador marítimo desde Cutuco a Potosí- Corinto.
Los salvadoreños ya ratificaron el Convenio, falta que lo haga la Asamblea
Nacional. Mientras tanto estamos analizando los costos de operación.
¿Cuál es el monto del proyecto?
No manejo números, pero esperamos que esté funcionando a inicios del 2001.
En caso de que la Asamblea Nacional ratifique, en agosto comenzamos la
precalificación, y a la par se mejorarían las condiciones portuarias en
ambos países.
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