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SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS
AÑO 5/ No. 202/ Del 30 de julio al 5 de agosto de 2000

 

 
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Autores de “Empresarios centroamericanos y
apertura económica” analizan dilema empresarial

Ganadores y
perdedores en CA

Carlos F. Chamorro

 

 
Forrest Colburn  

Dos académicos asociados a INCAE, el norteamericano Forrest Colburn y el costarricense Fernando Sánchez, acaban de publicar un trabajo que amerita mucho más que una mirada de reojo de parte de nuestras élites empresariales y los gobiernos que dicen representarlas.

El libro titulado “Empresarios centroamericanos y apertura económica” (Educa, San José, 2000) se basa en 81 entrevistas con los principales líderes empresariales y gremiales de la región, y describe el impacto diferenciado de la apertura económica que ha generado una drástica división entre ganadores y perdedores a lo largo del escenario centroamericano.

 
Fernando Sánchez  

Una de sus conclusiones más dramáticas es la llamada “paradoja de los consumidores-productores”: mientras el modelo de apertura beneficia a los consumidores de forma general, perjudica de forma particular a sectores donde se ubican las empresas de las que dependen la mayoría de los trabajadores. “No es defendible un modelo en pro de los consumidores que acabe con los productores”, advierten los autores, y aunque no abogan por un retroceso a modelos proteccionistas, llaman la atención sobre los efectos negativos de un modelo que no pueden tratarse con recomendaciones generales, cuando de su solución depende la viabilidad política de continuar la apertura económica.

Con la misma crudeza, Colburn y Sánchez, proporcionan el inventario de estrategias y experiencias positivas, que han permitido a un puñado de empresarios centroamericanos alcanzar con éxito altos niveles de competitividad.

Forrest Colburn, comparte la docencia e investigación entre el INCAE y la Universidad de Princeton. Autor de varios textos académicos sobre la economía política de Nicaragua durante los 80, también escribió una de las mejores crónicas de la época en su libro testimonial “Mi carro en Nicaragua y de cómo conocí la tierra del Güegüence”, publicado en 1995 por la Editorial Nueva Nicaragua.

Fernando Sánchez, costarricense, es investigador del Centro Latinoamericano para la Competitividad y el Desarrollo Sostenible (CLACDS) del INCAE, coautor de “Las democracias centroamericanas y sus habilidades para emprender reformas”.

A continuación, sus respuestas a cuatro manos a las preguntas de Confidencial.


El empresario centroamericano que retratan en su libro ha recorrido un ciclo de “temor, incertidumbre, resignación y aceptación” ante la apertura económica. ¿Hay diferencias notorias entre un país y otro? ¿Cómo se ubican los empresarios nicas frente al resto?

En todos los países de América Central, la apertura ha traído muchos cambios bruscos, y éstos se han convertido en grandes desafíos para los empresarios de la región. Las preocupaciones de los empresarios quedan muy bien ilustradas por una frase casi lapidaria de un comerciante guatemalteco cuando indicó: “La situación está tan dura que no hay tiempo para pensar a largo plazo, aquí se vive día a día. Ya todos sabemos que tenemos que competir, lo que nos preocupa es que no sabemos cómo”.

Aunque la mayoría de los empresarios sí están muy preocupados —y hasta asustados— por competir contra empresarios de todo el mundo, para algunos miembros del sector privado, la apertura ha traído nuevas e interesantes oportunidades. Aunque hay diferencias en los avances y el ritmo del proceso de apertura en cada país, lo que tal vez es más notable es que el nuevo modelo ha divido a los sectores privados de cada país en ganadores y perdedores.

Con respecto a Nicaragua, es notable que el sector privado no sólo está tratando de enfrentar el nuevo modelo económico, sino que también ha tenido que “reentrenarse” y reconstituirse una vez pasada la revolución. El problema es que la situación de los empresarios nicaragüenses no les supone ninguna tregua con la competencia internacional. A menos que las rentas provengan de la corrupción, de algún tipo de especulación o del saqueo de recursos naturales, es duro ser empresarios hoy día en Nicaragua.


El listado de ganadores y perdedores frente a la apertura económica es amplio en los dos bandos. ¿Cuál es la tendencia futura? ¿Se profundizarán las diferencias en superganadores y superperdedores o se acortarán?

En nuestro estudio, los mismos empresarios identificaron como ganadores a empresarios en varios sectores: financiero, exportador (sobre todo de productos no tradicionales), comerciantes importadores, miembros del sector turismo, los grandes grupos regionales y los consumidores. Los perdedores son: agricultores tradicionales, industriales, las pequeñas y medianas empresas y trabajadores poco capacitados. Lo más notable de ambas listas es que la mayoría de las empresas y la mano de obra centroamericana forma parte o depende de los sectores que están perdiendo. También se nota que varios de los sectores ganadores dependen de la salud de la economía en general —banqueros y comerciantes, sobre todo— que difícilmente podrán mantener su nivel actual de ganancias si los sectores industriales y agrícolas continúan mal.

Una pregunta central de muy difícil pronóstico es si el éxito de los ganadores llevará a más empresarios a entrar a los sectores donde hay mejores oportunidades de negocios, o si, por el contrario, se seguirá ampliando la brecha entre los que ganan y los que pierden sin ninguna recomposición o reacomodo de los miembros del sector privado en la región. De hecho, la decisión de cambiar o reformar los negocios para aprovechar las nuevas oportunidades haciéndole frente al riesgo que esto supone, o quedarse en los mismos negocios y seguir invirtiendo tiempo y dinero en quejarse, buscar protección, o esperar la “buena voluntad” del mercado internacional, será la gran decisión que al final separe a los empresarios de los rentistas privados.


¿Vamos hacia una fragmentación gremial? ¿Hacia dónde apunta la agenda de modernización de las organizaciones gremiales empresariales?

La evidencia que hemos recabado nos demuestra que sí existe una fragmentación del sector privado que desde luego se traduce en una fragmentación de sus gremiales. Los ganadores le han encontrado poco uso a las organizaciones gremiales que les representan. Los perdedores las siguen utilizando como grupos de presión desde donde se puede negociar y exigir a los gobiernos de turno que mantenga la protección y los beneficios para sectores específicos. Una de las quejas más fuertes que lanzan los empresarios miembros de sectores ganadores es que las gremiales se han quedado como instituciones propias del modelo anterior, básicamente funcionando para pedir protección estatal. De acuerdo con los empresarios más exitosos, lo que necesitan sus gremiales es reformarse para funcionar como “proveedoras de servicios”: mercadeo, estadísticas, tendencias de mercado, capacitación, foros de discusión y plataforma desde donde lanzar agendas de trabajo sectoriales, etc.


En el caso específico de Nicaragua, está programado realizar una convención del sector privado en agosto. ¿Qué desafíos identifican ustedes? ¿Qué planteamientos harían una diferencia?

Los desafíos de los empresarios hoy día son de carácter más individual. O sea, elegir un negocio con potencial, saberlo manejar y explotarlo al máximo. Ahora, con la competencia internacional, los desafíos son aún mayores que cuando la economía de Nicaragua estaba básicamente cerrada. No obstante, sí hay algunos aspectos que los empresarios como grupo podrían discutir. Uno de los temas debe ser cómo lograr que las cámaras se modernicen y comiencen a ofrecer servicios claves para competir internacionalmente: mercadeo, capacitación, otras formas de asistencia técnica, etc. Otro tema relevante debe ser lograr que las gremiales sean una plataforma efectiva desde donde los empresarios exijan al gobierno resultados tangibles en áreas como infraestructura, seguridad, educación, imagen internacional, transparencia, etc., que puedan ayudar al sector privado a competir internacionalmente.


En su obra no mencionan el problema de la corrupción
en el sector privado, durante la apertura, en las privatizaciones. ¿Acaso no es la corrupción un problema serio?

Nuestras conversaciones con empresarios nos han dejado la conclusión de que la corrupción es un problema serio en los cinco países de América Central. Lo que es llamativo en el caso de Nicaragua no es que la corrupción sea necesariamente mayor que en otros países, sino que es mucho más visible, más evidente, casi descarada. Además, según varios empresarios, el sector privado es víctima de “chantaje político”. Un empresario nicaragüense con negocios en varios países de la región nos confió que en Nicaragua, a diferencia de los demás países de la región, es necesario tener protección política para operar. Obviamente, la corrupción involucra no sólo a funcionarios del gobierno, sino también a algunos empresarios.


¿Cómo describirían el “ADN” del empresario que ha logrado ser exitoso frente a la apertura económica?

El empresario exitoso hoy en día es muy audaz, rápido para tomar decisiones, capaz de estudiar y entender a mercado internacional, y que además ha tenido algo de suerte. Son exitosos los empresarios de verdad.


Por lo general, los empresarios centroamericanos se quejan de los gobiernos, pero éstos están conformados mayoritariamente por empresarios privados. ¿Cómo se explica esta paradoja?

Ésta es una buena pregunta. No es lo mismo manejar una empresa que gobernar un país. Los gobernantes están muy limitados por la pobreza en sus países, por burocracias estatales poco eficientes —nada ágiles— y por un modelo económico que aún no depara los resultados que todos esperaban. Todavía no está claro si los resultados del modelo y su impopularidad se deben al poco tiempo que se le ha dado para evaluarlo, a que no ha sido implementado de forma correcta y completa, o porque simplemente no es el modelo adecuado para América Central. Por supuesto, algunos gobernantes han tenido mejor ejecutoria que otros. Sin embargo, es demasiado simplista inculpar de todos los problemas de la región sólo a políticos, tecnócratas y economistas en los gobiernos que ha tenido América Central a partir de los noventa. El comportamiento de las economías en nuestros países es muy complicado y su manejo presenta, políticamente, muchas limitaciones.