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SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS
AÑO 4 / No. 197 / Del 25 de junio al 1 de julio de 2000

 

 
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Manuel Coronel Kautz propone
megaproyectos en plataforma electoral

La visión empresarial
del FSLN

Carlos F. Chamorro



MANUEL CORONEL K.

Manuel Coronel Kautz es un ingeniero de corazón. Hombre de ideas fijas, desconfía visceralmente de los economistas, a quienes responsabiliza por el atraso del país, y se aferra de manera ferviente a los grandes proyectos de transformación material, como salida a los problemas nacionales. Su desideratum pareciera ser la modernización tecnológica a cualquier costo.

Ingeniero agrícola graduado en el Zamorano, con cursos de especialización en la Universidad de Puerto Rico e INCAE, trabajó veinte años en el Ingenio San Antonio, donde llegó a ser Administrador General en 1977.

Del mayor emporio capitalista del país, saltó a la política del FSLN con el Grupo de los Doce, y tras el triunfo de la revolución desembarcó en la Dirección General de Ingeniería y Fomento Agropecuario del MIDINRA, convirtiéndose en uno de los más influyentes asesores del otrora Comandante y superministro Jaime Wheelock Román.

Desde el viceministerio del MIDINRA, Coronel Kautz abanderó una modernización estatista del sector agropecuario, incluida la etapa inicial de la reforma agraria, que los críticos internos del FSLN señalan como una de las principales causas del deterioro de la base campesina de la revolución.

Coronel Kautz aún recuerda su gestión en esos años, vinculada a la construcción de los llamados “proyectos estratégicos” de la revolución —Chiltepe, Timal, el Valle de Sébaco— con una mezcla de orgullo profesional y nostalgia política. Al referirse a su participación en la construcción del ingenio Victoria de Julio (Timal), dice: “Hicimos una presa que es la más grande de Centroamérica para fines de riego.”

Ahora, este jubilado del INSS, divide su tiempo entre sus negocios familiares en Río San Juan, consultorías privadas, y el puesto que ocupa en la Dirección Nacional del FSLN, en la que ha sido comisionado para proponer una plataforma electoral que se llama “La Esperanza”.

¿Cuánto respaldo tiene de Daniel Ortega y del verdadero círculo de poder del FSLN? Realmente no lo sabemos. Pero él se ha tomado en serio su papel, y mirando hacia el 2001 propone desempolvar los más ambiciosos megaproyectos sandinistas de los años ochenta: el canal interoceánico a través del istmo de Rivas y el plan de riego en la planicie del Pacífico, utilizando las aguas del Lago de Nicaragua. A continuación nos explica por qué.



Veamos una situación hipotética: ¿Qué ocurriría si el Frente Sandinista llegara al gobierno con Daniel Ortega a la cabeza?

No puedo responder esa pregunta. Eso le toca responderlo a Daniel Ortega, si me preguntaras ¿qué harías vos?, yo sí tengo una propuesta y bien clara, incluso la propuesta mía está hecha al Frente Sandinista, y espero —sea quien fuere el que llegue—lleve esa propuesta.



¿Y en qué consiste esa propuesta? ¿Usted está trabajando en un programa de gobierno del Frente? ¿Esa es una iniciativa personal suya o se la pidió el FSLN?

Es una iniciativa de la Dirección Nacional. Desde hace tiempo, ya más de dos años, cuando el grupo que nosotros llamamos de “Empresarios sandinistas” inició sus primeros acercamientos para abrir espacios en el Frente Sandinista por parte de la Dirección, el secretario René Núñez nos pidió que iniciáramos un trabajo en esa línea, de ir conformando una propuesta de plataforma de gobierno para su momento, y hemos trabajado como año y medio en eso.



¿Esto sería una propuesta de otras varias que puedan haber?

Exactamente. Es la única hasta el momento, pero podría no ser la única, claro, está abierto a que otros compañeros presenten otras.

Le voy a reformular la pregunta inicial: ¿está preparado el Frente Sandinista para gobernar? ¿Aprendió las lecciones de los errores de los 80?

Definitivamente que sí, está preparado, aprendió los errores y vivimos discutiendo —como vos sabés, soy miembro de la Dirección Nacional— los problemas que tuvimos como gobierno, el Frente está estructurando toda una nueva visión y está listo para gobernar.



¿Qué errores aprendió?

Bueno, los errores, por un lado, se reconocen hasta después que se cometen. En política, nadie comete un error político sabiendo que lo está cometiendo. Los errores que el Frente cometió como gobierno, después la realidad, la correlación de fuerzas, los cambios en el mundo los hacen ver como errores. El Frente se confrontó al poder más grande de la historia del mundo con posiciones que en ese momento no se podrían superar si no era confrontando a los Estados Unidos, ese es el primer error que después se convierte, obviamente, en un error insalvable.

Pienso que hay otras cosas importantes que se han discutido: hubo una sobrevaloración de lo que era la clase trabajadora en Nicaragua, en el apoyo de la unidad y de las fortalezas que pudiera tener la clase trabajadora en ese momento. También hubo una sobrevaloración de los amigos de la Revolución, expectativas que no se cumplieron, y una subvaloración del adversario.



¿Y el concepto del modelo de Estado-Partido-Ejército?

Pienso que eso fue una situación que en ese momento no se podía evitar. El Ejército adquirió una preponderancia enorme porque era lo único que podía defender, porque te veías agredido. Y el partido, con una visión más radical del mundo en ese momento, y, además, viendo por detrás esa sobrevaloración de los amigos, tomó posiciones que ya no se pueden tomar, y en eso está clarísimo todo el mundo.



En la campaña de 1996, a última hora, el FSLN lanzó un programa económico que se llamó el Plan 2020, abanderado por el doctor Joaquín Cuadra y Silvio Conrado, con un esquema pro exportador, muy similar al esquema macroeconómico del gobierno saliente y el actual. ¿La propuesta que están trabajando ahora parte de las premisas de 1996?

Es diferente, porque esas propuestas, las que han hecho otros partidos, y las que se hacen en nuestros países parten de una visión de economistas, de que los países se arreglan con la economía, y se propone mover los parámetros económicos, las monedas, etc. como una cosa teórica, pensando que esas cosas son las que van a arreglar los problemas.

La propuesta nuestra ahora no parte de eso, sino de cambios profundos que hay que hacer. Primero, de un análisis de la situación de Nicaragua que se encuentra con una problemática aterradora desde las perspectivas del pueblo, desde las perspectivas del 90% de los nicaragüenses.

Proponemos un nuevo contrato social y una alianza entre las fuerzas fundamentales de la sociedad, que son los trabajadores, los empresarios y productores empleadores, el Estado y su gobierno, y la comunidad internacional. Nosotros le damos una importancia capital en esta propuesta a la incidencia de la comunidad internacional.

Hay una propuesta de obras físicas que tienen un impacto económico, que se pueden hacer. Y propone la organización del Estado junto a la sociedad civil para que la gente participe en el gobierno.



El comandante Ortega ha propuesto cambiar el sistema político a uno parlamentario, lo cual suena como un contrasentido viniendo de Ortega. ¿Qué quiere decir esa propuesta del parlamentarismo?

Esta propuesta no se refiere a ningún parlamentarismo, esas son cosas personales de ver el asunto. Nosotros en este grupo no hemos analizado esa posibilidad.

 

El canal interoceánico a través de Rivas

Desde el punto de las obras materiales, ¿qué propone este proyecto?

Nosotros proponemos tres obras de transformación, tres obras físicas, dos obras físicas y una que, digamos, inunda el país. Proponemos la construcción del canal interoceánico a través del Istmo de Rivas, el Lago de Nicaragua y el Río San Juan.



¿Qué análisis de viabilidad se ha hecho sobre ese proyecto?

La propuesta se basa en un trabajo que se presentó a Nicaragua en un determinado momento, en 1984, de parte del Brasil, para la canalización del Río San Juan, el Lago de Nicaragua y Istmo de Rivas. Nada más que este trabajo lleva elementos que lo hacen mejor y más grande, y desde la perspectiva actual de lo que se propuso en aquel momento.

Estamos hablando de obras de gran envergadura, de obras que se calculan alrededor de inversiones de 10 mil millones de dólares. En la propuesta brasileña se hablaba, en aquel momento, de cinco años, yo siempre lo vi demasiado rápido, y aquí nosotros proponemos 10 años para que esto logre caminar.



Una obra de ese calibre, otros la han descartado porque podría tener efectos ambientales desastrosos, tanto para el río como el corte del Istmo de Rivas.

Yo pienso que eso es una visión inmadura en el sentido que no se ha analizado a fondo, en realidad. Hay que pensar que éstas son obras que tienen un impacto económico enorme en el país. En los países donde se llevan a cabo, la economía se encarga de asegurarse, y aquí hay que asegurarse de que estas obras no vayan a tener los impactos ecológicos dañinos que se les atribuyen.



¿Cuál es su otra opinión sobre las demás opciones que están en discusión: Ecocanal, Canal Seco?

A mí la idea de Ecocanal me gusta y yo lo vi como un inicio para esto, me gusta... y es en el fondo este mismo concepto en pequeño. Lo que llaman Canal Seco, a mi juicio, no hay nada serio, sin querer quitarle a ellos lo que están haciendo, desde una perspectiva digamos de viabilidad económica.



¿Y la idea del gobierno liberal que quiere explorar una ruta alternativa al Río?

Esa es similar a esta propuesta nuestra, simplemente queriendo obviar a Costa Rica y al Río San Juan. A mi juicio, lo que estarían haciendo es regalándole al Río San Juan a Costa Rica, y tampoco tiene viabilidad. Por las primeras cosas que se han conocido se habla de 50 mil millones de dólares para hacer un Canal.



Usted habla de un proyecto cuando en realidad sólo se trata de una idea dentro de una plataforma política electoral. ¿Dónde esta el proyecto real?

Las empresas brasileñas que trabajaron este proyecto tienen esto ya a niveles de perfiles avanzados. Hay siete anexos con costos sobre la vía interoceánica, la propuesta tiene una lógica económica. Esta es una propuesta que tiene que asumir un gobierno, un Estado.



¿Tendrá los recursos del Estado, va a embarcar al país en un endeudamiento gigantesco para hacer eso?

Nuestra propuesta parte del hecho real de que hay billones de billones de dólares dispuestos a entrar donde hay proyectos viables, inteligentes y que no tendrían ningún problema. Hay 10, 15 posibilidades de un financiamiento. Eso va a ser motivo de un análisis más profundo una vez que esta propuesta comience a actuar. Hay que terminarla.



¿Y este proyecto sería para que crucen el país, qué tipo de barcos?

Esto es para barcos de hasta 250 mil toneladas. En Panamá los barcos más grandes que pasan son de 60 mil toneladas. Hay un volumen de carga en el mundo que no puede pasar por el Canal de Panamá. En nuestra propuesta analizamos las rutas en que se mueven los grandes volúmenes de granos, de petróleo, de broza de hierro. Sólo Brasil exporta anualmente 60 millones de toneladas de broza de hierro al Japón. Si esta gente pudiera pasar por un canal en Centroamérica, en lugar de irse por la ruta del Cabo o Sudamérica, son millones de dólares de diferencia. Se economizarían cerca de 5 mil o 6 mil millas náuticas, y ahí estás hablando de volúmenes de mil quinientos millones de dólares.



El plan de riego de la planicie del Pacífico

Su otra propuesta es la irrigación en toda la planicie del Pacífico. Esa fue una idea que se empezó a laborar a principio de los 80 y que nunca se llegó a materializar.

Es una propuesta que nosotros hicimos como gobierno en aquel momento y que llevamos al primer distrito de riego, que era Granada-Managua, a nivel de factibilidad. Incluso, tenía ya una propuesta de resolver estratégicamente el problema del agua en Managua.

La propuesta es hacer un canal interlagos, porque no se puede llevar el agua del Lago de Nicaragua a las planicies de León y Chinandega, desde el punto de vista físico, si no es a través del Lago de Managua.

En aquel momento identificamos 625 mil hectáreas potencialmente regables, porque lo veíamos desde una perspectiva estatal que ahora ya no existe. Antes hablábamos a 20 años de plazo, ahora hablamos de 10 años, y hemos reducido —escogiendo lo mejor, lo más fácil— para concentrarnos en 300 mil hectáreas.



¿Qué áreas cubriría geográficamente?

Son nueve distritos de riego. Granada-Managua, Nandaime-Sapoá, Chiltepe, está la mina, alrededor de Ciudad Sandino, después tenés León y Chinandega, con dos estaciones de bombeo que se proponen cerca del Momotombo, agarran el distrito San Francisco Libre-Tipitapa, y la otra que es Río Tecomapa-Somotillo.



¿Cuánto cuesta ese proyecto?

Ahora nosotros lo ponemos 1,138 millones de dólares en una perspectiva de 10 años. En otros momentos, Nicaragua ha invertido 100 millones de dólares anuales perfectamente... o sea, para Nicaragua no es nada fuera de serie.



¿Y esto está concebido como un proyecto realizado por el Estado, o por el capital privado?

Lo único que hace el Estado es dar todas las posibilidades para que sea construido de forma privada. Por supuesto, como son proyectos grandes, el Estado debe tener una incidencia muy grande. Lo primero que debe tener es la voluntad política.



¿Pero de dónde va a salir el financiamiento para un proyecto de esta envergadura? ¿Qué capacidad tiene el Estado para promover simultáneamente dos megaproyectos en el país?

Yo no veo ningún problema en cuanto a los volúmenes de dinero. En otros lados, por razones similares a las que nosotros decimos aquí, se hacen proyectos más grandes que éstos. En cuanto a uso del agua, no existe en este momento en el mundo un país que tenga las condiciones de Nicaragua. A nivel mundial estamos entre los seis países del mundo entero que tiene una relación, agua-suelos útiles arriba del 60%. En Nicaragua, con una propuesta como ésta, entre el 40 y 65% de sus tierras hábiles pudieran ser regables.



¿Se ha hecho un análisis ambiental sobre el impacto que tendría nivelar los dos lagos y el traspaso de las aguas?

Eso tiene impactos ambientales importantes, probablemente hay algunos que son negativos, pero hay muchos que son positivos. Sólo para decirte algo más positivo: que el agua del Lago de Managua se convierta en un agua perfecta es ya uno; segundo, ahí se abrirían aproximadamente 30 mil hectáreas de suelos hábiles, de buenos suelos para ser regados; se abriría la posibilidad de que Managua asegure amplitud hacia el lago... y una serie de cosas que hay que sopesarlas, por supuesto. Si alguien va a ser importante aquí, son los ecologistas, porque es importantísimo que ellos vayan analizando esta situación desde una posición optimista.



El tercer tema que mencionaba es el turismo. ¿Qué proponen?

Nosotros vemos aquí una interrelación enorme entre estas tres partes de la propuesta. Pensamos que el Canal tendría un enorme atractivo turístico, además del que ya Nicaragua posee, por el hecho de ser dueña de las dos grandes masas de agua, que en otros países estas masas de agua están llenas de botes y yates de todo tipo.

En nuestra propuesta sobre turismo hay una llave nueva que no la voy a decir ahora, porque hay que explicarla bien y tiene que estar rodeada de toda la propuesta para entender su importancia. Ya la conoceremos en su momento.



Está hablando básicamente de megaproyectos y esto bien puede derivar en “castillos en el aire”...

Es correcto, esa es una de las cosas que nosotros vemos con mucho cuidado. Aquí tenemos una “megadesgracia”, tenemos unas implicaciones sociales enormes, pero claro que pueden cambiar con cambios dramáticos y serios. Estos proyectos podrían llegar a emplear un millón trescientas setenta y tres mil personas en los próximos diez años.



Con este tipo de planteamientos, el Frente Sandinista entra a competir con las promesas que antes hicieron Alvaro Robelo y Haroldo Montealegre, que se han quedado siempre en el aire.

Se han quedado en el aire porque ellos no son el Frente Sandinista, el Frente Sandinista es distinto, tiene mucho mas peso que todos esos otros.



Pero para usted todo esta en función de que ese partido político llegue al poder liderado por Daniel Ortega.

Está en función de que los nicaragüenses se convenzan de que esta propuesta es en bienestar de ellos. Si vos no logras eso, ninguna propuesta debería pasar.

El canal interoceánico a través de Rivas

El plan de riego de la planicie del Pacífico