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Manuel
Coronel Kautz propone
megaproyectos en plataforma electoral
La
visión empresarial
del FSLN
Carlos
F. Chamorro
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MANUEL CORONEL K.
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Manuel
Coronel Kautz es un ingeniero de corazón. Hombre de ideas fijas, desconfía
visceralmente de los economistas, a quienes responsabiliza por el atraso
del país, y se aferra de manera ferviente a los grandes proyectos de transformación
material, como salida a los problemas nacionales. Su desideratum pareciera
ser la modernización tecnológica a cualquier costo.
Ingeniero agrícola graduado en el Zamorano, con cursos de especialización
en la Universidad de Puerto Rico e INCAE, trabajó veinte años en el Ingenio
San Antonio, donde llegó a ser Administrador General en 1977.
Del mayor emporio capitalista del país, saltó a la política del FSLN con
el Grupo de los Doce, y tras el triunfo de la revolución desembarcó en
la Dirección General de Ingeniería y Fomento Agropecuario del MIDINRA,
convirtiéndose en uno de los más influyentes asesores del otrora Comandante
y superministro Jaime Wheelock Román.
Desde el viceministerio del MIDINRA, Coronel Kautz abanderó una modernización
estatista del sector agropecuario, incluida la etapa inicial de la reforma
agraria, que los críticos internos del FSLN señalan como una de las principales
causas del deterioro de la base campesina de la revolución.
Coronel Kautz aún recuerda su gestión en esos años, vinculada a la construcción
de los llamados “proyectos estratégicos” de la revolución —Chiltepe, Timal,
el Valle de Sébaco— con una mezcla de orgullo profesional y nostalgia
política. Al referirse a su participación en la construcción del ingenio
Victoria de Julio (Timal), dice: “Hicimos una presa que es la más grande
de Centroamérica para fines de riego.”
Ahora, este jubilado del INSS, divide su tiempo entre sus negocios familiares
en Río San Juan, consultorías privadas, y el puesto que ocupa en la Dirección
Nacional del FSLN, en la que ha sido comisionado para proponer una plataforma
electoral que se llama “La Esperanza”.
¿Cuánto respaldo tiene de Daniel Ortega y del verdadero círculo de poder
del FSLN? Realmente no lo sabemos. Pero él se ha tomado en serio su papel,
y mirando hacia el 2001 propone desempolvar los más ambiciosos megaproyectos
sandinistas de los años ochenta: el canal interoceánico a través del istmo
de Rivas y el plan de riego en la planicie del Pacífico, utilizando las
aguas del Lago de Nicaragua. A continuación nos explica por qué.
Veamos una situación hipotética: ¿Qué ocurriría si el Frente Sandinista
llegara al gobierno con Daniel Ortega a la cabeza?
No puedo responder esa pregunta. Eso le toca responderlo a Daniel Ortega,
si me preguntaras ¿qué harías vos?, yo sí tengo una propuesta y bien clara,
incluso la propuesta mía está hecha al Frente Sandinista, y espero —sea
quien fuere el que llegue—lleve esa propuesta.
¿Y en qué consiste esa propuesta? ¿Usted está trabajando en un programa
de gobierno del Frente? ¿Esa es una iniciativa personal suya o se la pidió
el FSLN?
Es una iniciativa de la Dirección Nacional. Desde hace tiempo, ya más
de dos años, cuando el grupo que nosotros llamamos de “Empresarios sandinistas”
inició sus primeros acercamientos para abrir espacios en el Frente Sandinista
por parte de la Dirección, el secretario René Núñez nos pidió que iniciáramos
un trabajo en esa línea, de ir conformando una propuesta de plataforma
de gobierno para su momento, y hemos trabajado como año y medio en eso.
¿Esto sería una propuesta de otras varias que puedan haber?
Exactamente. Es la única hasta el momento, pero podría no ser la única,
claro, está abierto a que otros compañeros presenten otras.
Le voy a reformular la pregunta inicial: ¿está preparado el Frente Sandinista
para gobernar? ¿Aprendió las lecciones de los errores de los 80?
Definitivamente que sí, está preparado, aprendió los errores y vivimos
discutiendo —como vos sabés, soy miembro de la Dirección Nacional— los
problemas que tuvimos como gobierno, el Frente está estructurando toda
una nueva visión y está listo para gobernar.
¿Qué errores aprendió?
Bueno, los errores, por un lado, se reconocen hasta después que se cometen.
En política, nadie comete un error político sabiendo que lo está cometiendo.
Los errores que el Frente cometió como gobierno, después la realidad,
la correlación de fuerzas, los cambios en el mundo los hacen ver como
errores. El Frente se confrontó al poder más grande de la historia del
mundo con posiciones que en ese momento no se podrían superar si no era
confrontando a los Estados Unidos, ese es el primer error que después
se convierte, obviamente, en un error insalvable.
Pienso que hay otras cosas importantes que se han discutido: hubo una
sobrevaloración de lo que era la clase trabajadora en Nicaragua, en el
apoyo de la unidad y de las fortalezas que pudiera tener la clase trabajadora
en ese momento. También hubo una sobrevaloración de los amigos de la Revolución,
expectativas que no se cumplieron, y una subvaloración del adversario.
¿Y el concepto del modelo de Estado-Partido-Ejército?
Pienso que eso fue una situación que en ese momento no se podía evitar.
El Ejército adquirió una preponderancia enorme porque era lo único que
podía defender, porque te veías agredido. Y el partido, con una visión
más radical del mundo en ese momento, y, además, viendo por detrás esa
sobrevaloración de los amigos, tomó posiciones que ya no se pueden tomar,
y en eso está clarísimo todo el mundo.
En la campaña de 1996, a última hora, el FSLN lanzó un programa económico
que se llamó el Plan 2020, abanderado por el doctor Joaquín Cuadra y Silvio
Conrado, con un esquema pro exportador, muy similar al esquema macroeconómico
del gobierno saliente y el actual. ¿La propuesta que están trabajando
ahora parte de las premisas de 1996?
Es diferente, porque esas propuestas, las que han hecho otros partidos,
y las que se hacen en nuestros países parten de una visión de economistas,
de que los países se arreglan con la economía, y se propone mover los
parámetros económicos, las monedas, etc. como una cosa teórica, pensando
que esas cosas son las que van a arreglar los problemas.
La propuesta nuestra ahora no parte de eso, sino de cambios profundos
que hay que hacer. Primero, de un análisis de la situación de Nicaragua
que se encuentra con una problemática aterradora desde las perspectivas
del pueblo, desde las perspectivas del 90% de los nicaragüenses.
Proponemos un nuevo contrato social y una alianza entre las fuerzas fundamentales
de la sociedad, que son los trabajadores, los empresarios y productores
empleadores, el Estado y su gobierno, y la comunidad internacional. Nosotros
le damos una importancia capital en esta propuesta a la incidencia de
la comunidad internacional.
Hay una propuesta de obras físicas que tienen un impacto económico, que
se pueden hacer. Y propone la organización del Estado junto a la sociedad
civil para que la gente participe en el gobierno.
El comandante Ortega ha propuesto cambiar el sistema político a uno
parlamentario, lo cual suena como un contrasentido viniendo de Ortega.
¿Qué quiere decir esa propuesta del parlamentarismo?
Esta propuesta no se refiere a ningún parlamentarismo, esas son cosas
personales de ver el asunto. Nosotros en este grupo no hemos analizado
esa posibilidad.
El
canal interoceánico a través de Rivas
Desde el punto de las obras materiales, ¿qué propone este proyecto?
Nosotros proponemos tres obras de transformación, tres obras físicas,
dos obras físicas y una que, digamos, inunda el país. Proponemos la construcción
del canal interoceánico a través del Istmo de Rivas, el Lago de Nicaragua
y el Río San Juan.
¿Qué análisis de viabilidad se ha hecho sobre ese proyecto?
La propuesta se basa en un trabajo que se presentó a Nicaragua en un determinado
momento, en 1984, de parte del Brasil, para la canalización del Río San
Juan, el Lago de Nicaragua y Istmo de Rivas. Nada más que este trabajo
lleva elementos que lo hacen mejor y más grande, y desde la perspectiva
actual de lo que se propuso en aquel momento.
Estamos hablando de obras de gran envergadura, de obras que se calculan
alrededor de inversiones de 10 mil millones de dólares. En la propuesta
brasileña se hablaba, en aquel momento, de cinco años, yo siempre lo vi
demasiado rápido, y aquí nosotros proponemos 10 años para que esto logre
caminar.
Una obra de ese calibre, otros la han descartado porque podría tener
efectos ambientales desastrosos, tanto para el río como el corte del Istmo
de Rivas.
Yo pienso que eso es una visión inmadura en el sentido que no se ha analizado
a fondo, en realidad. Hay que pensar que éstas son obras que tienen un
impacto económico enorme en el país. En los países donde se llevan a cabo,
la economía se encarga de asegurarse, y aquí hay que asegurarse de que
estas obras no vayan a tener los impactos ecológicos dañinos que se les
atribuyen.
¿Cuál es su otra opinión sobre las demás opciones que están en discusión:
Ecocanal, Canal Seco?
A mí la idea de Ecocanal me gusta y yo lo vi como un inicio para esto,
me gusta... y es en el fondo este mismo concepto en pequeño. Lo que llaman
Canal Seco, a mi juicio, no hay nada serio, sin querer quitarle a ellos
lo que están haciendo, desde una perspectiva digamos de viabilidad económica.
¿Y la idea del gobierno liberal que quiere explorar una ruta alternativa
al Río?
Esa es similar a esta propuesta nuestra, simplemente queriendo obviar
a Costa Rica y al Río San Juan. A mi juicio, lo que estarían haciendo
es regalándole al Río San Juan a Costa Rica, y tampoco tiene viabilidad.
Por las primeras cosas que se han conocido se habla de 50 mil millones
de dólares para hacer un Canal.
Usted habla de un proyecto cuando en realidad sólo se trata de una
idea dentro de una plataforma política electoral. ¿Dónde esta el proyecto
real?
Las empresas brasileñas que trabajaron este proyecto tienen esto ya a
niveles de perfiles avanzados. Hay siete anexos con costos sobre la vía
interoceánica, la propuesta tiene una lógica económica. Esta es una propuesta
que tiene que asumir un gobierno, un Estado.
¿Tendrá los recursos del Estado, va a embarcar al país en un endeudamiento
gigantesco para hacer eso?
Nuestra propuesta parte del hecho real de que hay billones de billones
de dólares dispuestos a entrar donde hay proyectos viables, inteligentes
y que no tendrían ningún problema. Hay 10, 15 posibilidades de un financiamiento.
Eso va a ser motivo de un análisis más profundo una vez que esta propuesta
comience a actuar. Hay que terminarla.
¿Y este proyecto sería para que crucen el país, qué tipo de barcos?
Esto es para barcos de hasta 250 mil toneladas. En Panamá los barcos más
grandes que pasan son de 60 mil toneladas. Hay un volumen de carga en
el mundo que no puede pasar por el Canal de Panamá. En nuestra propuesta
analizamos las rutas en que se mueven los grandes volúmenes de granos,
de petróleo, de broza de hierro. Sólo Brasil exporta anualmente 60 millones
de toneladas de broza de hierro al Japón. Si esta gente pudiera pasar
por un canal en Centroamérica, en lugar de irse por la ruta del Cabo o
Sudamérica, son millones de dólares de diferencia. Se economizarían cerca
de 5 mil o 6 mil millas náuticas, y ahí estás hablando de volúmenes de
mil quinientos millones de dólares.
El
plan de riego de la planicie del Pacífico
Su otra propuesta es la irrigación en toda la planicie del Pacífico.
Esa fue una idea que se empezó a laborar a principio de los 80 y que nunca
se llegó a materializar.
Es una propuesta que nosotros hicimos como gobierno en aquel momento y
que llevamos al primer distrito de riego, que era Granada-Managua, a nivel
de factibilidad. Incluso, tenía ya una propuesta de resolver estratégicamente
el problema del agua en Managua.
La propuesta es hacer un canal interlagos, porque no se puede llevar el
agua del Lago de Nicaragua a las planicies de León y Chinandega, desde
el punto de vista físico, si no es a través del Lago de Managua.
En aquel momento identificamos 625 mil hectáreas potencialmente regables,
porque lo veíamos desde una perspectiva estatal que ahora ya no existe.
Antes hablábamos a 20 años de plazo, ahora hablamos de 10 años, y hemos
reducido —escogiendo lo mejor, lo más fácil— para concentrarnos en 300
mil hectáreas.
¿Qué áreas cubriría geográficamente?
Son nueve distritos de riego. Granada-Managua, Nandaime-Sapoá, Chiltepe,
está la mina, alrededor de Ciudad Sandino, después tenés León y Chinandega,
con dos estaciones de bombeo que se proponen cerca del Momotombo, agarran
el distrito San Francisco Libre-Tipitapa, y la otra que es Río Tecomapa-Somotillo.
¿Cuánto cuesta ese proyecto?
Ahora nosotros lo ponemos 1,138 millones de dólares en una perspectiva
de 10 años. En otros momentos, Nicaragua ha invertido 100 millones de
dólares anuales perfectamente... o sea, para Nicaragua no es nada fuera
de serie.
¿Y esto está concebido como un proyecto realizado por el Estado, o
por el capital privado?
Lo único que hace el Estado es dar todas las posibilidades para que sea
construido de forma privada. Por supuesto, como son proyectos grandes,
el Estado debe tener una incidencia muy grande. Lo primero que debe tener
es la voluntad política.
¿Pero de dónde va a salir el financiamiento para un proyecto de esta
envergadura? ¿Qué capacidad tiene el Estado para promover simultáneamente
dos megaproyectos en el país?
Yo no veo ningún problema en cuanto a los volúmenes de dinero. En otros
lados, por razones similares a las que nosotros decimos aquí, se hacen
proyectos más grandes que éstos. En cuanto a uso del agua, no existe en
este momento en el mundo un país que tenga las condiciones de Nicaragua.
A nivel mundial estamos entre los seis países del mundo entero que tiene
una relación, agua-suelos útiles arriba del 60%. En Nicaragua, con una
propuesta como ésta, entre el 40 y 65% de sus tierras hábiles pudieran
ser regables.
¿Se ha hecho un análisis ambiental sobre el impacto que tendría nivelar
los dos lagos y el traspaso de las aguas?
Eso tiene impactos ambientales importantes, probablemente hay algunos
que son negativos, pero hay muchos que son positivos. Sólo para decirte
algo más positivo: que el agua del Lago de Managua se convierta en un
agua perfecta es ya uno; segundo, ahí se abrirían aproximadamente 30 mil
hectáreas de suelos hábiles, de buenos suelos para ser regados; se abriría
la posibilidad de que Managua asegure amplitud hacia el lago... y una
serie de cosas que hay que sopesarlas, por supuesto. Si alguien va a ser
importante aquí, son los ecologistas, porque es importantísimo que ellos
vayan analizando esta situación desde una posición optimista.
El tercer tema que mencionaba es el turismo. ¿Qué proponen?
Nosotros vemos aquí una interrelación enorme entre estas tres partes de
la propuesta. Pensamos que el Canal tendría un enorme atractivo turístico,
además del que ya Nicaragua posee, por el hecho de ser dueña de las dos
grandes masas de agua, que en otros países estas masas de agua están llenas
de botes y yates de todo tipo.
En nuestra propuesta sobre turismo hay una llave nueva que no la voy a
decir ahora, porque hay que explicarla bien y tiene que estar rodeada
de toda la propuesta para entender su importancia. Ya la conoceremos en
su momento.
Está hablando básicamente de megaproyectos y esto bien puede derivar
en “castillos en el aire”...
Es correcto, esa es una de las cosas que nosotros vemos con mucho cuidado.
Aquí tenemos una “megadesgracia”, tenemos unas implicaciones sociales
enormes, pero claro que pueden cambiar con cambios dramáticos y serios.
Estos proyectos podrían llegar a emplear un millón trescientas setenta
y tres mil personas en los próximos diez años.
Con este tipo de planteamientos, el Frente Sandinista entra a competir
con las promesas que antes hicieron Alvaro Robelo y Haroldo Montealegre,
que se han quedado siempre en el aire.
Se han quedado en el aire porque ellos no son el Frente Sandinista, el
Frente Sandinista es distinto, tiene mucho mas peso que todos esos otros.
Pero para usted todo esta en función de que ese partido político llegue
al poder liderado por Daniel Ortega.
Está en función de que los nicaragüenses se convenzan de que esta propuesta
es en bienestar de ellos. Si vos no logras eso, ninguna propuesta debería
pasar. 
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