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Esquina
del lector
Ernesto
sí es leal
Ernesto Leal es un hombre leal; extremadamente leal, inobjetablemente
leal. Su trayectoria y paso en su vida pública y privada así lo demuestran.
Desde sus primeras incursiones en la lucha opositora a los Somoza allá
por 1965 cuando cae preso, precisamente por ser leal a sus principios
de libertad y democracia, hasta su renuncia irrevocable a la envidiable
posición de Secretario General del SICA para integrarse de nuevo al rescate
de nuestra deteriorada institucionalidad, son pruebas irrefutables de
esa lealtad.
Es por eso que la lealtad y trayectoria de Ernesto Leal no pueden ser
cuestionadas en un artículo de opinión muy subjetivo y sobrecargado de
grandes frustraciones ideológicas y políticas. Es sumamente injusto, porque
Ernesto Leal ha sido un incansable defensor y promotor de un proyecto
de unidad nacional que agrupara y encarara con firmeza las tentaciones
totalitarias de las fuerzas políticas que se autollaman nuevas paralelas.
En ese afán de unidad nacional, Ernesto Leal conversó y conversó con el
liderazgo del país. Con las cartas sobre la mesa y con toda transparencia
y claridad conversó con los conservadores y demás grupos beligerantes,
buscando la unidad total. Inicialmente no se pudo, por lo que Ernesto
Leal y buena parte del liderazgo de la dispersa oposición se dieron a
la tarea de formar la “tercera vía” para dar ese frente de lucha. Desgraciadamente,
un alto grado de desconfianza y contradicciones ideológicas entre las
agrupaciones políticas dieron al traste con tan ambicioso proyecto.
Ernesto Leal trató de salvar la unidad, fue, vino y volvió tratando de
salvarla pero no lo consiguió. Las contradicciones eran insalvables, pero
ahí, en los momentos difíciles, Ernesto Leal volvió a mostrar su lealtad,
su transparencia y sus agallas. Se fue al Consejo Supremo Electoral a
exigir la devolución de las firmas presentadas por el MDN. Exigió, presionó
a sabiendas que perderían también las firmas válidamente recogidas por
su Movimiento Democrático Nicaragüense, y logró una resolución favorable
del CSE que permitiera recoger nuevamente las firmas a las otras agrupaciones
políticas.
Esas son las pruebas. Esa es la realidad de las cosas, no desvirtuemos
esa realidad y ese liderazgo que Ernesto Leal ya se ha ganado en este
país como hombre íntegro, honesto y leal.
Lucy
Romero S.
Licencia 22010325
La
lealtad no se compra en el mercado
Una señorita que por cierto posa muy bien para los fotógrafos, nos habla
con el trasfondo de un gran dolor y tristeza, de “Un Señor des-Leal” en
un artículo que en la sección “Ojo de Mujer” publica el semanario Confidencial.
No sabemos por qué Confidencial, que se precia de ser una publicación
seria, tome en cuenta como creíble la historia que la señorita Sofía Montenegro
(de reconocida filiación sandinista) narra en su exposición denigratoria
para el ex Canciller de Nicaragua, Ernesto Leal Sánchez, cuya actuación
como Ministro de Relaciones Exteriores fue cristalina en medio de un gobierno
que no estuvo exento de escándalos y de corrupción, manteniendo su imagen
personal como la de un funcionario probo, patriota, nacionalista e íntegro
en sus actuaciones.
No en balde fue escogido como Secretario de Integración Centroamericana,
posición que requería todas esas virtudes que Ernesto Leal demostró poseer
en su gestión dentro del gobierno al que sirvió.
Todo el mundo sabe que la llamada “tercera vía” estaba plagada de elementos
sandinistas, de reconocida trayectoria que no fue precisamente inmaculada.
Todo sandinista, ya esté hoy cobijado por siglas como MRS u otras siglas
o nombres diferentes, hizo de las suyas durante su participación en el
poder que los del FSLN ejercieron durante los casi once años que detentaron
el poder.
Y han sido precisamente elementos de esa naturaleza, los que queriendo
ponerse el disfraz de demócratas, pretendieron insertarse en el MDN y
en el conservatismo, para construir una alianza que le abriera nuevos
caminos —además del sandinismo original— para tener acceso al poder y
continuar su aprovechamiento personal de las circunstancias, como lo hicieron
siempre.
Ernesto Leal Sánchez, quien es un hombre íntegro, honesto y extremadamente
leal a sus principios, no podía continuar rodeado de elementos tan perniciosos
como los que querían integrarse a su movimiento para medrar a la sombra
de quienes tienen el respeto del público, y tratar de dominar la situación
y hacer de las suyas.
Entonces, la lealtad a sus principios y a su integridad de patriota nicaragüense,
obligó a Ernesto Leal a hacer lo que hizo. Cortar de raíz la cizaña y
quedarse con la hierba buena. Las explosiones de desencanto de la señorita
Montenegro se deben, sin duda, a que se le aguó la sopa. Se le frustraron
sus planes de aprovecharse de quien tiene una imagen diáfana para empañarla
con sus propias ambiciones.
En las próximas elecciones debemos de tener mucho cuidado con los disfraces
políticos que utilizan los sandinistas para tratar de acaparar todas las
oportunidades que se les presenten para fortalecer su poder sobre los
nicaragüenses, y, sobre todo, sobre los bienes de los nicaragüenses.
Conociendo la trayectoria sandinista durante sus once años de poder y
de gobierno, tiene que alertarnos contra quienes no demostraron ninguna
habilidad para gobernar y progresar, y sí reafirmando su incapacidad de
estadistas y su capacidad de destrucción, tanto en lo material como en
lo espiritual.
Se tiene que defender lo poco que se ha avanzado hacia la recuperación
de la moral y de la ética, hacia la unidad familiar, hacia la empresa
privada, hacia la libertad de expresión, en fin de todas esas cosas de
que nos privaron los sandinistas durante su gobierno, y que no podemos
darnos el lujo de arriesgarnos a perder de nuevo.
Yo invito a Ernesto Leal a que lo siga siendo. No existe deslealtad alguna
en sus actuaciones. Más bien existe una reafirmación de la lealtad que
siempre ha defendido a los colores patrios y al bienestar de sus conciudadanos.
Tenía por lo tanto que limpiar su movimiento, aclarar sus intenciones
—que son sus intenciones de siempre— de darle al pueblo de Nicaragua una
verdadera democracia en paz y con transparencia y honradez.
Ernesto
Rivas Solís
er1924@aol.com
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“manera de pensar”
He leído un par de artículos escritos por Sofía Montenegro. Estoy completamente
de acuerdo con su manera de pensar.
Saludos
Róger
Cruz
rcruz@ener.com
Respuesta
de columnista
a) Mi artículo se refiere a hechos del señor Leal con base en los cuales
sostengo un juicio. b) La integridad personal y la credibilidad no la
otorgan los cargos ni se sostiene con las glorias del pasado, sino en
la consistencia en el presente. c) Ustedes no desmienten los hechos, solamente
muestran la fidelidad acrítica que le tienen al señor en cuestión. d)
El señor Rivas hace un uso maniqueo, polarizante e ideológico para justificar
lo injustificable: las pasadas militancias en cualquier partido —incluyendo
el suyo en el MDN— no despojan a nadie de los derechos políticos y ciudadanos
que nos competen. e) Como ciudadana que recogió firmas bajo la bandera
del MDN —por más que ahora me descalifique— tengo el derecho de demandarle
rendición de cuentas a alguien que supuestamente representaba mis intereses,
pero que además como figura pública está sujeto a la crítica y al escrutinio
de sus actos. f) En vez de buscar defensas oficiosas, el señor Leal —ya
que es incapaz de reconocer que lo que hizo es incorrecto— debió al menos
tratar de explicarse él mismo. Agradezco al señor Róger Cruz su correo,
que demuestra, además, que hay otros ciudadanos que comparten esta crítica.
Sofía
Montenegro 
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