Portada impresa Búsqueda
Ediciones AnterioresCorreo
Home
 
SEMANARIO DE INFORMACION Y ANALISIS
AÑO 4 / No. 197 / Del 25 de junio al 1 de julio de 2000

 

 
Click!


 

 


Esquina del lector

Ernesto sí es leal

Ernesto Leal es un hombre leal; extremadamente leal, inobjetablemente leal. Su trayectoria y paso en su vida pública y privada así lo demuestran. Desde sus primeras incursiones en la lucha opositora a los Somoza allá por 1965 cuando cae preso, precisamente por ser leal a sus principios de libertad y democracia, hasta su renuncia irrevocable a la envidiable posición de Secretario General del SICA para integrarse de nuevo al rescate de nuestra deteriorada institucionalidad, son pruebas irrefutables de esa lealtad.

Es por eso que la lealtad y trayectoria de Ernesto Leal no pueden ser cuestionadas en un artículo de opinión muy subjetivo y sobrecargado de grandes frustraciones ideológicas y políticas. Es sumamente injusto, porque Ernesto Leal ha sido un incansable defensor y promotor de un proyecto de unidad nacional que agrupara y encarara con firmeza las tentaciones totalitarias de las fuerzas políticas que se autollaman nuevas paralelas.

En ese afán de unidad nacional, Ernesto Leal conversó y conversó con el liderazgo del país. Con las cartas sobre la mesa y con toda transparencia y claridad conversó con los conservadores y demás grupos beligerantes, buscando la unidad total. Inicialmente no se pudo, por lo que Ernesto Leal y buena parte del liderazgo de la dispersa oposición se dieron a la tarea de formar la “tercera vía” para dar ese frente de lucha. Desgraciadamente, un alto grado de desconfianza y contradicciones ideológicas entre las agrupaciones políticas dieron al traste con tan ambicioso proyecto.

Ernesto Leal trató de salvar la unidad, fue, vino y volvió tratando de salvarla pero no lo consiguió. Las contradicciones eran insalvables, pero ahí, en los momentos difíciles, Ernesto Leal volvió a mostrar su lealtad, su transparencia y sus agallas. Se fue al Consejo Supremo Electoral a exigir la devolución de las firmas presentadas por el MDN. Exigió, presionó a sabiendas que perderían también las firmas válidamente recogidas por su Movimiento Democrático Nicaragüense, y logró una resolución favorable del CSE que permitiera recoger nuevamente las firmas a las otras agrupaciones políticas.

Esas son las pruebas. Esa es la realidad de las cosas, no desvirtuemos esa realidad y ese liderazgo que Ernesto Leal ya se ha ganado en este país como hombre íntegro, honesto y leal.

Lucy Romero S.
Licencia 22010325

 

La lealtad no se compra en el mercado

Una señorita que por cierto posa muy bien para los fotógrafos, nos habla con el trasfondo de un gran dolor y tristeza, de “Un Señor des-Leal” en un artículo que en la sección “Ojo de Mujer” publica el semanario Confidencial.

No sabemos por qué Confidencial, que se precia de ser una publicación seria, tome en cuenta como creíble la historia que la señorita Sofía Montenegro (de reconocida filiación sandinista) narra en su exposición denigratoria para el ex Canciller de Nicaragua, Ernesto Leal Sánchez, cuya actuación como Ministro de Relaciones Exteriores fue cristalina en medio de un gobierno que no estuvo exento de escándalos y de corrupción, manteniendo su imagen personal como la de un funcionario probo, patriota, nacionalista e íntegro en sus actuaciones.

No en balde fue escogido como Secretario de Integración Centroamericana, posición que requería todas esas virtudes que Ernesto Leal demostró poseer en su gestión dentro del gobierno al que sirvió.

Todo el mundo sabe que la llamada “tercera vía” estaba plagada de elementos sandinistas, de reconocida trayectoria que no fue precisamente inmaculada. Todo sandinista, ya esté hoy cobijado por siglas como MRS u otras siglas o nombres diferentes, hizo de las suyas durante su participación en el poder que los del FSLN ejercieron durante los casi once años que detentaron el poder.

Y han sido precisamente elementos de esa naturaleza, los que queriendo ponerse el disfraz de demócratas, pretendieron insertarse en el MDN y en el conservatismo, para construir una alianza que le abriera nuevos caminos —además del sandinismo original— para tener acceso al poder y continuar su aprovechamiento personal de las circunstancias, como lo hicieron siempre.

Ernesto Leal Sánchez, quien es un hombre íntegro, honesto y extremadamente leal a sus principios, no podía continuar rodeado de elementos tan perniciosos como los que querían integrarse a su movimiento para medrar a la sombra de quienes tienen el respeto del público, y tratar de dominar la situación y hacer de las suyas.

Entonces, la lealtad a sus principios y a su integridad de patriota nicaragüense, obligó a Ernesto Leal a hacer lo que hizo. Cortar de raíz la cizaña y quedarse con la hierba buena. Las explosiones de desencanto de la señorita Montenegro se deben, sin duda, a que se le aguó la sopa. Se le frustraron sus planes de aprovecharse de quien tiene una imagen diáfana para empañarla con sus propias ambiciones.

En las próximas elecciones debemos de tener mucho cuidado con los disfraces políticos que utilizan los sandinistas para tratar de acaparar todas las oportunidades que se les presenten para fortalecer su poder sobre los nicaragüenses, y, sobre todo, sobre los bienes de los nicaragüenses.

Conociendo la trayectoria sandinista durante sus once años de poder y de gobierno, tiene que alertarnos contra quienes no demostraron ninguna habilidad para gobernar y progresar, y sí reafirmando su incapacidad de estadistas y su capacidad de destrucción, tanto en lo material como en lo espiritual.

Se tiene que defender lo poco que se ha avanzado hacia la recuperación de la moral y de la ética, hacia la unidad familiar, hacia la empresa privada, hacia la libertad de expresión, en fin de todas esas cosas de que nos privaron los sandinistas durante su gobierno, y que no podemos darnos el lujo de arriesgarnos a perder de nuevo.

Yo invito a Ernesto Leal a que lo siga siendo. No existe deslealtad alguna en sus actuaciones. Más bien existe una reafirmación de la lealtad que siempre ha defendido a los colores patrios y al bienestar de sus conciudadanos. Tenía por lo tanto que limpiar su movimiento, aclarar sus intenciones —que son sus intenciones de siempre— de darle al pueblo de Nicaragua una verdadera democracia en paz y con transparencia y honradez.

Ernesto Rivas Solís
er1924@aol.com

 

Comparte “manera de pensar”

He leído un par de artículos escritos por Sofía Montenegro. Estoy completamente de acuerdo con su manera de pensar.

Saludos

Róger Cruz
rcruz@ener.com

 

Respuesta de columnista

a) Mi artículo se refiere a hechos del señor Leal con base en los cuales sostengo un juicio. b) La integridad personal y la credibilidad no la otorgan los cargos ni se sostiene con las glorias del pasado, sino en la consistencia en el presente. c) Ustedes no desmienten los hechos, solamente muestran la fidelidad acrítica que le tienen al señor en cuestión. d) El señor Rivas hace un uso maniqueo, polarizante e ideológico para justificar lo injustificable: las pasadas militancias en cualquier partido —incluyendo el suyo en el MDN— no despojan a nadie de los derechos políticos y ciudadanos que nos competen. e) Como ciudadana que recogió firmas bajo la bandera del MDN —por más que ahora me descalifique— tengo el derecho de demandarle rendición de cuentas a alguien que supuestamente representaba mis intereses, pero que además como figura pública está sujeto a la crítica y al escrutinio de sus actos. f) En vez de buscar defensas oficiosas, el señor Leal —ya que es incapaz de reconocer que lo que hizo es incorrecto— debió al menos tratar de explicarse él mismo. Agradezco al señor Róger Cruz su correo, que demuestra, además, que hay otros ciudadanos que comparten esta crítica.

Sofía Montenegro